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Mine Kawakami, la pianista del alma

  • La compositora japonesa es famosa por sus melodías sensoriales
  • Su último disco O meu camiño se inspira en el Camino de Santiago

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La pianista japonesa Mine Kawakami en concierto
La pianista japonesa Mine Kawakami en concierto

La pianista japonesa Mine Kawakami pisó el Camino de Santiago por primera vez hace ocho años, cuando era raro ver por la ruta a peregrinos nipones. La experiencia marcó su vida y dejó una profunda huella en sus composiciones: “Me impactó tanto que después he repetido muchas veces. La gente, las experiencias, los sonidos….”, evoca con emoción.

Un pedacito de esta “aventura de vida” se plasma ahora en su último disco O meu camiño que presenta en concierto en Madrid, en el Teatro Fernán Gómez (6 y 7 de mayo). Son nueve piezas musicales inspiradas en los paisajes y en las gentes que año tras año peregrinan por el camino del Apostol.

Un espectáculo audiovisual dónde está acompañada de un bailaor de danza vertical, y de las proyecciones de imágenes, para acompañar al espectador en “un viaje sentado” a tierras gallegas.

Con el piano se puede pintar el arco iris

La espiritualidad de la experiencia Jacobea parece hecha a medida de Kawakami, conocida internacionalmente como “la pianista del alma” por su capacidad para “pintar” paisajes y sensaciones a través del sonido de un instrumento que idolatra.

“El piano es muy generoso. Con su música se puede imitar el sonido de los pájaros, el color del arco iris, mucho mejor que con un pincel”, cuenta sobre su particular filosofía de la música como paleta de colores.

Una melodía sensorial que recomienda escuchar con los ojos cerrados para que “se creen imágenes en la mente”.

Alma japonesa, alma española

De hecho, una de sus especialidades son las canciones meditativas de musicoterapia; composiciones que actúan como bálsamos para las víctimas del estrés atrapadas por el insomnio.

Kawakami, que comenzó a tocar el piano con tan sólo tres años, confiesa que para componer bebe de muchas fuentes, desde la naturaleza, a la música tradicional japonesa pasando por el jazz latino.

Una extrema sensibilidad que ahora se ve afectada por la tragedia del terremoto en su país. “Quiero volver cuanto antes a Japón para dar conciertos benéficos. Ahora todo el mundo está de luto allí, pero con el arte también se puede reconstruir”, afirma con tristeza a través del teléfono.

La compositora vive a caballo entre su Kyoto natal y Córdoba. De España le atraparon “la luz, los sonidos únicos, el pulpo y los mejillones”,- ¡como a todos los japoneses’’, exclama- y sobre todo la música de Vicente Amigo de el que es una verdadera devota: “Su arte es muy parecido al mío y me fascina. Además, me da mucha envidia porque puede llevar la guitarra a todas partes”, se despide entre risas “la pianista del alma”.