La plancha se ha convertido para muchos en un enemigo, un elemento extraño, incómodo y olvidado en el fondo del armario. Otros la utilizan, pero la ropa con más obstáculos, como una camisa o unos pantalones, se convierten en una misión imposible.
La plancha a domicilio, es la solución por la que han apostado Diana de la Torre y otros cinco compañeros en Teleplancha Madrid. Un tipo de negocio más popular y que “funciona muy bien” en otras ciudades europeas como Londres. Además, explica Diana, tienen amigas que han abierto empresas de tintorería y vieron que podía funcionar.
La empresa ha nacido en enero de este año y sin ningún tipo de ayuda. Lo más costoso para empezar han sido las máquinas, aunque "no ha sido una inversión muy fuerte", explica Diana.
Entre su clientela “hay de todo”, jóvenes, señoras mayores y, sobre todo, “muchos hombres solteros que quieren que sus camisas y pantalones de trabajo queden impecables”.
“A muy poca gente le gusta planchar”, explica Diana. Esta circunstancia sumada a unos precios que están “bastante bien” y la presentación de las prendas cuando las devuelven, son las claves para que los clientes repitan, añade.
El trabajo que les mandan no son camisetas “ni cosas fáciles, porque eso lo planchan en su casa”, añade. Los vestidos, ahora en mayor cantidad con el verano, y las camisas, son el trabajo más frecuente bajo las planchas profesionales de esta empresa.
El método del negocio es sencillo. Se encargan de recoger la ropa lavada y la entregan en el propio domicilio o en el trabajo.
Dos trabajadores de Teleplancha, un chico y una chica, hacen el reparto y la recogida en toda la Comunidad de Madrid y las otras cuatro se encargan de la plancha. La mayoría de ellas ya tenían experiencia por haber trabajado en algo similar.
“Se pasa calor, por mucho que tengas aire acondicionado, también a veces, salen ampollas”, pero a pesar de esto, “todo hasta ahora es positivo”, añade.
El cálculo de los precios es resultado de comparar con el resto del mercado. De este modo, han decidido fijar una oferta de 15 prendas por 20 euros, en la zona de Madrid centro, y de 25 euros en el resto de la comunidad.
“Poco a poco” tienen más clientes. La mayoría de los que prueban Teleplancha repiten, explica Diana. El boca a boca es su mejor publicidad, aunque también cuentan con página web que “funciona muy bien”. También esperan poder anunciarse en radio y televisión más adelante, cuando la empresa haya superado esta fase inicial. De momento, ya tienen presencia en FacebooK y Twitter.
Cuatro de las personas que han puesto en marcha la sociedad limitada, ya se conocían. Un día hablando, entre todas, se dieron cuenta de que la idea podía estar bien, porque las “cosas andan muy mal” en el mercado laboral.
El ambiente de trabajo es bueno, asegura Diana, porque les gusta lo que hacen. “La plancha es un trabajo muy duro, hay que planchar muchas prendas y pasas muchas horas de pie pero compensa cuando las veas colgaditas, da gusto ver el trabajo”, señala.
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