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Aunque no han sido desalojados, toda la zona del parque natural de la Sierra de Grazalema se encuentra afectada por las lluvias. Las carreteras de acceso a los municipios están inundadas y alertan de que se podrían crear grietas en el asfalto. En pueblos como Jimera de Líbar, en Málaga, ha quedado terminantemente prohibido el consumo de agua del grifo. Cortes de la Frontera es otro pueblo del parque donde los vecinos han notado seismos y se encuentra en alerta por desprendimientos. El CSIC ha emitido un vídeo para desmentir que existan "hidroseísmos" o terremotos provocados por las lluvias, pero ha recordado que todo el área es una "zona sísmicamente activa".

A lo largo de este domingo, 191 vecinos de Grazalema han podido regresar a sus casas para recoger medicamentos y enseres y dar de comer a sus mascotas. El pueblo sigue desalojado.

Los que han vuelto para quedarse son los vecinos de Dúdar, en Granada, desalojados el jueves por la crecida del río Aguas Blancas.

En Córdoba, 1.212 personas regresan a sus hogares ante la mejoría de la situación del cauce del río Guadalquivir. Otras 250 permanecen evacuadas. Tras dos días cortado, este domingo se ha reabierto el paso al puente romano al que han acudido decenas de personas.

También han vuelto a casa los vecinos de Casares (Málaga) y San Martín del Tesorillo (Cádiz), que ya han comenzado a limpiar el barro acumulado. En Lora del Rio, se esfuerzan en limpiar para intentar recuperar algo de normalidad, aunque no han podido regresar definitivamente.

La lluvia ha dado una tregua pero el río Guadalquivir sigue en nivel rojo en varios puntos de la comunidad andaluza y hay 150 carreteras cortadas al trafico.

Foto: Salas/EFE — Decenas de personas cruzan por el puente Romano de Córdoba

Agua, agua y más agua por todas partes. El mensaje está claro. Buena parte del país está inundado y muchos hoy tienen que mirar desde arriba. Aunque las precipitaciones dan un respiro y baja el nivel de los ríos, en Talavera de la Reina, si pretenden caminar, no lo tienen fácil: agua por los tobillos, sacos de contención o precintos. Hay una decena de calles intransitables y no quitan ojo al Tajo.

Tampoco al Duero. En Tordesillas, no había ni rastro de los columpios. El temporal ha escondido algunos parques y paseos. Castilla y León registra casi 1.200 incidencias por nieve, lluvia, viento y crecidas. Son algunos de los estragos de marta. En Lugo, ha caído una parte de la Muralla romana. En la zona del Jarama, en Madrid, sigue activado el aviso rojo por riesgo de desbordamiento. Y en Extremadura, los vecinos de las casas aisladas de Gévora y Valdebótoa han vuelto a casa. Las ovejas de Juan han quedado atrapadas en Mérida. Eran más de 100.

Foto: Nono Rico / Europa Press

Ubrique, Cádiz, es una de las localidades más afectadas por el temporal de lluvias que ha azotado con fuerza la península. Los bomberos están revisando las estructuras e instalaciones y retirando obstáculos que pudieran ser arrastrados porque, aunque las lluvias han parado, se prevé que puedan volver a empezar esta noche. Además, el lunes se han suspendido las clases dado que algunos centros han quedado verdaderamente dañados.

Lora del Río es un pueblo rodeado por un muro de siete metros que forma una fortaleza para evitar que se inunde con las crecidas del río. Es un entramado de ingeniería que ahora, con la fuerte crecida del caudal del Guadalquivir, podría colapsar si el agua rebasa el muro. La estación de bombeo no da a basto, por lo que han recurrido a un tanque de tormentas, un foso parecido a una piscina que almacena el agua en ocasiones como esta. Si finalmente se produjera el colapso, las aguas fecales saldrían a borbotones por los desagües de las viviendas. En este municipio 49 vecinos siguen desalojados y hasta que no mejore la situación, no podrán regresar a sus casas.

Los daños en la agricultura a consecuencia de las lluvias son especialmente graves en el sector agrícola de Andalucía, la comunidad más afectada por la borrasca Marta. Los trabajadores del campo hablan de miles de hectáreas afectadas y cifran las pérdidas en 3.000 millones de euros. De los cultivos hortícolas que se han quedado debajo del agua no se ha podido salvar nada, pero también podrían asfixiarse los árboles frutales. Sin embargo han sido Cordoba y Jaén las provincias que se han llevado la peor parte, donde se calcula que se podrían haber perdido hasta un tercio de los cultivos de aceituna. Las organizaciones han pedido la declaración de zona catastrófica y piden celeridad a agroseguros para afrontar la recuperación de los terrenos.

Este domingo casi 200 vecinos de Grazalema, en Cádiz, han podido volver a sus casas. Lo han hecho en grupos para atender a sus animales y recoger documentación o medicamentos. Día también de reconocimiento en Ubrique donde el agua sigue bajando con fuerza, parte de los 350 desalojados de la localidad han podido regresar.

También han podido volver los vecinos de Dúdar, Granada, o el poblado de Doña Blanca, en El Puerto de Santa María.

La borrasca Marta acaba hoy, pero deja un clima de calma tensa, sobre todo por la situación de los ríos. El Guadalquivir sigue en nivel rojo, aunque va en descenso. También va descendiendo, aunque muy lento, el cauce del río Guadalete en Jerez de la Frontera y el río Genil sigue muy crecido a su paso por Huétor Tajar en Granada.

Y muy pendientes de los ríos también en Extremadura con el Guadiana, en Castilla-La Mancha con el Tajo o en Castilla y León con tres ríos en nivel rojo. Y en Ceuta recuperan la calma tras horas de intensas tormentas que han provocado numerosos daños.

Foto: EFE / Raúl Caro

No para de llover, y esto tiene consecuencias mucho más peligrosas que otras más visibles como las inundaciones superficiales o los desbordamientos de ríos. La lluvia constante atraviesa las primeras capas del suelo y dispara el riesgo de desprendimientos y deslizamientos de tierra. De hecho, es después de que el agua disminuya cuando existe más riesgo de colapso porque el suelo seco ha sido afectado por corrientes muy fuertes de agua, que incluso pueden afectar a los cimientos de los edificios. Por ello el monitoreo del movimientos de tierras es primordial, y persiste incluso cuando ya han cesado las lluvias.

El camino a Ubrique ya anticipa lo que hay en el pueblo: "Una cantidad de agua horrorosa". Los bomberos siguen trabajando con medio cuerpo dentro del agua, dentro del cuerpo el resto tiene el susto todavía: "Estoy triste y con ganas de llorar siempre, de ver el pueblo así".

Foto: EFE/ Román Ríos

En Marruecos sigue la alerta por el temporal, sobre todo en el norte del país. Son ya más de 150 mil personas las evacuadas a causa de poblaciones inundadas. La atención está puesta ahora en las presas de la zona que sobrepasan su capacidad.

La provincia de Larache es una de las más afectadas. El río Lucus continúa desbordado y sigue inundando la ciudad de Alcazarquivir que tuvo que ser desalojada por completo con sus 120 mil habitantes y a los que no se les permite por el momento regresar a sus domicilios por el nivel de agua embalsada en una presa cercana que supera ya el 100% de su capacidad a pesar de llevar varios días desembalsando agua.

En Talavera de la Reina, los bomberos trabajan sin descanso. Las calles continúan inundadas desde hace días y no para de llover. Han distribuido bombas de achique y más de 2.700 sacos de tierra para contener el agua.

En Castilla-La Mancha todo el valle del Tajo está con avisos. En Ciudad Real, los móviles recibían las alertas pidiendo no acercarse al cauce de los ríos. En Badajoz, esta tarde evacuaban algunas pedanías.

Todos pendientes del Guadiana, por eso continúa cortado el Puente de la Autonomía en la capital. En Medellín, la Guardia Civil ha prohibido el paso a las inmediaciones del río.

En Castilla y León se mantiene la vigilancia de una veintena de ríos por el riesgo de inundaciones. El Duero a su paso por Aranda se ha desbordado. El Adaja en Ávila ha sobrepasado su cauce inundando parte de la ciudad.

En León los problemas han llegado con la nieve. Hay 30 carreteras afectadas por las nevadas en España, 14 de ellas cortadas al tráfico.

Foto: Paco Santamaría/EFE — Zona inundada por el desbordamiento del río Duero a su paso por Aranda de Duero

Son muchos los peligros del acumulada tras las grandes borrascas y también muchas las cuestiones que suscita el proceso de de encauzarla ya que los terrenos están en situación de alto riesgo. Científicos del CSIC trabajan para asesorar a las autoridades de cómo afrontar estas tareas. En el Manantial de los Cascajales, Benaojan, la periodista Maribel Ribel ha entrevistado a una investigadora del CSIC.

La preocupación por el temporal reina entre los vecinos de Setenil de las Bodegas ya que algunos de ellos han vivido el derrumbe de algunos muros y por ello sienten miedo. Una angustia que contrasta con la curiosidad de otros ya que Setenil forma parte de la ruta de los pueblos blancos. Un municipio muy pintoresco, patrimonio histórico, en el que las casas parecen surgir entre las rocas. Hoy el río baja con mucha violencia en el casco histórico y hay riesgo de derrumbes, pero esto no ha frenado el trasiego de autobuses de turistas para visitar el pueblo mientras muchos de los habitantes del pueblo llevan días desalojados y esperan que esta pesadilla termina cuanto antes.

El presidente del Gobierno se ha reunido con la dirección de Protección Civil y de Emergencias para seguir de cerca la evolución de las borrascas. Han analizado las actuaciones que se están llevando a cabo y las labores de coordinación entre las distintas administraciones.

Casi a la misma hora, el presidente de la Junta de Andalucía se ha desplazado a una de las zonas afectadas por las inundaciones, en Córdoba. Desde allí ha agradecido la cooperación entre administraciones y ha pedido ayuda de cara a la reconstrucción.

También sobre el terreno, desde el puesto de mando avanzado de El Palmar de Troya, en Sevilla, la vicepresidenta María Jesús Montero ha explicado que están muy atentos ante la crecida del Guadalquivir y ha pedido a los ciudadanos precaución y evitar desplazamientos.

Foto: Borja Puig de la Bellacasa/EFE — Sánchez preside la reunión de la Unidad de Valoración de Riesgos en la sede de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, en Madrid