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Moscú no da tregua en Mariúpol. La ciudad ucraniana sigue asediada por el Ejército ruso. El bombardeo al hospital infantil que ha causado la muerte de un niño ha conmocionado a una población exhausta, que no tiene luz, ni agua, ni comida y que no puede escapar. Olexander, un trabajador de Médicos sin Fronteras, describía así la situación en la ciudad: “No queda agua potable en ningún sitio, hay personas que recolectan nieve en las terrazas para transformarla en agua”. Tampoco puede entrar ayuda humanitaria y esto afecta especialmente a los mayores, las personas más vulnerables y a los niños. Los habitantes de Mariúpol viven una situación crítica bajo las bombas. Las autoridades aseguran que más de 1.200 civiles han muerto en los últimos días en la ciudad.

Informa Guillaume Bontoux.

"Hoy ha sido el día más feliz desde que comenzó la guerra", dice Olga Zastavna al salir del registro civil de Ivano Frankivsk. Se besan y presumen de amor rompiendo el silencio de una plaza donde reina la quietud. Ella viste una chaqueta de cuero, con una mano lleva un ramo de flores y en la otra el papel que plasma que ya son marido y mujer. Él es incapaz de disimular la emoción que siente por dentro y por fuera de su traje militar.

Un desconocido aplaude ante una estampa que le evoca una escena de película. Saludan con las manos para mostrar sus anillos. Los pocos rayos de sol hacen brillar el ramo de flores blancas y rosas, envueltas en un papel blanco. Nadie les espera fuera, ni familiares ni amigos, pero sus caras desprenden una felicidad que por unos instantes hace desaparecer todas sus preocupaciones.

Pedro Sánchez ha acudido a la cumbre europea de Versalles con el objetivo de sumar apoyos a sus propuestas en materia energética. El Presidente del Gobierno ha puesto a España como solución para que Europa no dependa tanto de Rusia, por nuestro potencial en renovables y nuestras regasificadoras, según Sánchez. Sánchez reclama también una solución europea para la escalada de precios de la electricidad.

Informa Sandra Gallardo.

Mariúpol, ciudad portuaria al sureste de Ucrania, entierra a sus muertos apresuradamente y sin ceremonias. Los operarios de la zona arrojan los cuerpos de los fallecidos, envueltos en bolsas y mantas, a una fosa común cavada en una zanja, en un antiguo cementerio de la localidad. “Lo único que quiero es que esto termine”, dice uno de los operarios.

La mayoría son civiles y soldados, víctimas de los incesantes bombardeos rusos que asedian la zona desde el inicio de la guerra. Ayer, miércoles 9 de marzo, un ataque aéreo ruso destrozó un hospital materno de la ciudad dejando más de una decena de heridos, entre ellos niños y mujeres embarazadas.

“No tenemos comida, nos están saqueando. Están destruyendo los árboles y enterrando los cuerpos de los muertos en los patios de los bloques de apartamentos. Da tanto miedo… ¡No podemos vivir así!”, cuenta una mujer residente en Mariúpol. En 15 días de guerra, se habla de alrededor de 1.200 fallecidos en la ciudad, que ha quedado completamente arrasada y saqueada. La población ucraniana de la localidad está al límite, sobreviviendo con temperaturas bajo cero y sin agua ni luz.

Son las imágenes de la destrucción de varios tanques rusos en las afueras de Brovary, Ucrania. Según Kiev, el ataque ha sido exitoso. Es la brutalidad de una guerra que, este jueves, entra en la tercera semana sin que se haya alcanzado ninguno de sus objetivos declarados, a pesar de los miles de muertos, los más de dos millones de desplazados y los miles de personas que se encogen en las ciudades asediadas bajo un bombardeo incesante.

"Extranjeros que queréis defender a Ucrania os invito a que contactéis con nuestras misiones diplomáticas en vuestros países. Juntos derrotamos a Hitler y juntos derrotaremos a Putin". Así invitó hace unos días el ministro de exteriores de Ucrania, a voluntarios de todo el mundo a combatir a las tropas rusas.

Este veterano canadiense ha llegado a Leópolis y es uno de los 20.000 extranjeros que quieren unirse al frente ucraniano. "He venido por lo que Putin está haciendo al pueblo de Ucrania es horrible, es un matón, y no me gustan los matones", dice a TVE.

Esto es Brovary, en la región de Kiev, a 40 minutos al este de la capital. A vista de dron podemos ver cómo decenas de tanques rusos caen en una emboscada y la artillería ucraniana destruye varios blindados. Las imágenes demuestran la oposición que se está encontrando el ejército de Putin para llegar a Kiev. Hace ya 10 días que trascendieron las fotografías de satélite que mostraban un enorme convoy militar ruso a menos de 30 km de Kiev. La invasión de la capital parecía inevitable, pero las tropas aún no han llegado.

Foto:EFE

La ofensiva rusa en la ciudad de Mariúpol, en el sur de Ucrania, ha dejado unas imágenes terribles, como las de las fosas comunes para enterrar a los fallecidos. Tras el ataque este miércoles a un hospital materno infantil que dejó tres muertos, han seguido los bombardeos sobre la ciudad.

Foto: Imágenes del efecto del bombardeo del hospital material de Mariúpol, el 9 de marzo. EJÉRCITO DE UCRANIA, VÍA REUTERS.

Sigue la última hora del conflicto entre Rusia y Ucrania en directo

Sudáfrica ve con alivio su situación sanitaria después de haber sido el epicentro de la variante ómicron. En el segundo aniversario de la declaración de la pandemia, vemos cómo está el país africano tras una crisis, no solo sanitaria, sino también económica e institucional.

La pandemia ha dejado un rastro enorme de pobreza en un país que ya soportaba tasas de desigualdad muy grandes: 1 de cada 6 sudafricanos acabó el año pasando hambre según datos oficiales, ante una economía que no ha conseguido despertar tras el confinamiento. El gobierno ha prometido paquetes de estímulos que tardan en llegar. Esta situación ha provocado que a penas un 22% de los sudafricanos confíen hoy en su gobierno. Una crisis institucional que vive el país desde que Jacob Zuma tuvo que dejar la presidencia por corrupción: muchos se enriquecieron, mientras otras personas morían en las camas de hospital. Aseguran que la corrupción se ha infiltrado en todos los niveles de la administración y es necesario que se hagan reformas inmediatas para evitar una nueva fractura social.

Informa Santiago Barnuevo, enviado especial a Ciudad del Cabo

El confinamiento derivado de la pandemia del COVID-19 dejó sin trabajo y en una situación crítrica a miles de personas en Sudáfrica. Como respuesta, las comunidades se movilizaron en redes de apoyo entre vecinos. Por las calles del barrio de Langa, pedalea desde hace años Mzikhona Mgedle, un joven que ha hecho de su pasión por la bicicleta el motor de su vida. Durante el confinamiento, aportó bicicletas a las cocinas comunitarias para llevar la comida a domicilio para discapacitados o enfermos. Ahora, regenteel Langa Biking Hub, un negocio con el que arregla y vende bicicletas a precios asequibles.

Informa Santiago Barnuevo, enviado especial de RNE a Ciudad del Cabo (Sudáfrica).