Poema truncado de Madrid, de Alonso Quesada
En 1914, cuando Miguel de Unamuno escribe el prólogo para su libro El lino de los sueños, el poeta canario Alonso Quesada está decidido a abandonar su “infierno atlántico”. Ha fijado más amplio su horizonte, muy lejos del rumor manso de olas que rompen en la costa, y planea marcharse a Madrid, o a América, para buscar “una vida seria de hombre”. Su poesía ha recibido el reconocimiento del propio Unamuno y de Antonio Machado, pero Alonso Quesada necesita forjar una situación menos precaria, porque se sabe dueño del talento y de su determinación para sacarlo adelante. Y más allá de la celebración de su poesía, desea inaugurar una vida. Presenta El lino de los sueños con una lectura en el Ateneo de Madrid. Acompañan a Alonso Quesada, con tertulia en la Cacharrería, entre frescos alegóricos que parecen surgir de entre las brumas del humo de tabaco, José Moreno Villa, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas o Enrique Díez Canedo. Ninguno de ellos sabe que el poeta y periodista está comenzando a perfilar los cantos de su libro más radicalmente rompedor, con realismo de impacto verbal, en el que se lanza a la vanguardia de la poesía europea: Poema truncado de Madrid
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