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Antonio Mingote, Marqués del Humor

  • Publicó su primer chiste con 13 años y no lo ha dejado hasta su muerte, a los 93
  • "Yo sólo soy dibujante", aseguraba con modestia

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Antonio Mingote ha muerto en Madrid a los 93 años

Casi 70 años haciéndonos reír, desde sus primeros pasos en La Codorniz (1946), y 60 años siendo el mejor cronista de la sociedad española desde las páginas del ABC, donde se incorporó en 1953, convierten a Mingote en el mejor humorista gráfico de la historia de España, y el que mejor retrató a los españolitos de a pie, casi siempre con una elegancia y una ironía envidiables.

En estas siete décadas Mingote ganó todas las distinciones posibles, incluido el Premio Mingote (no es broma) que se otorga en su honor. Tiene varios doctorados Honoris Causa, el premio Nacional de Periodismo, la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid, la del Mérito en el trabajo, era Académico de la lengua (El primer humorista gráfico en conseguirlo), sus chistes han sido reproducidos y traducidos en la prensa extranjera como en The New York Times; y en diciembre de 2011 el rey le nombró marqués de Daroca... Pero el mayor premio fue el de la sonrisa de sus lectores, que siempre le han seguido fielmente y que le otorgarían sin dudarlo el título de Marqués del Humor.

Y es que, ante todo, Mingote era un gran observador, un hombre que, de las más mínimas anécdotas, conseguía sacar petróleo. Y que siempre pecaba de modestia, llegando a asegurar que "cada uno está dotado para una cosa y supongo que yo lo estoy para esto, no tiene un mérito especial".

Un hombre que aprendió su humor de Mihura, de Gómez de la Serna y se codeó con otros ilustres contemporáneos como Chumy Chúmez, Álvaro de la Iglesia,  Gila, José Luis Coll, Tono, o su querido Alfonso Ussía. Y que pronto se convirtió en Maestro de varias generaciones de humoristas.

¡Unos 23 mil dibujos!

Mingote siempre decía que cuando a uno no se le ocurria nada había que seguir trabajando, porque "si tienes una mínima predisposición siempre sale algo". Era tal su maestría que hasta aquellos a los que criticaba, como los políticos, reían sus bromas. Siempre mencionaba el ejemplo de Felipe González, "A pesar de que me metí mucho con él, siempre me felicitaba por navidad", aseguraba.

Además era un hombre con una capacidad de trabajo impresionante, "Me asombró de la cantidad de dibujos que he hecho en mi vida, ¡es una barbaridad!", aseguraba en una entrevista a Radio Nacional. Mingote afirmaba que el humor sólo era claridad de ideas, pero también traqbajo, mucho trabajo, como el que dedicaba a diario a hacernos la vida más llevadera.

En total unos 23 mil dibujos desde que publicara el primero, con sólo 13 años, en una revista infantil. El siempre se recordaba "dibujando" y teniendo como referencia a Picasso.

"El arte es la persecución de la belleza"

"El arte es la persecución de la belleza y reflejarla de alguna manera", aseguraba. Y buscó esa belleza trabajando sin descanso.

Además de dibujante, Mingote demostró ser un hombre renacentista destacando como escritor y guionista. En 1948 publicó su primera novela, Las palmeras de cartón; dirigió la revista humorística Don José, en la que empezaron a publicar escritores y dibujantes hoy eminentes. En 1974 escribió para el teatro El oso y el madrileño, una revista musical de Mario Clavel. Creó numerosas escenografías para otras obras e incluso llegó a actuar en algunas.

Al año siguiente, en 1975 escribió el guion de la serie de éxito de Televisión, Este señor de negro, dirigida por Antonio Mercero y protagonizada por José Luis López Vázquez. Escribió guiones para cine, en colaboración con José Luis Dibildos, como los de las películas Soltera y madre en la vida, Pierna creciente, falda menguante, Hasta que el matrimonio nos separe, o su sátira política Vota a Gundisalvo. Posteriormente escribió su segunda novela, Adelita en su desván. También triunfó en televisión, en la década de los 90, junto a su amigo José Luis Coll.

"Me gano la vida haciendo lo que me gusta"

"Tengo la fortuna de ganarme la vida haciendo lo que me gusta hacer, un privilegio del que no disfruta mucha gente", aseguraba en una entrevista. Y lo cierto es que se notaba que hacía lo que le gustaba porque sabía transmitirnos su pasión por el humor.

Afincado en Madrid desde hace más de medio siglo "Madrid es como esa mujer sin la que no puedes vivir", aseguraba, Mingote ha retratado sus paisajes y a sus gentes. Y también era Alcalde Honorario del Retiro, uno de sus lugares favoritos de la ciudad, que retrató en innumerables ocasiones.

Madrid no se entiende sin Mingote, como el Humor no sería lo mismo sin este genio de la observación y el sentido común que nos demostró que lo más importante es reírnos de nosotros mismos. Hacer reír a los demás era su vida y por eso la nuestra, a partir de ahora, será mucho menos divertida. Nos faltará la sonrisa que Mingote nos garantizaba cada día.

Porque la mejor definición se la hizo el mismo " Yo soy dibujante de humor".

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