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'El manual de la buena esposa' o cómo reir con las mujeres de la España franquista

  • La obra retrata el mundo femenino español en el anterior régimen
  • Ha sido uno de los grandes éxitos de la pasada temporada
  • Ahora, en agosto, inicia segunda temporada en el Teatro Lara
  • La actriz Natalia Vázquez define la obra como "mezcla de parodia y realidad"

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'El manual de la buena esposa' propone este look tradicional en ganchillo -que luce Natalia Hernández- para que la mujer española acuda a la playa. El modelo incluye una escopeta para ahuyentar turistas alemanas. noticias

La Sección Femenina fue constituida en 1934 como la rama de género de Falange Española, dirigida desde su constitución hasta su liquidación (en 1977) por Pilar Primo de Rivera, hermana de José Antonio, el fundador de Falange.

 "Vimos que de todo eso podía salir algo muy interesante y divertido, con una dramaturgia que contuviera la mirada de distintos autores actuales", explica el director del montaje Quino Falero, que dio a cada uno d

Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente, su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero.

Prepárate: retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello. Hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo.

Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a él. Después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa.

"Economía doméstica para bachillerato y magisterio" Sección Femenina 1958.

No seguir la moral imperante en la época -desde 1934 hasta incluso 1977- podría tener nefastas consecuencias especialmente si eras mujer. Una chica que mantuviera actos sexuales (aunque fuera -como en el sketch de la enfermería- en solitario) corría el riesgo de terminar convertida en una prostituta que ofrecerá -como la enfermera asegura la con gesto de gran disgusto y  muchos aspavientos) sus "servicios manuales" en los parques.  

Eso es lo que le vaticina  la enfermera a una joven de la sección femenina, que -aquejada de una infección vaginal- acude a consulta. En este caso, el pecado, como se descubre al final, se comete con una piedra que hace las veces de consolador y que de paso, produce la supuesta "infección vaginal".

Es tan solo una de las variadas escenas cómicas que componen la comedia El manual de la buena esposa, dirigida por Quino Valero, que ha regresado al madrileño Teatro Lara, tras el éxito de su primera temporada. Cuentan que incluso la función se ha puesto de moda como plan para las despedidas de soltera.

Personajes femeninos de la España franquista

Miguel del Arco, Yolanda García Serrano, Verónica Fernández, Ana R. Costa, Juan Carlos Rubio y Alfredo Sanzol son los autores de las distintas escenas de la obra a las que ha dado unidad el director, Quino Falero.

Llum Barrera, Natalía Hernández y Cristina Alcázar (Mariola Fuentes en la primera temporada) dan vida a diferentes prototipos de mujeres de la época.

En cada una unos de las escenas diferentes, distintos papeles que van desde la estricta dirigente de la secciónn femenina, hasta una locutora que da correctos mensajes a las oyentes a través de la ondas, o algunas de las pupilas de aquella organización, un tanto confundidas entre lo que ven (los Beatles, las minifaldas) y lo que les dicen que tienen que ver y hacer.

Y quedan claras dos cosas. Que los autores han sabido extraer el lado humorístico de las situaciones creadas en la aplicación de ese rígido ideario de conducta femenina. Y que lo han hecho documentándose en las fuentes originales.

Así  por ejemplo, la escena en el que dos dirigentes de la sección Femenina discuten si está bien o no que una nazis alemanas se duchen juntas y desnudas, está inspirada en una carta real de una militante de la sección Femenina, que se sorprendió ante esa escena.

Igualmente en otra escena, otra mujer explica a una joven cómo deberá fingir un orgasmo ante su marido, una vez casada. Y tampoco es exageración, ya que los manuales de la organización femenina falangista regularon incluso esos pequeños detalles y especificaban que, en esa situación, "con un pequeño gemido" bastaba.

El manual de la buena esposa combina, a juicio de la actriz Natalia Hernández -que resuelve igual de bien el papel de pupila desorientada que de estricta tutora- "parodia y realidad"

"No nos reímos de aquellas mujeres que fueron madres o abuelas de quienes actualmente tienen más de 40 años"

Preguntando a madres y abuelas

"Si tu hablas con las mujeres que vivieron aquella época, unas te dirán que no hacían ni caso de aquellas normas, otras que sí les marco...". No sólo Hernández ha consultado con sus familiares a la hora de abordar la cuestión.

Ana Costa, coautora de El manual de la buena esposa, le preguntó a su madre para escribir la obra, que mañana se estrena en el Lara, cómo se preparó para su noche de bodas. "Me dijeron que no me resistiera", le contestó y así se resume, dice, la confusión que impuso en España la Sección Femenina.

"Cuando se lo conté a mi madre -recuerda  Miguel del Arco-, me preguntó: ¿Una comedia? Y es que a ella, que tiene 72 años, lo que le salía decir sobre aquello era 'hijas de puta'. Era una realidad tristísima de un país sometido en el que la mujer estaba especialmente sometida", añade.

"Habrá quien diga que con la Dictadura le fue muy bien y que muchas se lo pasarían bomba, pero la realidad es que la Sección aleccionaba a las mujeres para ser inferiores a los hombres. Quienes creemos en la Democracia no podemos ser neutros ante el hecho de que la mitad de la población estaba sometida a la otra mitad", afirma tajante.

Pero, como  el autor de la premiadísima La función por hacer, había que escarbar ahí, en los momentos hilarantes. "Aún no hemos hecho la labor de reírnos de esa época y es el momento. No debe preocuparnos lo que vayan a decir. Que digan lo que quieran. Era una época oscura y de mierda", ha resumido.

Para, otro de los autores de los textos, Juan Carlos Rubio, la obra es "un homenaje a todas las generaciones de mujeres que han sobrevivido a aquella época"

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