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Informe Semanal. "El universo de Gaultier"

Ultimo mes para poder visitar la exposición sobre la obra del modisto francés Jean Paul Gaultier en La fundación Mapfre de Madrid

Informe Semanal ha hablado con el diseñador y ha compartido algunas de sus vivencias y recuerdos sobre su mundo y su obra

“El universo de la Moda, de la calle a las estrellas” es un recorrido por las pasiones y las obsesiones de un hombre enamorado de la vida

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Informe Semanal - El universo de Gaultier

Una hora con Gaultier da para mucho aunque a su lado el tiempo pasa deprisa. Lo primero que te sorprende de él es su cercanía. La fama y el éxito no han hecho del diseñador una persona afectada y distante, todo lo contrario. Su saludo es espontáneo y cariñoso. Le gustan todos los placeres de la vida. Comer, reír, salir, estar con sus amigos y le gusta también hablar. En un atropellado español salpicado de palabras italianas y francesas, nos fue deshilvanando su vida. Desde sus años difíciles en la escuela, cuando sus compañeros se metían con él o las adorables tardes en casa de su abuela, donde se quedo fascinado con aquellas mujeres del Folies Bergier que vio por televisión. Películas como Falbalá de Jacques Becker, resultó determinante para la carrera de Gaultier. Nada más verla supo que quería ser diseñador de moda

UNA EXPOSICIÓN DIFERENTE

La exposición, que ha comisariado Tierry Maxime en colaboración con el Museo de Bellas Artes de Montreal, lejos de ser una muestra retrospectiva de la obra de Gaultier es en sí misma una atrevida y sorprendente instalación en la que los maniquíes parecen cobrar vida. Hablan, cantan y miran provocativamente mientras el visitante los observa.

Sobre ellos esta lo mejor de Gaultier, sus obsesiones, sus pasiones. Esas rayas marineras, las mismas con las que le vestía su madre cuando era niño, las que llevaba su admirado Popeye. Aquí están también sus sirenas, el punk, sus modelos inspirados en Paris, sus diseños mestizos y tribales, sus colaboraciones con el cine, la danza o la música de la mano de gente como Madonna o Pedro Almodóvar

Es, en definitiva, un paseo por el atrevido, transgresor y al mismo tiempo clásico mundo de Gaultier, que a lo largo de sus casi treinta años de trabajo ha ido imaginando una moda multicultural para todos los géneros, lejos de estereotipos y clichés

ICONOCLASTA, DEL CHIC AL KITSCH

Desde siempre, Gaultier ha sido diferente, Nunca paso por una escuela de moda, Su escuela ha sido la calle, las revistas de figurines francesas, la televisión, el cine. Se formó después junto a grandes modistos como Pierre Cardin o Jean Patou. Estando con ellos, se dio cuenta de lo que quería hacer y lo que no quería hacer. Su primera colección fue recibida por algunos con grandes críticas y enormes elogios por los más jóvenes, En esa primera colección ya dejó claro que se iba a empeñar en poner sistemáticamente en tela de juicio clichés, normas, códigos, convenciones y tradiciones para trastocarlos y reinventarlos

Como gran curioso que es está atento a todo lo que ocurre a su alrededor. Su amiga Rossy de Palma dice que incluso cuando entra en un taxi está “ojo avizor” pendiente de lo que ve, lo que lleva la gente, los olores, los colores,

Él lo mira todo, lo trastoca, lo altera. Nos contó que un día, cuando dio de comer a su gato una lata de sardinas vio que aquella lata podía ser un brazalete africano, Y eso hizo, como dice Gaultier “Mi naturaleza me lleva a descubrir lo que la realidad esconde”…

Nos contó también como se dejó seducir por el punk que bullía en las calles de Londres allá por los años 80. Reinventó esa estética y la hizo suya. Algunas de sus mezclas imposibles han infringido las reglas del buen gusto. Por eso su trabajo oscila entre lo más chic o lo más kitsch

ALGO MÁS QUE ENFANT TERRIBLE

Le cansa que sigan diciendo de él que es el “enfant terrible” de la moda, aunque prefiere eso a que digan que es el abuelo de la moda. Cuando nos lo cuenta se ríe a carcajadas. En realidad, ríe todo el tiempo, Yolanda Sacristán, la directora de Vogue nos dijo que lo que más destaca de Gaultier es su alegría a la hora de afrontar la moda, Se necesita más gente, como él dice, capaz de imprimir sentido del humor a las colecciones. Cada desfile suyo es todo un espectáculo que no deja indiferente a nadie. Tampoco las y los modelos que emplea. Si la tendencia en las pasarelas es que se lleven rubias y delgadas Gaultier opta por lo contrario. El ha sido el único que ha hecho desfilar a gente de la calle en sus desfiles, chicos de origen magrebí, modelos llenos de tatuajes o piercings. Mujeres como Rossy de Palma o Farida Khelfa, fuertes, con mucha personalidad que lo dicen todo con la mirada brillan en sus desfiles.

La razón es que las mujeres que admira Gaultier son fuertes y contundentes. Utilizan su sexualidad y la hacen explícita porque les da la gana. De igual manera, los hombres de Gaultier exhiben sin pudor su lado más femenino, Fue el primero que nos mostró esos modelos “metrosexuales”. Sus faldas masculinas, primero tan criticadas, tuvieron un gran éxito de ventas.

El grito de Gaultier es que sólo lo que nos diferencia nos hace únicos. «El uniforme es una renuncia» dice el diseñador «Respeto las individualidades y amo las particularidades. Toda una declaración de intenciones que define una forma de vivir y una manera de crear.