6 de julio, 12 del mediodía, plaza Consistorial. El disparo de un cohete desde el balcón del Ayuntamiento bautizado como chupinazo y acompañado por los gritos de "¡Viva San Fermín!" y "¡Gora Don Fermín!", supone el momento de explosión en el que la plaza y sus alrededores soportan un clamor similar al de un avión de reacción al despegar: 133 decibelios. En la plaza se reúnen hasta 12.500 personas ( cinco por cada metro cuadrado) y en las calles que desembocan en ella cerca de 30.000 ciudadanos sedientos de fiesta.
A pesar de lo que podamos creer por las fotografías, las dimensiones de la plaza son muy reducidas y la densidad de gente en el momento del chupinazo provoca momentos de tensión y de presión. Estas circunstancias permiten una subida de adrenalina incomparable y un calor que invita a apaciguarlo con inmumerables bebidas.
Con los pañuelos en la mano, agitándolos al viento, el fondo de la plaza y las calles adyacentes se convierten en un mar rojo de olas triangulares que tan sólo se sosiegan cuando las manecillas del reloj consistorial se unen arriba, en el mediodía. Y entonces hay una especie de ataque de locura colectiva, y toda la ciudad da un vuelco en un instante: empieza el desmadre general.
El mejor sitio para contemplarlo es alguno de los balcones que circundan la Plaza del Ayuntamiento, ya que en el interior de la misma hay que estar dispuesto a aguantar, durante más de una hora, toda clase de empujones, pisotones y apreturas.
En principio, lanzar el txupinazo es un honor que se reserva al alcalde de la ciudad, pero la Corporación llegó a un acuerdo para que, salvo en ocasiones excepcionales, el honor fuera pasando por cada uno de los grupos municipales.
Antiguamente no era un acto multitudinario como ahora; el comienzo de las fiestas lo marcaban las Vísperas, celebración religiosa en la capilla de San Fermín a la tarde de ese mismo día seis, a la que acudía la ciudad en pleno. Pero, como en muchas fiestas, no podían faltar los cohetes y los encargados de la pirotecnia empezaron a probarlos en la Plaza del Castillo, el 6 de julio al mediodía, allá por los años 20 del siglo pasado, atrayendo la curiosidad de pequeños y mayores. Unos años después, dos concejales se presentaron en el lugar con la idea de disparar ellos mismos los cohetes como señal de comienzo de fiestas y en 1940 adquirió carácter oficial, al trasladarse el acto al Ayuntamiento, desde cuyo balcón principal, y con la fachada adornada para la ocasión, se lanzan los cohetes en un acto multitudinario como pocos a nivel mundial.
¿Quieres saber lo que ocurrirá en el próximo capítulo de 'Amar'?
Te traemos los mejores audios de una radio testigo de la historia.
Juan Francisco Gómez López, Patxi, tendrá que ingresar en prisión tras revocar el Supremo su libertad al aumentar su pena.
Forges: "Se están sacando las cosas de contexto". Julio Rey: "El sketch de Nadal es ingenioso. Ojalá se me hubiera ocurrido a mí". Rafael Jaén: "Los cómicos deben hacer humor; otra cosa es que hagan gracia".
El ministro revela al comisario de Economía en Bruselas que, entre otras medidas, el Gobierno abaratará el despido este viernes.
Guille Mostaza y Santi Capote buscan la remezcla ideal de su canción "Hasta el final". Anímate a hacer tu propio remix: te damos las pistas por separado y tú te encargas del resto. El trabajo ganador se incluirá en un single digital que incluirá el original y otra remezcla de los chilenos Dënver
Ofrece vales de hasta 25 dólares, por un año, canjeables en Amazon. Hay que ser mayor de 13 años y usar Google Chrome.