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El Museo del Traje repasa la historia del bañador

  • Se exhiben 59 prendas de la colección privada de Beverly Birks
  • Diseños fechados desde 1880 a 2000, con piezas de Pucci, YSL y McQueen

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La sociedad ha cambiado mucho desde el siglo XIX hasta nuestros días, y esta evolución se puede ver ahora reflejada en la exposición de trajes de baño que se muestra ahora en el Museo del Traje. Está compuesta por 59 prendas para el baño que pertenecen a la coleccionista Beverley Birks, una enamorada de la ropa vintage que comenzó a reunir piezas en Montreal cuando quedó fascinada por los complementos de su abuela.

Hoy, las playas y las piscinas se llenan de gentes que exhiben orgullosas sus cuerpos moldeados a golpe de bisturí, esculpidos en los gimnasios y decorados en estudios de tatuaje y piercing. La mayoría elige prendas mini para el baño, biquinis y tangas, que tapan poco y permiten enseñar mucho. Pero no siempre ha sido así.

Los orígenes

Las mujeres tenían prohibido bañarse y nadar en el mar en buena parte del siglo XIX. Cuando los médicos comenzaron a recomendar los baños se hizo necesario un traje específico para el agua, y así se vieron los primeros bañadores que tenían manga larga, pantalón, sobre falda, medias y calzado.

Aquellas pioneras en lanzarse al agua estaban preparadas para el baño pero se tenía que ser un momento reservado, alejado de la vista de todos. Por eso aquellas nadadoras accedían al mar a través de unos carromatos con mamparas que se instalaban en la orilla para protegerlas de las miradas de los hombres.

La evolución de la sociedad

A principios del siglo XX el bañador comienza su transformación. Con la Primera Guerra Mundial las mujeres acceden a puestos de trabajo reservados hasta entonces a los hombres, se interesan por el ejercicio físico y en algunos países pueden votar. 

Los cambios se notan también en el vestuario y empiezan a mostrar su cuerpo. Los bañadores eran de punto y algodón, incómodos porque al mojarse pesaban mucho, pero se fueron introduciendo nuevos tejidos como el lastex, más ligero y elástico.

En los años 30 los bañadores eran como un sujetador con una faja, se ceñían al cuerpo y realzaban el pecho. Las estrellas de Hollywood y las pin-ups mostraban su figura con elegancia y descaro. En los años 40, el diseñador Ruedi Gernreich creó modelos sin sujeción interna y tras la Segunda Guerra Mundial la mujer recobró la silueta reloj, a la vez que expresaba su forma de ser con todos los estilos que ofrecía la moda.

El glamour de Hollywood y la moda

Los años 50 son la época dorada del diseño de bañadores y actrices como Esther Williams, Grace Kelly y Gina Lollobrigida posaban con prendas para el agua con absoluta normalidad y grandes dosis de glamour. En los 60 se populariza y extiende el uso del biquini, y es Úrsula Andress quien más ayudó emergiendo con uno en Agente 007 contra el Dr.No.

La revolución social y la sexual ayudaron a normalizar su uso y en los años 70 los biquinis reducen su tamaño hasta llegar al tanga. El bañador resurge, sin embargo, en los años 80. Creadores tan influyentes como Norma Kamali, Yves Saint Laurent y Christian Lacroix introducen novedades y crean bellas colecciones de distintos estilos. Desde los más sofisticados a los de cierto aire retro.

Del biquini al tanga

Desde los 90, los bañadores y biquinis han alternado su reinado pero en los últimos años destaca el protagonismo de los primeros en las pasarelas, a menudo combinados con prendas de calle para crear elegantes conjuntos para las zonas de costa.

La exposición muestra cómo han cambiado las prendas para nadar a lo largo de los años y también, de forma paralela,  cómo la mujer ha conquistado sus derechos y el poder de decidir.

En el Museo también hay carteles de las playas de San Sebastián con los precios de los alquileres de la cabina (0,40 pesetas) o el toldo de primera fila con sus sillas durante la temporada (160 pesetas); una temporada que, como se lee en uno de los afiches, iba del 1 de julio al 30 de septiembre.

Datos que hoy provocan sonrisas pero hablan de las antiguas costumbres de cierta clase de la sociedad española y de una época… no tan antigua.