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Divine Comedy cantan a la crisis en 'Mapa Sonoro'

Este viernes, The Divine Comedy en 'Hoy empieza todo' de Radio 3

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En casos como este cuesta separar al periodista del fan. Son demasiados años, casi 20, los que The Divine Comedy lleva removiéndome el oído y el cerebro con el corazón. Pero, aplicando solo los dos primeros y desde algo que pueda parecerse a la objetividad, creo poder decir que Neil Hannon es uno de los grandes. Un genio.

Uno de esos genios elegantes, sofisticados y decididamente pop a los que nos encanta reconocer cuando los escuchamos por primera vez, aunque a la postre no siempre terminen siéndolo tanto. Genios que, al principio, parecen superarse los unos a los otros: un año es Badly Drawn Boy, al siguiente es Rufus Wainwright. Luego, casi de una tacada, nos llegan Antony Hegarty y Patrick Wolf. Después se van sucediendo los Zach Condon (Beirut) y los Dev Hynes (Lightspeed Champion). Pero Neil Hannon es como Madonna en su especie: los va sobreviviendo a todos.

Hace ya tiempo que parece haber dejado atrás la ambición que le llevó a firmar obras mayores, con vocación de trascendencia, como su invocación al fantasma de Scott Walker en A short album about love (1997), los excesos orquestales de Fin de siècle (1998) y su apuesta por la modernidad de la mano del productor de Radiohead en Regeneration (2001).

Desde entonces, se ha pasado casi todo lo que llevamos de siglo firmando discos quizá menos sorprendentes pero manteniendo un altísimo nivel de calidad y encanto. Con el último de ellos, Bang goes the knighthood, ha recuperado además a ese personaje de dandy socarrón tan british que tanto juego le da últimamente en los conciertos.

Conciertos que, afortunados nosotros, se han convertido en más que habituales por nuestro país desde que en una fiesta del 30º aniversario de la sala El Sol de Madrid (en diciembre de 2009 pudiste escucharla en Radio 3) se convenció de que no le hacía falta más que un piano, una guitarra, un bombín, un maletín lleno de partituras, un whisky y una pinta de cerveza negra para montar un espectáculo por todo lo alto.

Vigo Transforma 2010: The Divine Comedy

Con todo eso y, por supuesto, con sus grandes canciones y esa portentosa voz que, después de todo esto tiempo, seguimos sin explicarnos cómo puede ser proyectada por un cuerpo tan diminuto como el suyo.

Una voz que vuelve a cautivarnos en estos días con los conciertos de The Divine Comedy en San Sebastián (23 de marzo), Toledo (25), Santiago de Compostela (26) y, entre medias, en los acústicos de Hoy Empieza Todo (viernes 25 a las 10.30h). No se me ocurre mejor manera de acabar la semana, como miembro del equipo del programa y (reconozcámoslo) como fan.

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