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El discurso que Nixon debía leer en caso de fallo en la misión del Apolo 11

  • Safiere escribió un discurso alternativo por si la misión a la Luna fracasaba
  • Richard Nixon añadió algunos párrafos para intentar consolar a la población
  • Tras su lectura, el Control de la Misión debía cerrar las comunicaciones

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El presidente Nixon, con los tres astronautas que pisaron la Luna. NASA

Neil Armstrong pisó la Luna el 20 de julio de 1969 y pronunció su inmortal frase "un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad". De esta forma el astronauta estadounidense se convirtió en leyenda al ser la primera persona en pisar el satélite terrestre.

Sin embargo, coincidiendo con su reciente fallecimiento, ha salido a la luz el discurso que debía leer el presidente de EE.UU. Richard Nixon en el caso de que la misión fracasara. Este discurso alternativo fue un encargo para William Safire, columnista del New York Times y ganador del premio Pulitzer.

El breve discurso de dos páginas contiene instrucciones y algunas afirmaciones para ayudar al presidente a 'consolar' a millones de telespectadores haciendo un especial hincapié en el sacrifico. "El destino ha ordenado que los hombres que fueron a explorar la Luna permanezcan allí para descansar en paz", decía el discurso.

El breve discurso contiene instrucciones para que el presidente Nixon consolara a los telespectadores ante el fracaso de la misión

"Estos valientes hombres -Neil Armstrong y Edwin Aldrin- saben que no hay esperanza para su recuperación, pero también saben que hay esperanza para la humanidad en su sacrificio". Sin embargo, decía el discurso alternativo, "serán llorados por la Madre Tierra, que se atrevió a mandar a dos de sus hijos hacia lo desconocido".

Además, según revelan diferentes medios de comunicación de EE.UU. el presidente añadió al discurso algunos párrafos, como "en la antigüedad, los hombres miraban a las estrellas y veían a sus héroes en las constelaciones. En los tiempos modernos hacemos lo mismo, pero nuestros héroes son hombres épicos de carne y hueso".

En alusión a un poema que escribió durante la Primera Guerra Mundial el soldado Rupert Brooke, las líneas finales del discurso preparado para enfrentarse al hipotético fracaso de la misión decían, "todo ser humano que mire a la Luna en las noches venideras, sabrá que hay algún rincón de otro mundo que será siempre para la humanidad".

El plan trazado por los asesores del presidente sugería que, una vez finalizada la lectura del discurso, el Control de la Misión debía cerrar las comunicaciones y después un sacerdote oficiaría un emotivo servicio funerario en memoria de los astronautas fallecidos.

No obstante, la primera misión tripulada a la Luna fue todo un éxito y los héroes regresaron a casa, donde maravillaron al mundo con su hazaña. Así, nunca fue necesario utilizar estas palabras de consuelo.

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