Charlamos con Mario Esteban, investigador principal del Real Instituto Elcano y profesor titular del Centro de Estudios de Asia Oriental de la Universidad Autónoma de Madrid, sobre las dificultades que atraviesa el primer ministro de Pakistán, Imran Khan.
Nuestro corresponsal en París, Antonio Delgado, charla con Marie-Pierre Rey, profesora de Historia Rusa y Soviética en la Universidad de La Sorbona de París, acerca de las relaciones históricas entre Rusia y Ucrania y nos trata de ayudar a entender las motivaciones de Vladimir Putin para invadir al país vecino.
Ucrania denuncia el ataque de un hospital de Mariupol tras un bombardeo de la artillería rusa. Incertidumbre en torno a la situación en la planta nuclear de Chernobyl. Conectamos con nuestros enviados especiales a Leópolis, Mónica Cartes y David Velasco, y hablamos de la nueva ronda de sanciones anunciada por la Unión Europea. Además de Ucrania, hablamos sobre la inestabilidad política en Pakistán con Mario Esteban, del Real Instituto Elcano.
Jesús Cruz, coordinador de emergencia en Ucrania de Médicos del Mundo, se encuentra en la ciudad de Chernovtsi en la frontera de Ucrania con Rumanía. Dese allí nos cuenta que la “situación es dramática” por la escasez de material médico para poder realizar operaciones en hospitales. Médicos del Mundo se ha desplazado hasta esta ciudad para crear un corredor humanitario para el envío de material médico que, según Cruz, el problema no está en introducir este material en Ucrania sino en hacerlo llegar a los hospitales que se encuentra sitiados. Cruz aprovecha para insistir en que las necesidades en Ucrania son de todo tipo, no hay que olvidar a las personas con enfermedades crónicas que han interrumpido sus tratamientos médicos o a las embarazadas que están dando a luz en refugios porque la ruta a los hospitales están cortadas.
Genya, propietaria de un restaurante ruso, explica que no lo ha tenido fácil desde que estalló la guerra en Ucrania. Pocos clientes, reseñas nefastas en redes y llamadas amenazadoras son algunas de las situaciones a las que se está enfrentando. "Es que he pasado por todo tipo de emociones: de culpa, de pena, de miedo, de rabia...", cuenta en el Telediario. Con 20 años se marchó de Rusia. Nunca se ha identificado con la política de su país y quiere dejarlo claro.
Miles de mujeres y niños se agolpan en la frontera para salir de Ucrania. Un flujo que no se detiene ni siquiera durante la noche. Tampoco importan ni la nieve ni las bajas temperaturas. Lo único urgente es llegar al otro lado y sentirse seguro.
En el norte de Siria, en estas casas destruidas por la guerra, alguien ha pintado a un Putin atacando a Ucrania."Cuando veo los bombardeos en ciudades ucranianas siento mucha tristeza. Es lo que sufrimos nosotros", asegura Khaled, vecino de Alepo, el gran bastión de los rebeldes sirios que el ejército de Al Asad no conseguía conquistar. Hasta que intervino Rusia, con bombardeos y ataques constantes. No hubo piedad. Ataques a civiles, hospitales, escuelas, cortes de suministros. Sin que la comunidad internacional actuara, reprocha Yaman, que como millones de sirios tuvieron que huir, convirtiéndose en refugiados en países vecinos o en Europa. El asedio de Alepo duró casi 4 años, degenerando en una guerra de guerrillas sangrienta. Algo que podría suceder también ahora en Ucrania. Javier Gutiérrez, corresponsal en Oriente Medio: "La intervención de Rusia y de sus tácticas de bombardeos y asedios permanentes en Siria inclinaron la balanza de la guerra en favor de Bachar Al Asad que sigue en el poder. Una guerra que, 11 años después, por cierto, continúa pese a la indiferencia de la comunidad internacional".
La guerra en Ucrania llegó acompañada de una ley seca que prohibe la venta de alcohol para que la población pueda reaccionar con rapidez en caso de ataque. En Leópolis, la fábrica de cerveza Pravda Beer Theater se ha reconvertido: ha frenado en seco su producción artesana para crear cócteles molotov. En dos días y con seis empleados, ha producido 2.000 unidades. Dicen que incluso pueden frenar el avance de tanques blindados si los unen a cadenas con pinchos. "Esto es una guerra y somos una fábrica", dice su dueño, convencido de que, cuando puedan volver a producir cerveza, brindarán por la victoria de su país.
Informan David Velasco y Mónica Cartes, enviados especiales a Leópolis.