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El enviado especial de RNE a Finlandia, Guillaume Bontoux, visita la localidad de Imatra, una ciudad de 25.000 habitantes situada al lado de la frontera rusa, donde el temor a la guerra se mezcla con la necesidad de que los rusos vuelvan a pasar por la ciudad.

Comenzamos con la primera jornada de la cumbre de la OTAN de Madrid y con los compromisos que se están alcanzando hasta el momento. Conectamos con Guillaume Bontoux, enviado especial a Finlandia. Entrevista con Alberto Priego, profesor de Relaciones Internacionales en Comillas, con el que analizamos la cumbre. Estamos en Estados Unidos un día después de la comparecencia sorpresa de una ex asesora de la Casa Blanca, y hablamos también de la apertura por parte del Vaticano de miles de archivos sobre el Holocausto.

Las saunas del Imatran Valtionhotelli están poco frecuentadas o directamente vacías. Algo inhabitual en esta época del año”, reconoce Anja, la recepcionista del hotel, un castillo acondicionado y arreglado para albergar hasta 250 huéspedes, principalemente rusos. Los ciudadanos rusos, por el contrario, han dejado de acudir desde el inicio de la invasión de Ucrania. La frontera, a menos de cinco kilómetros de Imatra, una localidad de 25.000 habitantes en el este de Finlandia, permanece cerrada. Y el turismo local se resiente.

“Es uno de los sectores más afectados por la situación”, reconoce Juho Romakkaniemi, director de la Cámara de Comercio de Finlandia.

Como en los demás países europeos, el conflicto también ha provocado un aumento de la inflación en Finlandia. La tasa interanual alcanzaba el 7% el mes pasado y es ahora mismo uno de los principales motivos de preocupación de los actores económicos. En los últimos años, Helsinki ha reducido su dependencia energética de Moscú, pero sigue siendo importante: en 2021, el 34% de la energía consumida en el país procedía de Rusia

“Rusia ha decidido de no exportar más energía, pero nos adaptamos”, explica Jyri Häkämies, director general de EK, la Confederación de las Industrias Finlandesas.

Informa Guillaume Bontux



La Alianza Atlántica presume de su política de puertas abiertas. "Es bueno tener amigos", dice el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Sin embargo, hay países que llaman a las puertas de la Alianza y esperan en el descansillo durante años. Es el caso de Bosnia-Herzegovina, que lo lleva intentando desde 2010. Para empezar, solo pueden aspirar a entrar países europeos, que respeten los principios democráticos y que puedan contribuir a la seguridad del resto de los aliados. Si cumplen estos requisitos, pueden solicitar su adhesión, tal y como han hecho Finlandia y Suecia, tras la respectiva aprobación por parte de sus parlamentos. Después, necesitan una invitación formal que la OTAN solamente da si todos los miembros están de acuerdo, y esa es la clave para todo el proceso: la unanimidad. Los trámites pasan por negociar y negociar hasta que todos dan el visto bueno.

Foto: MARCOU / AFP

De cara a la cumbre de la OTAN en Madrid, que se celebra a finales de junio, hablamos con Daniel Fiott, Editor de Seguridad y Defensa en el Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea, y Félix Arteaga, investigador del Real Instituto Elcano, sobre el papel de los 27 en el nuevo concepto estratégico de la Alianza. Un reportaje de Isabel Dólera.

Carmen Romero, vicepresidenta general adjunta de Diplomacia de la OTAN, se muestra muy satisfecha por el acuerdo alcanzado anoche con Turquia que despeja el camino para la entrada de Suecia y Finlandia. El proceso, añade, será muy rápido, demostrando lo histórico de la decisión. No cree que vaya a provocar una reacción inmediata de Rusia, aunque da por hecho que Putin seguirá intentando seguir con su estrategia de desestabilización, pero " la unidad es tan grande que no habrá una amenaza a Finlandia y Suecia".  También Romero cree que esta cumbre será una oportunidad para que la industria de Defensa se refuerce para competir, entre otros, con la industria estadounidense". Defiende que ahora mismo China no está en el centro del debate y descarta que las decisiones de este encuentro vaya a cambiar nada con respecto a Ceuta y Melilla. 


Finlandia, Suecia y Turquía han firmado un Memorando de Entendimiento que "confirma el apyo de Erdogán para invitar a Finlandia y a Suecia a unirse a la OTAN en la cumbre de Madrid". Este documento no supone la adhesión inmediata de ambos países nórdicos a la Alianza Atlántica, pero sí se inicia el proceso. Los pasos concretos se darán "en los próximos días", cuando los aliados de la OTAN aborden la unión de Helsinki y Estocolmo al grupo militar.

Teivo Teivainen, profesor de Política Mundial de la Universidad de Helsinki, se ha acercado hasta los micrófonos del informativo 24 horas de RNE, para hablarnos del acuerdo que ha firmado su país para iniciar el proceso de adhesión a la Alianza Atlántica. El profesor cree que en este acuerdo "están hablando para audiencias locales y en color rosa sobre lo que realmente contiene" y añade además que "no se espera que haya un pronunciamiento acelerado y ofensivo por parte de Rusia, aunque nunca se sabe". Teivainen insiste en que no va a ver una reacción fuerte a la OTAN por parte de la población y los políticos finlandeses ya que "las actitudes cambiaron de forma muy drásctica desde el 24 de febrero".

Hablamos con Tuomas Iso-Markku, investigador del Instituto Finlandés de Asuntos Internacionales, acerca de cómo ha ido cambiando la percepción que los finlandeses tienen de la OTAN desde que Rusia lanzara su invasión de Ucrania en febrero pasado.

Pendientes de las primeras reuniones previas al arranque oficial de la cumbre de la OTAN que se celebra en Madrid. Hablamos de Turquía y sus recelos a la entrada de Finlandia y Suecia en la Alianza Atlántica. Estamos en Helsinki con Guillaume Bontoux y el analista Tuomas Iso-Markku. Conocemos las nuevas sanciones del G-7 contra Rusia. Y mucho más

Si Finlandia entra como miembro de pleno derecho en la OTAN, la Alianza militar occidental recibirá a una nación entrenada para resistir una invasión y doblará su frontera con Rusia. Los dos países comparten 1.340 kilómetros de frontera terrestre y siglos de historia con unas complejas relaciones, que se reflejan en el Canal de Saimaa, una vía fluvial que se remonta al imperio ruso y que a día de hoy sigue operativo, aunque ahora sin apenas actividad por la guerra en Ucrania.

El parón se aprecia aún más en los establecimientos fronterizos dedicados casi exclusivamente a clientela rusa. Cerraron con la pandemia y no han vuelto a abrir. San Petersburgo está más cerca que Helsinki, pero en la universidad tecnológica hubo consenso para terminar todas las colaboraciones con Rusia.