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Entrevistamos a Isabel Sola, investigadora, bióloga y responsable junto, a Luis Enjuanes, del desarrollo de su propia vacuna contra la COVID-19. Después de 25 años de investigación en coronavirus, ella es una de las personas en España que más sabe sobre estos patógenos. El laboratorio de Sola, que codirige junto al virólogo español Luis Enjuanes,  es uno de los tres equipos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas que están desarrollando vacunas contra la COVID-19.

La COVID-19 ha concentrado los esfuerzos sanitarios y económicos del mundo y eso ha hecho que se hayan interrumpido programas de lucha contra el hambre, o de prevención de enfermedades como el sida, la malaria o la tuberculosis en los países más pobres. Allí, muchos enfermos han dejado de recibir las pastillas de su tratamiento financiadas por los gobiernos y ONG lo que comporta un gran riesgo porque su enfermedad puede agravarse y porque si contrae COVID tiene el doble de posibilidades de que sea muy grave. La pandemia ha hecho retroceder una década la lucha contra el sida en África, advierte ONUSIDA. Otro tanto ocurre con la tuberculosis o la malaria. Como consecuencia, aumentarán un 35 % las muertes por malaria, un 20 % por tuberculosis y un 5 % por sida, durante los próximos cinco años. Y a los 700 millones de personas que sufren hambre en el mundo podrían sumarse hasta 132 millones más por el descenso de las donaciones, advierte un ex director de la FAO. Los expertos apuntan que el coronavirus ha disparado la desigualdad sanitaria en el mundo y todos acabaremos pagando las consecuencias. Según Oxfam, con el dinero que han ganado las 10 personas más ricas del mundo en lo que va de pandemia se podría erradicar la pobreza y pagar la vacuna para todos. [Última hora coronavirus]

Fotos: EFE/EPA/KIM LUDBROOK/Archivo

Cada vez son más los expertos que aconsejan utilizar mascarillas FFP2 en interiores porque están probadas contra aerosoles muy finos, los causantes de la transmisión del coronavirus. Las quirúrgicas, aunque tienen una eficiencia de protección del 99%, esta se refiere a partículas grandes. Además las FFP2 se ajustan mejor a la cara. El inconveniente es que cuestan más dinero.

Los coronavirus son viejos conocidos de los veterinarios,  que llevan años estudiándolos en animales. Por eso, las nuevas variantes del SARS-Cov-2, la británica, sudafricana o brasileña, no les sorprenden. Un equipo de TVE ha entrado en el laboratorio veterinario de la Universidad Complutense de Madrid, donde han explicado cómo se adaptan estos virus para ser más infectivos y burlar la inmunidad.

Científicos del CSIC y directores de centros sociosanitarios avalan los resultados de esta tecnología.

Un primer estudio llevado a cabo por el Texas Biomedical Research Institute, centro líder en investigación independiente, especializado en enfermedades infecciosas, certifica también esta tecnología. El robot se llama "Ulises" y para desinfectar utiliza luz pulsada ultravioleta capaz de destruir el actual SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, hasta un 99,99 por ciento, en tan solo dos minutos.

La viróloga de Servicio de Microbiología del Hospital 12 de Octubre de Madrid, María Dolores Folgueira, ha explicado en 'Las mañanas de RNE' que sus datos no muestran que la cepa británica genere casos más graves de COVID-19. "La variante es más explosiva en cuanto a infección, pero no parece más virulenta.  No hemos visto más ingresos en UCI asociados a esta cepa. Lo que ocurre es que se contagia más que otras variantes, hace que aumente el número de infectados y por eso tenemos una cifra mayor de pacientes con patología severa", ha asegurado la experta, que calcula que entre el 5% y el 10% de los nuevos casos corresponden a esa variante británica del virus.

La viróloga cree que el incremento de casos que se está produciendo se debe a una mezcla de factores entre los que se incluyen la aparición de la nueva cepa, la celebración de la Navidad y la fatiga por la pandemia que provoca que los ciudadanos relajen las medidas de protección. "Los hospitales están, en muchos casos, al límite de su capacidad. Si no somos capaces de hacer un rastreo muy eficaz, estamos en una situación desbordamiento similar al de la primera ola", ha afirmado. Por eso, Folgueira ha insistido en que es importantísimo seguir manteniendo el uso de la mascarilla, el lavado de manos y el cumplimiento estricto del confinamiento domiciliario cuando sea necesario.

Sonia Zúñiga, investigadora de coronavirus del CSIC, asegura que hicieron investigaciones previas con el fármaco de PharmaMar en su laboratorio con resultados prometedores. "Los resultados de su ensayo clínico son muy esperanzadores", cuenta. Ha explicado que incluso los resultados en humanos que ha anunciado la empresa, en fase II, parecen también prometedores. "Si todo va bien en cuestión de meses podrían tener resultados positivos y a partir del verano se podría suministrar el compuesto", ha dicho.

Los medicamentos que se están utilizando actualmente van dirigidos a reducir la inflamación que la enfermedad provoca en pacientes severos. "No hay muchos antivirales que reduzcan la carga viral, todavía no se ha encontrado un fármaco que pueda atacar al virus en los primeros momentos y evitar que el paciente evolucione a formas más graves, ahí el Aplidin tendría un lugar".

Y aunque se vacune a la población, los tratamientos seguirán siendo necesarios. "Siempre habrá un porcentaje de la población en la que la vacuna no funcione. Otro punto importante es que esos tratamientos son de amplio espectro. Funcionan sobre un elevado número de virus o coronavirus. Es bueno saber que se podrán utilizar para futuros virus", ha concluido.