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Alícia Falcó, una nueva revelación del cine español

  • Con tan solo 10 años, la actriz catalana descubrió su pasión por la interpretación
  • Nueve años más tarde, le llega su primer papel protagonista con Las buenas compañías (2023)
  • Presentada en el 26 Festival de Málaga, la película llega a los cines el 5 de mayo

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Alícia Falcó, una nueva revelación del cine español

Hay algo más que la luz del sol brillando en el rostro Alícia Falcó (Barcelona 2003), cuando llega a la terraza del hotel AC de Málaga. Es su primera vez en la ciudad de las biznagas y llega acogida por un festival de cine en el que está recibiendo los primeros halagos sobre su debut como protagonista en la película Las buenas compañías, un trabajo que la postula a ser una de las grandes revelaciones interpretativas de este año. “Esto es un regalo y creo que un paso muy importante en mi carrera”, confiesa con una cálida sonrisa.

A punto de cumplir 20 años, sorprende la madurez y convicción con la que habla de su pasión por la interpretación. Un gusanillo que germinó en ella desde muy pequeña. “En la primera película que hice con 10 años, le pregunté a mi madre si podía hacer eso toda la vida y vivir de ella”, recuerda. El filme era La por (El miedo), una obra pequeña pero brillante dirigida por Jordi Cadena en 2013, que le permitió a Falcó interpretar un pequeño papel y sentir la magia de los rodajes.

Alma de teatro y cine: sus primeros pasos

Años más tarde probó también las tablas del teatro, sobre las que se acabaría subiendo de forma profesional en 2021 con la obra Aquell dia tèrbol que vaig sortir d'un cinema de l'Eixample i vaig decidir convertir-me en un om, dirigida por Alícia Gorina y representada en el prestigioso Teatre Lliure de Barcelona. Una experiencia que la hizo ser más consciente de las posibilidades de creación en el ámbito interpretativo. “La adrenalina que sientes cada día en el escenario es increíble, es algo muy vivo. Realmente, siento que mi carrera real profesional empezó gracias a esa obra de teatro”, reconoce Falcó.

Pero la chispa también estalla en sus ojos al hablar del cine y de su trabajo en Las buenas compañías, un proyecto que, asegura, lo cambió todo. “Para mí ha sido un antes y un después. No solo en cuanto a reconocimiento, obviamente es un papel protagonista y eso es importante, pero lo valoro más por la experiencia y el aprendizaje. Los dos meses de rodaje me han impulsado mucho a querer seguir en esto y fue un reto muy heavy para mí”, confiesa.

Alícia Falcó en el photocall de 'Las Buenas Compañías' del Festival de Málaga

Alícia Falcó en el photocall de 'Las Buenas Compañías' del Festival de Málaga

En la película, Alícia interpreta a Bea, un joven que se enfrenta al difícil salto hacia la edad adulta en un momento duro dentro de su familia, su padre ha sido encarcelado y su madre se desvive trabajando para sacar a las dos adelante. Mientras, ahí fuera, la España de 1976 empieza a despertar de un largo letargo de dictadura y algunas mujeres valientes del Euskadi de la Transición claman por derechos como el del aborto. Dirigida por Silvía Munt, la historia está inspirada en experiencias personajes y cuenta hechos reales como el de las 11 de Basauri, el caso que impulsó la primera ley del aborto en nuestro país.

Revisitando el feminismo, a través del cine

En ese viaje, Bea toma conciencia de su realidad de clase, contagiada por la lucha feminista de sus “buenas compañías”, mujeres que tomaron las calles para reivindicar lo que les pertenecía. Hay consignas y lemas que suenan en la película que suenan tremendamente actuales y que han servido a Falcó para reflexionar a nivel personal. “Veo muchos paralelismos en esa mirada feminista que tiene la película. También pienso en la escena del agresor del autobús, una figura muy concreta que, sin embargo, seguimos viendo hoy día. Y, claro que ha habido cambios. Es otra época, es otra movida, pero como mujer de 19 años siento que tengo las mismas preocupaciones y los mismos miedos. Y eso no mola porque significa que no hemos avanzado tanto”, apunta. Lo que sí mira con cierta envidia es la trasgresión de aquellas mujeres. “Eran unas tías gamberras, revolucionarias y, actualmente, eso es distinto. Todo más encajado en la sociedad, y eso es bueno porque se visibiliza la lucha, pero pierde esa energía de antes”, apunta.

Sonriente, tremendamente expresiva, a poco de conocer en persona a Falcó uno se da cuenta de que hay algo clave que la diferencia con su personaje, lo pone en valor el trabajo interpretativo de la actriz. “Creo que tenemos una manera de ver el mundo similar, pero ella lo expresa de forma muy fría, Bea es una piedra, llena de rabia, impotencia, capaz de mostrarlo todo con solo una mirada. Y ese era el mayor miedo que tenía a la hora de darle vida”.

Alícia Falcó y Elena Tarrats en 'Las buenas compañias', de Sílvia Munt (2023)

Alícia Falcó y Elena Tarrats en 'Las buenas compañias', de Sílvia Munt (2023)

Amente del arte, la música, el baile

Comparten también el interés por la música, un elemento que la directora utiliza en la película como herramienta para diferenciar a Bea de Miren (Elena Tarrats), la chica burguesa que conoce en la casa donde limpia su madre. Una toca la guitarra y le gusta el rock, la otra prefiere el pop dulce de los Beatles y toca el piano, pero ambas tienen muchas cosas en común.

A Falcó le hubiera gustado más ser la que tocar el piano, un instrumento que toca desde niña, pero su personaje era una roquera rebelde y tuvo que aprender a tocar la guitarra. Lo vivió, desde luego, como una grata experiencia. “Me gusta todo lo que sea arte, lo libre que me siento haciendo arte, me gusta la música, también he hecho baile…”. Pero retoma de nuevo: “Aunque mi pasión es la interpretación”, dice convencida. Reconoce que le da miedo tenerlo tan claro a los 19, aunque no se cierra a seguir descubriendo cosas, pero está centrada en seguir formándose como actriz.

Alícia Falcó en la premiere de 'Las Buenas Compañías' del Festival de Málaga

Alícia Falcó en la premiere de 'Las Buenas Compañías' del 26 Festival de Málaga

Una actriz con los pies en la tierra

También quiere disfrutar de su debut y de las primeras veces que le ofrecen premieres como el de Las buenas compañías en el 26 Festival de Málaga. Aunque no es exactamente una novata en esto. Ya vivió momentos de alfombra roja y photocalls con la presentación, el año pasado, de la película 13 exorcismos (2022), una cinta en la que tenía un pequeño papel, pero la permitió compartir set de rodaje con José Sacristán. Con todo, se muestra prudente con la exposición publica y dice que quiere cuidar la imagen que ofrece. “Es un tema que me da miedo. Yo, de normal, voy a rodar y ensayar en chándal, pero de repente en el mundo alfombra roja se mezclan cosas que siendo que me quedan muy lejos, el tema de los fans, por ejemplo. Lo que quiero es que se entienda que realmente lo que hacemos es algo muy terrenal y que no somos un cuerpo elegante y fama, no sé, tengo esto bastante claro. Ahora veremos a ver hacia dónde va”, concluye serena.

Desde luego, el Festiva de Málaga, se perfila para Alícia Falcó como un pistoletazo de salida hacia su profesionalización dentro del mundo del cine. La película de Sílvia Munt nos regala con su trabajo, un nuevo talento interpretativo para el cine español y puede servir a la actriz para lanzarla como una de las grandes revelaciones del año.