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Precipicio fiscal, control de armas, Siria e Irán: los retos de Obama en su segundo mandato

  • Obama será investido este lunes presidente de los EE.UU.
  • El fantasma del abismo fiscal y el paro son sus retos económicos
  • En política interior, debe afrontar el control de armas y la inmigración
  • En el exterior, Siria e Irán son los escenarios más 'calientes'

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Los retos de Obama para su segundo mandato

Barack Obama será investido este lunes por segunda ocasión como presidente de los Estados Unidos, tras la victoria electoral que logró en noviembre ante el republicano Mtt Romney.

Una victoria holgada que no oculta los problemas que padece Estados Unidos, especialmente en el terreno económico, con una alta tasa de paro y un lento crecimiento económico, además de cuestiones internas -como la inmigración y la posesión de armas- y de política exterior, con escenarios complicados como Siria o Irán.

Estos son los principales retos que tendrá que afrontar Obama en su segundo mandato.

Pendientes de 'precipicio fiscal'

El acuerdo alcanzado el 1 de enero entre demócratas y republicanos para evitar el llamado precipicio fiscal no hizo sino aplazar el problema hasta finales de febrero.

Tras intensas negociaciones, Obama logró su objetivo de frenar la subida de impuestos prevista para este año, aunque sobre la mesa queda el recorte del gasto público y la posibilidad de elevar el límite de endeudamiento público –fijado en 16,3 billones de dólares-, como ha sugerido el presidente estadounidense.

Pese a la salida adelante del acuerdo, la amenaza de caída en el precipicio no se ha conjurado todavía. El próximo 1 de marzo a Barack Obama no le valdrá un acuerdo de circunstancias sino que debe buscar una solución a medio plazo que le permita afrontar sus cuatro años de mandato sin tener que mirar de reojo al abismo fiscal.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha celebrado la última rueda de prensa de su primer mandato. Ha urgido al Congreso a "actuar con responsabilidad" y "a elevar el límite de endeudamiento" para que el país cumpla con sus obligaciones.

A esa solución ayudará poco la situación de un Congreso dividido, en el que los republicanos mantienen la mayoría en la Cámara de Representantes mientras el Senado sigue estando en manos de los demócratas.

Un crecimiento lento y mayor competencia mundial

El desempleo ha sido uno de los principales lunares del primer mandato de Obama,  con la tasa situada durante 43 meses consecutivos por encima del 8%. Aunque EE.UU. cerró 2012 con la cifra más baja de la legislatura, el 7,8% -tras llegar a alcanzar el 10% en octubre de 2008-, la creación neta de empleos está siendo más lenta de lo previsto por los analistas.

Todo en ello en el contexto de la lenta recuperación económica que vive el país, con un crecimiento en el tercer trimestre del 3% que parece insuficiente para tirar con fuerza del empleo y aún menos para competir con países como China que, pese a que cerró 2012 con el su crecimiento más bajo en una década, tuvo un incremento del PIB del 7,8%.

A ello hay que sumar el aumento de la competencia mundial,  especialmente en el caso chino pero también en el de otras economías emergentes, que producen a menor coste gracias a una mano de obra más barata y con similar grado de especialización, algo impensable hace dos décadas.

Control de armas, política migratoria y reforma sanitaria

La matanza de Newtown del pasado mes de diciembre, en la que 20 niños y seis adultos murieron en un tiroteo, ha vuelto a poner una vez más sobre la mesa la necesidad de limitar la posesión de armas en Estados Unidos.

Obama ya ha tomado cartas en el asunto y ha presentado un plan para endurecer el control de armas de fuego que incluye 23 medidas. Este plan, que no requiere la aprobación del Congreso, contempla cuatro categorías: evitar que las armas lleguen a manos inadecuadas, prohibir la venta de las armas de asalto, aumentar la seguridad en las escueltas y mejorar los servicios de seguridad mental.

Aunque el tiroteo de Newtown parece haber modificado la postura mayoritaria de los estadounidenses acerca del control de armas -ahora un 52% apoya algún tipo de medida, según la encuesta de The Washington Post-, los republicanos siguen mostrándose en contra.

Por no hablar del poder de la Asociación Nacional del Rifle, que ha calificado a Obama de "hipócrita elitista" tras la propuesta del presidente.

Otra ‘patata caliente’ en política interior es el de la reforma migratoria, que permitiría regularizar la situación a 11 millones de inmigrantes ilegales. La intransigencia republicana en esta materia fue clave para la victoria del líder demócrata, que contó con un 70% del voto latino.

Ahora debe plasmar en realidad esas promesas electorales pero la mayoría republicana en la Cámara de Representantes puede frenar las aspiraciones de Obama.

Y este mandato debe ser el de la puesta en marcha de la reforma sanitaria, la medida más ambiciosa de Obama y símbolo de su primer mandato.

A partir de enero de 2014, la reforma garantizará seguro médico a 30 millones de estadounidenses, aunque la mayoría republicana en el Congreso intentará contener la cobertura a los más pobres.

Siria e Irán, escenarios complicados en política exterior

De puertas afuera, Estados Unidos debe afrontar varios escenarios complicados en su papel de líder mundial.

Uno de los más espinosos es Irán y su programa nuclear. Obama ya ha advertido que usarán “todas las opciones” si Teherán no renuncia a sus aspiraciones nucleares. Pero la inestabilidad de la zona y la beligerancia israelí no hacen prever una solución pacífica a medio plazo.

Otro punto caliente es Siria, donde China y Rusia están frenando la opción de una intervención militar, como la que tuvo lugar en Libia en 2011. De este modo, las opciones estadounidenses pasarían por apoyar a la oposición y forzar una salida honrosa a Bashar al Asad, que propiciaran la transición.

No hay que olvidar tampoco la retirada de tropas de Afganistán, prevista para enero de 2014, aunque en el último encuentro entre Obama y el presidente afgano, Hamid Karzai, el mandatario estadounidense dejó la puerta abierta a una “presencia sostenible” más allá de esa fecha.