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Guerra en Siria

El Gobierno y la oposición sirios se reunen de nuevo en Ginebra para acabar con la guerra

  • Convocados por la ONU, es la segunda reunión en seis semanas
  • La oposición exige que Al Asad no forme parte del futuro de Siria
  • "No hay plan B" tras estas negociaciones, dice el mediador de la ONU

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Staffan de Mistura, enviado especial de las Naciones Unidas a Siria
Staffan de Mistura, enviado especial de las Naciones Unidas a Siria

Delegaciones del Gobierno y de la oposición de Siria comienzan este lunes en Ginebra las negociaciones para una transición política que permita poner alto a cinco años de guerra civil. Esta es la segunda vez en seis semanas que ambos bandos se reunen convocados por la ONU.

La reunión ha estado marcada por una incertidumbre similar a la que caracterizó la ronda anterior de consultas acerca de la decisión que tomarían el Gobierno de Damasco y la alianza opositora -representada por el Comité Supremo para las Negociaciones (CSN)- de acudir a estas negociaciones.

El momento es muy simbólico, puesto que estas consultas arrancarán en la víspera del quinto aniversario del levantamiento popular en la ciudad siria de Deraa, cuyo detonante fue el arresto y tortura de jóvenes por pintar grafitis contra el gobierno.

Ese incidente abrió paso a un conflicto que se estima ha provocado unos 300.000 muertos, que el 11 por ciento de la población haya sufrido alguna lesión o discapacidad y que la mitad de la población del país -estimada en unos 22 millones cuando estalló la guerra- haya huido de sus hogares.

El mediador de la ONU para este proceso, Staffan de Mistura, ha dicho que su intención es entrar rápidamente y de lleno en discusiones políticas de fondo y evitar que las delegaciones se enreden nuevamente en temas de procedimiento, lo que el pasado 3 de febrero le obligó a suspender la primera ronda de consultas.

La oposición siria pide la destitución de Al Asad

"Hemos venido aquí para buscar una solución política a través del diálogo y no de la guerra. Esperamos llegar a un acuerdo muy pronto porque la gente en Siria espera que se ponga fin al derramamiento de sangre", ha comentado a ese respecto el portavoz de la oposición, Salem Al Meslet.

El representante opositor ha restado importancia a lo dicho el sábado en Damasco por el ministro sirio de Exteriores, Walid al Mualem, quien afirmó que la continuidad en el poder del presidente sirio, Bachar al Asad, es la "línea roja" en esta discusiones, dando a entender que el gobierno no aceptará discutirlo y menos transigir en ello.

Al Meslet ha menospreciado esos comentarios al señalar que el verdadero centro de decisiones de lo que pasa en Siria está en Moscú y no en Damasco.

"Nosotros estamos listos para empezar las negociaciones mañana y discutir sobre el gobierno de transición que deberá asumir los poderes ejecutivos, incluyendo los de la presidencia", ha explicado Al Meslet.

Desde el punto de vista del CSN, "nadie que haya perpetrado crímenes contra el pueblo sirio" puede tener "algún rol en la fase de transición ni en cualquier otra fase", lo que incluye, ha agregado, al propio Al Asad.

La figura del presidente sirio y su futuro se mantienen así como el mayor elemento de desacuerdo y en el que ahora parece casi imposible que gobierno y oposición puedan llegar a algún terreno común.

Ahora o nunca

Sin embargo, nunca en cinco años las condiciones han parecido tan propicias para alcanzar una solución, con un acuerdo para el cese de hostilidades en vigor y mejoras concretas en el acceso humanitario a poblaciones cercadas militarmente.

De Mistura ha dicho una y otra vez que "no hay plan B" para Siria aparte de estas negociaciones y que un nuevo fracaso significaría el retorno a la guerra de manera indefinida, por lo cual -a su juicio- la cuenta atrás empieza mañana.

"La cuenta atrás va a comenzar el 14 de marzo, sin esperar los primeros pasos de la transición o que nos pongamos de acuerdo sobre una fórmula política aceptable para todos... es así como he decidido interpretarlo", ha explicado el mediador. De lo contrario se volvería a caer en la trampa "de continuar dilatando los plazos sin cesar".

El objetivo es que de aquí a seis meses Siria cuente con una nueva constitución, un plazo que De Mistura no considera apretado, ya que esto "podría hacerse en 48 horas", y en el que también debería haberse puesto en pie un gobierno de transición.

La idea es arrancar con lo que el mediador ha denominado "conversaciones de proximidad", es decir, con las dos partes hablando por separado con él, pero no directamente entre ellas.