La astronauta estadounidense Christina Koch, integrante de la misión Artemis II, que realizó un viaje tripulado alrededor de la Luna, ha recogido este viernes el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2026 en el Teatro Campoamor.
De la llegada del hombre a la Luna hasta la Inteligencia Artificial, la humanidad ha protagonizado grandes avances científicos y tecnólogicos a lo largo de los últimos 70 años. En 1969, el astronauta Neil Armstrong fue el primer hombre en pisar la Luna y Jesús Hermida, entonces corresponsal de TVE en Estados Unidos, lo narró para millones de espectadores españoles.
Pero no fue el único hito: el desciframiento del genoma humano, la clonación de la oveja Dolly, la revolución de la telefonía móvil o la expansión de Internet han transformado nuestra forma de vivir, trabajar y comunicarnos. Y ahora, la tecnología de la IA es capaz de cambiar el mundo a una velocidad difícil de imaginar.
El estadounidense Percival Lowell se pasó media vida mirando al cielo, escrutando Marte desde un observatorio en mitad del desierto de Arizona. Quería saber si había vida en el Planeta Rojo. Y creyó encontrarla. Llegó a la conclusión de que en la superficie había canales construidos por una civilización inteligente… Por desgracia, vio más de lo que realmente había.
Nos fijamos en un trabajo liderado por el Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC) que refuerza el papel de los magnetares como posibles motores de algunos de los fenómenos más energéticos. Se trata del primer estudio de síntesis de poblaciones, una técnica computacional que simula la evolución de las estrellas de neutrones desde su nacimiento hasta el momento presente, que modela de forma simultánea dentro de un único marco los principales tipos de estrellas de neutrones aisladas: púlsares de radio, magnetares, objetos compactos centrales y estrellas de neutrones aisladas por rayos X. Nos lo cuenta Celsa Pardo Araujo, primera autora del artículo e investigadora predoctoral del ICE-CSIC.
La ESA depende de tres estaciones repartidas por el mundo para poder comunicarse con el espacio profundo. Una en Australia, otra en Argentina y la última en Cebreros, en plena sierra de Ávila.
Se encarga de recopilar miles de datos que llegan de las profundidades del cosmos, a millones de kilómetros de distancia. Es fundamental para conocer mejor nuestro sistema solar, galaxias lejanas o estudiar estrategias para la defensa planetaria.
Los datos que recopilan las diferentes sondas y satélites que Europa tiene en el espacio se envían a la sala de control de misión en Alemania, pero si todo fallara sería en Cebreros donde se encargarían de tomar el mando de la misión.
Es un activo clave para la carrera espacial europea, donde España cada vez cobra más importancia.
Foto: Raúl Sanchidrián/EFE — El director de la Estación de Espacio Profundo de Cebreros, Jorge Fauste
Fue un astrónomo y matemático griego del siglo IV a. C., originario de la ciudad de Pitane, en la actual Turquía. Es una de las figuras pioneras de la astronomía matemática griega y uno de los primeros autores cuyos tratados científicos se conservan casi íntegros. El más conocido, “Sobre la esfera en movimiento”, constituye el texto más antiguo que ha llegado hasta nosotros en el que se aplican principios geométricos al estudio del movimiento celeste. Fue un precursor de la astronomía teórica que después desarrollaron Hiparco y Ptolomeo.
Alejandro Ortega García, profesor de Matemáticas Fundamentales en la UNED
El Observatorio Vera C. Rubin ha puesto en marcha en Chile un programa de diez años para generar el registro más detallado del cielo austral. Equipado con una cámara de 3.200 megapíxeles, capturará el cosmos en tiempo real para estudiar desde asteroides cercanos hasta la materia oscura. Una superproducción científica internacional que genera diez terabytes de datos cada noche y que cuenta con una destacada participación española a través de instituciones como el CIEMAT y el IAC. Nos cuentan los detalles Stuartt Corder subdirector de NoirLab e Ignacio Sevilla investigador en CIEMAT en este reportaje de Elisa Cepeda.
Son los nombres de disciplinas con propósitos distintos, que no hay que confundir. La consulta de la semana trata de la mayúscula inicial en «zodiaco» (o «zodíaco»).
El vuelo de Iberia que siguió el eclipse desde el cielo sirvió para poner en marcha el proyecto Corona, que coordina el extremeño Carlos Javier Rodríguez para estudiar las emociones antes, durante y después del fenómeno con cerca de un centenar de participantes en el vuelo y 868 en tierra.
Entusiasmo, curiosidad e ilusión son algunas de las principales emociones detectadas en los dos grupos de participantes. El mayor contraste emocional se dio durante la fase de totalidad del eclipse con la euforia como tónica dominante en tierra y paz y calma entre los observadores que viajaban en el avión.
El próximo eclipse solar del próximo 2 de agosto de 2027 será uno de los grandes acontecimientos astronómicos en España. En esta ocasión, se podrá observar especialmente bien desde el sur de Andalucía, Ceuta y Melilla.
La enorme expectación ha provocado que muchos alojamientos ya registren reservas con más de año y medio de antelación y que los precios comiencen a dispararse.
Cientos de personas se dieron cita en la explanada de la ermita del Santo Cristo de esta localidad alavesa, uno de los enclaves privilegiados para seguir este fenómeno astronómico