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St. Paul and the Broken Bones, una noche de brutal y delicado soul sureño

  • La banda ha presentado en Madrid y Barcelona su álbum debut, Half The City
  • Temas propios y versiones de clásicos han sido un baño para los sentidos
  • Su líder, Paul Janeway, blanco con alma negra, es puro exceso en escena

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El vocalista Paul Janeway en un momento de la actuación de St. Paul and the Broken Bones en Madrid.
El vocalista Paul Janeway en un momento de la actuación de St. Paul and the Broken Bones en Madrid.

Llegados desde el estado de Alabama y con una parada previa en Barcelona, St. Paul and The Broken Bones ha llegado a Madrid para presentar su primer trabajoHalf The City, en una auténtica fiesta de soul sureño cargada de guiños a los grandes clásicos y mucho, mucho ritmo.

Originarios de la ciudad de Birmigham, la más poblada del estado, la banda está capitaneada por Paul Janeway, un joven blanco con corazón negro que rompe con todos los tabús de su ciudad natal y fusiona en su prodigiosa garganta las raíces del gospel con las enseñanzas de grandes maestros como Sam Cooke, Otis Reeding o Marvin Gaye.

El de St. Paul and The Broken Bones es un concierto de esos en los que la música no solo se escucha sino que se siente, en los que ese pequeño movimiento de cabeza es la puerta de entrada a todo un caudal de soul en estado puro que recorre el sistema nervioso de un público entregado que ha bailado y jaleado hasta la extenuación.

Janeway, puro exceso sobre el escenario

La velada ha comenzado con una memorable introducción musical con los seis miembros de la orquesta sobre el escenario para caldear el ambiente hasta la aparición de Janeway, con traje gris y camisa roja, que ha hecho aplaudir al público sin tan siquiera emitir una nota de su garganta.

Por eso el público ha enloquecido desde el momento en que ha empezado a cantar. 'St. Paul', como le apodaban en el coro de la iglesia en la que dio sus primeros pasos es puro exceso encima del escenario. Un blanco con ademanes de negra que pone en las canciones mucho más que su espectacular voz. Movimientos amanerados pero cargados de significado que con su blanca piel lo convierten en una rara avis del panorama del soul internacional.

Melodías cargadas de delicadeza brutal

Pero más allá de Janeway, lo importante son las canciones, melodías cargadas de una delicadeza brutal, interpretadas por una banda con un teclado, dos vientos, una batería, guitarra y bajo que curiosamente no arropan con ningún coro a la voz de su vocalista.

Temas como "I'm Torn Up" que llegan a su clímax en el momento en el que la melodía rompe y la orquesta despliega todas sus posibilidades. Entonces, el escenario se llena de luz y música y los ojos del público presente brillan con el reflejo de unos focos que bien podrían ser la luz del mismo cielo.

Un baño para los sentidos

La noche ha sido un baño para los sentidos de todos los presentes en un escenario muy adecuado para la ocasión, el rebautizado teatro Barceló de Madrid, una joya art decó que le ha venido como anillo al dedo a estos Broken Bones cuya música se ha deslizado por las curvas de la arquitectura perfectamente aprovechada para la sonoridad.

Una acústica, la del teatro, que por contra les ha jugado una mala pasada ya que, en determinados momentos, el potente sonido de la orquesta no encontraba salida y ha estado a punto de hacer explotar la sala que finalmente ha estallado en aplausos.

Tras una tanda de temas propios y alguna que otra versión, los "huesos rotos" han abandonado el escenario en el premeditado interludio en el que la arquitectura del Barceló ha vuelto a jugar, esta vez a favor del público, para hacer resonar los pitos y voces que pedían un bis.

"Man, thank you so much" ("Tío, gracias por todo") ha suspirado en varias ocasiones Janeway al volver a escena para completar su repertorio personal que ha concluido con un "Like a Mighty River" que ha despertado miradas cómplices y caras de incredulidad para acabar provocando un frenético final en el que todos los presentes intentaban aprovehcar hasta el último segundo.