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El 'annus horribilis' de la economía global

  • El 2008 ha estado marcado por la caída de las Bolsas y el pinchazo inmobiliario
  • Los Gobiernos han nacionalizado gigantes financieros, al borde de la quiebra
  • Los Bancos Centrales han aprobado recortes históricos de los tipos de interés
  • EE.UU. y la UE han inyectado liquidez para evitar el colapso de los mercados
  • En España, el paro se ha disparado y roza ya los tres millones de personas
  • La crisis abre el debate sobre las consecuencias del ultraliberalismo económico

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El annus horribilis de la economía
El 2008 podría ser el peor año la historia bursátil. REUTERS
En 2008, el tsunami financiero provocado por la crisis de las hipotecas basura estadounidenses ha golpeado duramente las principales economías del mundo. Locomotoras como Japón o Alemania han entrado en recesión, mientras que en España el paro roza ya los tres millones de personas.

En estos meses, las Bolsas no se han bajado de un esquizofrénico carrusel de volatilidad que ha registrado las mayores caídas y subidas de su historia reciente. Los gobiernos y los bancos centrales han tenido que salir al rescate de gigantes que amenazaban con ir a la quiebra. Y sectores como el inmobiliario o el automovilístico viven sus horas más bajas.

Pocos auguraban una crisis internacional de estas proporciones. Para algunos, su alcalce es comparable al del gran crack 1929. Para otros, el impacto no será tan fuerte. Pero todos coinciden en que los tiempos de las 'vacas gordas' se han acabado.

"En junio dijimos que nos acercábamos a un crecimiento del 0,1% y dijeron que estábamos locos. Hoy alertamos de un problema que está a la vuelta de la esquina y se llama deflación", afirma Lorenzo Amor, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), en declaraciones a RTVE.es

Otro experto consultado se muestra algo más optimista: "Confío en que será una crisis de nivel de gravedad dos. Si entendemos por gravedad uno la Gran Depresión de los años 30, esta crisis sería más comparable con las de los años 70, producidas sobre todo por la subida del precio del petróleo. Si esto fuera correcto, estaríamos ante un periodo largo, de 8 o 10 años, en el que viviríamos dos o tres recesiones antes de que la economía mundial iniciara un nuevo periodo de crecimiento fuerte", prevé Juan Ignacio Crespo, analista económico y director europeo en Thomson-Reuters.

Las imprudencias se pagan

Todo comenzó en 2007. La crisis provocada por las hipotecas de alto riesgo (sub-prime) en Estados Unidos puso de manifiesto la debilidad del sistema financiero global y contagió de nerviosismo a los mercados internacionales. El pasado octubre fue un mes negro para las Bolsas. El peor año de la historia bursátil ha cerrado con una caída del 40%.

Este terremoto ha abierto el debate sobre las consecuencias del ultraliberalismo neocón y la conveniencia de volver a postulados más keynesianos.

"Las sub-prime fueron el chispazo que encendió la mecha. Pero si no hubiera habido una mecha y al final de la mecha dinamita no hubiera pasada nada. El problema no fueron las sub-prime, sino los productos estructurados que se construyeron sobre las subprime", opina Juan Ignacio Crespo, que apunta como verdaderos responsables de la crisis al endeudamiento excesivo de economías y bancos y a los "vehículos especiales de inversión".

Para este experto, el capitalismo no se va "reinventar", como pretende el presidente francés, Nicolás Sarkozy, pero sí se tomarán más medidas de control para que la situación no vuelva a repetirse. Una opinión compartida por Lorenzo Amor, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA):

"Lo que se ha puesto de manifiesto con esta crisis financiera es que los reguladores en algunos países no han funcionado. El sistema financiero, dentro del liberalismo, tiene que tener unos reguladores más eficaces", explica a RTVE.es.

Los Gobiernos, al rescate

La incertidumbre económica, el pánico en las Bolsas y la quiebra de gigantes financieros como Lehman Brothers, en septiembre, han impulsado a los Gobiernos y a los bancos centrales a tomar medidas drásticas para atajar la crisis.

Así, el 2008 ha dejado titulares para la historia, como las nacionalizaciones de bancos por parte de los estados, ambiciosos planes de rescate, e inyecciones multimillonarias en Europa y Estados Unidos. El propio Bush, adalid del liberalismo económico, ha dicho al final de su mandato que ha "abandonado los principios del libre mercado".

Los recortes drásticos de los tipos de interés han dejado el precio del dinero por los suelos. La Reserva Federal estadounidense acaba de fijarlos en el 0,25%, es decir, a niveles de los años 30.

"Los gobiernos y los bancos centrales han llegado tarde pero con la medicina adecuada: bajada de los tipos de interés, inyecciones masivas de liquidez y planes de relanzamiento económico de los gobiernos en gasto público. Pero a largo plazo, hay que poner límites al endeudamiento que pueden tener los bancos y los productos de inversión", recomienda Juan Ignacio Crespo".

El pinchazo inmobiliario

En España, los efectos de la crisis financiera internacional han agravado el ajuste que experimentaba el sector inmobiliario desde principios de 2007, después de una década de crecimiento. La paralización del mercado de la vivienda y las dificultades para obtener financiación, entre otros motivos, han marcado un año crítico.

La caída de la construcción ha frenado en seco el consumo y la demanda, y eso ha hecho que nuestra economía se haya resentido más que en otro países", opina Lorenzo Amor. "La burbuja inmobiliaria no solo se ha pinchado, es que se ha reventado", sentencia.

Las cifras cantan: según el INE, las ventas de vivienda usada han caído un 40%, mientras que las de inmuebles nuevos han retrocedido un 11%. Un descalabro que, sin embargo, no todavía no se ha reflejado con la misma intensidad en los precios.

Ante este panorama, muchas inmobiliarias se han visto con el agua al cuello y han tenido que renegociar las condiciones de sus créditos con los bancos. El ejemplo más paradigmático es el de Martinsa-Fadesa, que en julio entró en suspensión de pagos. Fue la primera inmobiliaria española que, cotizando en Bolsa, se declaró insolvente.

El estigma del paro

En España, la crisis del sector inmobiliario ha disparado las cifras de desempleo. Octubre acabó con cerca de tres millones de parados. Eso supone que, desde noviembre del año pasado, el paro se ha incrementado en 894.796 personas, el 42,72%. Según el CIS, es ya la principal preocupación para tres de cada cuatro españoles.

"En España hay un millón de empresas que necesitan contratar. La mejor receta para nuestra enferma economía viene por incentivar empleo, incrementar el consumo, tirar de la demanda interna. La gente en vez de recibir un subsidio y estar en su casa tiene que estar trabajando y consumiendo", opina Lorenzo Amor en nombre del Observatorio del Trabajo Autónomo.

Además de con el ladrillo, la crisis se está cebando con el sector del automóvil.  La caída del consumo y los consecuentes expedientes de regulación de empleo causan estragos en la que tradicionalmente ha sido la columna vertebral de la industria española.

Las ventas de coches han caído un 26% en un año, entre octubre de 2008 y el mismo mes del año anterior. La peor parte se la llevan los todoterrenos, cuya producción se ha desplomado un 65,2%. El Gobierno ha prometido ayudas, siempre que los fabricantes no destruyan empleos.

¿Cómo será el 2009?

Los expertos consultados por RTVE.es no auguran un buen año, pero difieren en sus predicciones.

Desde la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos advierten de que, si no se pone remedio, "el año que viene la producción va a caer entre 1,5 y 2 puntos, que los 4 trimestres serán de crecimiento negativo y que el paro crecerá hasta el 17-18%".

Juan Ignacio Crespo, de Thomson-Reuters, hace un análisis menos negro. Según este experto, el 2009 será un año "duro", pero de transición a un periodo mejor. "Hay que jugar con una hipótesis: que la recesión americana termine en la primavera y que a partir de ahí, en seis meses, las economías europeas empiecen a reaccionar", augura.

Además, Crespo prevé un repunte de la Bolsa de entre un 30% y un 50% hasta primavera y precide una buena noticia para los que piensen comprarse un piso: "La caída de las ventas acabará reflejándose en los precios. En las costas habrá bajadas de entre el 40% y-50%. En las ciudades serán poco mas moderadas, de entre un 15% y un 20%", asegura.

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