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'Soy de pueblo', un tebeo para desenmascarar a los modernos

  • Es obra de las debutantes, Raquel Córcoles y Marta Rabadán
  • Con toneladas de humor desenmascaran a los vodrenos urbanitas

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 Viñetas de 'Soy de pueblo', de Raquel Córcoles y Marta Rabadán
Viñetas de 'Soy de pueblo', de Raquel Córcoles y Marta Rabadán Glénat

Primerizas como eran en el mundo de la historieta, Raquel Córcoles y Marta Rabadán se lanzaron a la tarea de hacer un cómic en apenas tres meses. Sudaron tinta, pero mereció la pena: Soy de pueblo (Glénat) es el debut de estas jóvenes autoras que, con toneladas de humor, desenmascaran a los modernos urbanitas.

"Al principio hablábamos mucho más del pueblo, de volver a casa de tus padres, de regresar a la ciudad con un cargamento de 'tuppers', de echar de menos a tus amigos de siempre... Era algo mucho más familiar y costumbrista", señala Córcoles (Reus, Tarragona, 1986).

"Luego nos dimos cuenta de que no se había hablado mucho de la vida 'cultureta' en la gran ciudad: las redes sociales, los bloggers, la moda, la música, las discotecas... Pensamos que era una buena idea tratarlo en el cómic", añade.

"Estamos metidas en todo este rollo moderno"

La lista de referencias es muy amplia, pero hubo un personaje decisivo en el cambio de enfoque. "Todo empezó cuando hicimos la página de los djs, que nos animó a seguir por esa línea. Marta y yo somos de pueblo, y queríamos hablar de lo que nos habíamos encontrado en la ciudad, pero desde la perspectiva de alguien que no conoció todo esto hasta los veinte años", recuerda Córcoles.

"Nosotras también estamos metidas en todo este rollo moderno: leo Pitchfork cada mañana, entro en los blogs para saber lo que se comenta... De alguna forma, eso te da licencia para criticar", interviene Rabadán (Cocentaina, Alicante, 1983).

Al margen de las últimas tendencias, las meteduras de pata también juegan un papel importante en las páginas del libro. "Queríamos contar las cagadas que haces cuando llegas del pueblo, como llegar a un bar y pedir un 'champú' en vez de una clara, o que tus compañeras de oficina te digan que tienes un blazer muy bonito, y que tú no tengas ni idea de qué están hablando", afirma Córcoles.

"A mí me pasa muy a menudo que traduzco palabras directamente del valenciano, y la gente se queda con una cara... ¡Pero a veces cuela!", exclama Rabadán, que resume en dos palabras el proceso de documentación del tebeo: "Saliendo mucho".

Un trabajo a "Cuatro manos"

"Hemos hecho el guión y los dibujos entre las dos, pero si me tocaba hacer un fondo tomaba las referencias que conozco: un bar, la tetería que hay al lado de mi casa, la calle por la que cruzo cada día, las discotecas...", apunta la autora.

Soy de pueblo vio la luz gracias a la beca Carnet Jove, que otorga la oportunidad de publicar un cómic en la editorial Glénat. "Me dijeron que me habían elegido y pensé: 'Genial, tengo que hacer un libro en tres meses y no tengo ni idea'. Se lo propuse a Marta de una forma muy atractiva: '¿Estás motivada para no dormir en tres meses?'. Lo extraño es que dijo que sí", recuerda Córcoles.

"Teníamos que compaginarlo con el curro, y nuestro horario era desde las ocho de la tarde hasta las cuatro de la madrugada. La gente volvía de fiesta y nosotras terminábamos de trabajar. Teníamos que plantear el tema del amor y pensaba: '¡Pero si llevo cinco meses sin ver a un tío!'", exclama Rabadán.

Los dibujos, sencillos y extremadamente icónicos, se combinan con una narración fresca y desinhibida. "No queríamos ser bestias; hemos dicho lo que queríamos decir, pero con gracia. Soltar tacos es muy fácil, y nosotras hemos apostado por la sutileza", afirma la dibujante alicantina.

De momento no tienen un nuevo proyecto entre manos, pero ambas autoras continúan publicando historietas en la revista digital El Estafador y, con un poco de suerte, pronto se las podría leer en una conocida revista de humor, cuyo título prefieren no desvelar.

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