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Río de Janeiro se suma a la huelga policial de Bahía a una semana del carnaval

  • La huelga sigue sin solución en Salvador pese a la rendición de jefes
  • Los paros han duplicado el número de asesinatos
  • Tan solo falta una semana para el famoso carnaval carioca

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Huelga de policías brasileños a una semana del carnaval de Río

La policía de Río de Janeiro se ha sumado esta noche a la huelga para exigir un aumento salarial iniciada por sus homólogos en Salvador a tan solo una semana del famoso Carnaval carioca, que atrae a millones de personas.

Dirigentes sindicales de la policía civil, el ejército y los bomberos de Río de Janeiro se han reunido esta noche en asamblea en la plaza Cinelandia, en el centro de Río para decidir si iniciaban un paro. Finalmente, irán a la huelga al rechazar la propuesta del legislativo regional de un anticipo salarial escalonado del 39% previsto en un principio para 2013.

"De ahora en adelante, la seguridad es responsabilidad de la Guardia Nacional y el Ejército", ha explicado un bombero a un micrófono después de una reunión de cinco horas, según TV Globo.

Poco antes, el secretario de Seguridad Pública de Río, José Mariano Beltrame, garantizaba la seguridad del carnaval" carioca que comenzará dentro de una semana y que atrae a decenas de miles de turistas de todo el mundo.

Paro sin solución

Estos paros se suman a la huelga policial en el estado de Bahía (noreste), que sigue sin solución pese a la rendición de los cabecillas de la protesta este jueves. Durante este período, el número de asesinatos ha aumentado más del doble.

Unos 300 policías, entre ellos los jefes de la huelga, que estaban atrincherados en la sede de la Asamblea Legislativa del estado, en la ciudad de Salvador, se han entregado al millar de militares que sitiaba el edificio tras alcanzar con las autoridades regionales un acuerdo. Entre ellos está el líder de la huelga, Marco Prisco, quien fue detenido, según el jefe de Comunicación del Ejército, coronel Marcos Cunha.

El Ejército había cercado a los encerrados y les impedía recibir medicinas y alimentos, además de cortarles el suministro eléctrico. Un abogado cercano a los huelguistas ha explicado que optaron por entregarse después de que un tribunal negase ayer un segundo recurso de habeas corpus presentado por el grupo y ante la firmeza mostrada por el gobernador de Bahía, Jacques Wagner, que no aceptó una amnistía general para los participantes en el paro.

En la rendición de estos huelguistas, también ha pesado la divulgación de unas conversaciones telefónicas, grabadas legalmente por otros cuerpos policiales, en las que Prisco coordina la quema de vehículos con otro policía para atemorizar a la población durante la huelga.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha condenado estos métodos. "Quedé aterrada cuando vi esas grabaciones en la televisión porque muestran que hay otros intereses", ha asegurado la mandataria al censurar la actitud vandálica de los jefes de la huelga.

Mientras, el grueso de los uniformados ha decidido en asamblea mantener la huelga aunque han expresado su intención de negociar con el gobierno regional. No obstante, la Gobernación de Bahía ha anticipado que no mejorará la oferta a los policías al no tener presupuesto para más del 6,5% de aumento salarial propuesto inicialmente.

Aumento de los crímenes

Las autoridades de la región metropolitana de Salvador han evitado comentar el notable aumento de asesinatos -el 145% en solo ocho días- y su relación con la huelga, que mantiene en tensión a una región que en tan solo unos días acogerá un carnaval que reúne a unas dos millones de personas.

Entre el 1 y el 10 de febrero de este año, 146 personas han sido asesinadas en Bahía, 80 más que la semana anterior, según se desprende de las cifras de la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Bahía.

En Brasil, el gobierno trata de frenar la ola de violencia que se ha desatado en Salvador de Bahía. La policía municipal está en huelga y los índices de criminalidad se han disparado. En menos de una semana, ya han muerto más de 90 personas. El ejército ha sitiado la Asamblea Legislativa de Bahía donde se han concentrado algunos huelguistas.

La huelga preocupa especialmente a las autoridades no sólo por el aumento de la inseguridad sino también por el posible impacto económico en Salvador, ciudad que espera a decenas de miles de turistas para el carnaval que comenzará el 16 de febrero.

Salvador, además de uno de los principales destinos turísticos de Brasil y una de las sedes del Mundial de fútbol de 2014, organiza un carnaval que disputa en popularidad al de Río de Janeiro y ha sido considerado por el libro de los Guinnes Récord como la mayor fiesta callejera del mundo con dos millones de personas.