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Las 5 rutas por carretera que tienes que hacer después de la cuarentena según Miquel Silvestre

  • El presentador de 'Diario de un nómada' te propone recorrer Noruega, Rumanía, Italia, Marruecos y España en moto o coche
  • Miquel Silvestre explica desde su casa como está pasando el confinamiento

Por

Diario de un nómada - ¿Qué rutas no puedes dejar de hacer?

Miquel Silvestre también está confinado en casa estos días de cuarentena por el coronavirus. Y aunque lleva mal no poder viajar con su moto, aprovecha el tiempo para leer libros y estar con sus hijos. Además, el presentador de ‘Diario de un nómada’ nos propone cinco rutas por carretera para poder hacer en moto o coche cuando acabe el periodo de cuarentena. ¿Viajamos?

Cabo Norte (Noruega)

El viaje hasta Cabo Norte, en Noruega, atravesando la península escandinava no de defraudará. Es el punto más norte del continente europeo al que se pueda llegar por carreter. Recorrerás los Fiordos y dependiendo de la época del año, y si tienes suerte, podrás ver auroras boreales.

Para todos los públicos Diario de un nomada - Carreteras extremas: Recordando viaje a Cabo Norte - ver ahora
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Subtitulado por Accesibilidad TVE

Vuelve Miguel Silvestre con una gran aventura.

Recorrer en moto las rutas más espectaculares del mundo:

Leyenda,

historia,

belleza

y riesgo.

Esto es Carreteras Extremas.

Capítulo III

Recordando el viaje a Cabo Norte.

Miquel vuelve a su barbería habitual

para afeitarse y compartir sus últimas aventuras.

¿Qué pasa Alfonso?

-¿Cómo estamos? ¿Qué tal ha ido este viaje?

- Muy bien.

-¿Esa barba ya va en condiciones?

-Ya va siendo hora de pegarle un buen retoque.

-Bueno. -Parece que no, pero se va poniendo...

-Al final se consigue, si poquito a poco,

pero una barba, te estás dando cuenta que tarda,

que esto no es cosa de dos días.

- La barba de naufrago se tarda menos

pero una barba de gentleman lleva su tiempo.

Desde que me afeité por última vez,

me fui a Noruega, macho, espectacular.

Impresionante de bonito.

Estaba todo nevado,

hacía bastante frio. -Ibas muy bien abrigadito tú.

- Bueno, muchas capas pero al final, se pasa frio.

Estoy a 400 kilómetros de Cabo Norte y hace un frío ya impresionante.

Menos mal que ha salido un poquito de sol

porque si no me congelo.

Voy a ponerme ya las últimas prendas de ropa que me he ido guardando,

que me he ido reservando, para este momento

en el que ya hiciera tanto frío

que me pusiera todo lo que tengo

porque es que si no moriría.

El tiempo allí cambia en cuestión de horas,

de repente puedes tener un día despejado

y al cabo de unas horas,

tener una gran nevadas.

Y yo estaba mirando todo el rato una aplicación

que me marca por donde se mueven las precipitaciones en el mapa.

Entonces, yo puedo ver por donde van a ir los frentes

y macho estaba siempre nublado, siempre nevando, siempre lloviendo

cuando estuve en Noruega

y de repente los dos últimos días,

desaparecieron las nubes.

Parecía algo espectacular, parecía que me estaban esperando.

A veces se tiene esa suerte.

Efectivamente el clima afectaba al humor del viajero

de un modo dramático.

Negativamente cuando hacía mal tiempo.

Vaya día.

Pero bueno,

si no quieres frío no te vienes a Escandinavia en abril

Hoy ha sido un día de inversión cero.

Ha sido simplemente hacer kilómetros,

y es que ya, ni el paisaje me impresiona,

ya me parece todo igual:

Fiordos, ríos, lagos; todo lo mismo,

y ahora lo que quiero es llegar a Cabo Norte

porque estoy congelándome.

Creo que he venido demasiado pronto

o es que el tiempo está muy malo hasta muy tarde. No lo sé.

Pero se ven turistas, pocos, yo creo que ninguno

y lo que hay es mucha nieve, ahora mismo, está nevando ahí fuera

están cayendo unos copos,

que me han acompañado bastantes kilómetros

y desde qué he entrado en Laponia,

aquí no hay más que sufrimiento.

Y muy positivamente cuando el clima era más benigno.

Casi hasta transformar al viajero en una persona diferente.

El puerto de Honningsvag.

A solo 30 kms de Cabo Norte.

Este es mi trono.

Es bonito esto ¿eh?

Pero nos falta algo.

Algo que me he guardado mucho tiempo, para este momento.

Mi taza

y mi botella de vino español.

Ribera del Duero,

para tomármelo

en uno de los pueblos pesqueros más al norte del mundo

o por lo menos, más al norte de Europa.

Y esto es que,

me voy a tomar una copa aquí,

para celebrar mi llegada a Honningsvag

que estoy solo a 30 kms de Cabo Norte,

que va a molar mucho.

¿Sabéis qué hora es?

Las diez de la noche.

Así que es el momento de brindar con vino

por el triunfo.

Y aquí estoy, si señor.

A vuestra salud.

Está fresquito.

Estamos a...

o por lo menos por la carretera a -7 grados.

Pero bueno, da gusto.

Y cuando llego a un sitio así

y pienso lo que me ha costado

y lo que he visto por el camino,

me doy cuenta de lo afortunado que soy.

Soy una persona muy feliz,

y soy muy afortunado de hacer lo que hago,

por tener la vida que tengo, por la familia que tengo,

sobre todo mi mujer me permite hacer esas cosas,

y soy afortunado porqué

hago cosas que me divierten mucho ¿no?

Planear una aventura, planear un viaje,

estudiar las historias que voy a contar.

Las historias que tengo revoloteando en la cabeza y que voy sacando;

y después ponerme en marcha, arrancar la moto,

ver los países, conocer los sitios.

Y además, no voy muy pendiente

de como lo filmo, como lo cuento, como lo narro.

Brindemos por eso, ¿no?

por Diario de un nómada, que ha llegado a Honningsvag,

que estamos a tiro de piedra del Cabo Norte.

Así que mañana os lo enseño ahora esta...

Esta copa me la tomo yo solo, tranquilamente.

Buenas noches.

Buenas noches por decir algo.

-Los noruegos, macho son supereducados,

muy civilizados.

Parece mentira que sean descendientes de los vikingos, porque allí,

te encuentras por ejemplo, las casetas de los autobuses,

los baños.

Ahí, hay muchos ferris,

antes de coger en los puertos de ferris,

que no hay nadie ¿no? hay baños públicos;

baños públicos con agua caliente, completamente...

perfectos, sin vandalizar, sin pintadas, sin estar sucios.

Entonces dices, macho ésta gente respeta lo público ¿no?

Una bonita parada de autobús.

Aquí, en un bonito fiordo de la bonita carretera de la costa.

De estos fiordos

salían los vikingos.

Los vikingos asolaban toda Europa.

El rey vikingo que unió a los distintos reinos

tras mucha sangre se llamaba Harald I El despiadado.

Para que el vikingo le pusiera al rey de mote el despiadado,

es que tenía que ser muy bestia.

A mi lo que me sorprende, es que,

los noruegos actuales sean los descendientes

de aquellos tipos tan salvajes,

porque hoy son un pueblo; civilizado, democrático, respetuoso

educado, pulcro,

cuidan el medio ambiente;

da gusto ver el país.

Cuando bajas por las carreteras

es que ni siquiera ves anuncios publicitarios

para no estropear la postal

y entonces si nos fijamos en sus elementos públicos,

como esta caseta de autobús,

que es necesaria para esperar el autobús

bajo las inclemencias del tiempo;

es de madera, muy bonita,

vemos, que aquí tiene su horario,

sus buzones.

Está impoluta, cuidada, perfecta, sin vandalizar,

sin pinturas, sin grafitis,

sin destrozos.

Yo creo que nuestro país es... fabuloso,

sin embargo, hay una cosa que hecho de menos

y es un poquito más de... por favor.

De educación ¿no?

de respeto por los bienes comunes, por los bienes públicos,

pero allí parece que los bienes públicos no son de nadie,

y son de todos.

Entonces, cuando veo elementos así en la carretera de otros países

de otras culturas,

que los cuidan y no los destruyen, no los ponen grafitis

pues echo mucho de menos eso en España

porque realmente los elementos públicos

están bastante deteriorados.

Así que, si tu estás viendo El diario de un nómada,

supongo que es porque piensas un poco como yo,

así que a lo mejor no te lo tengo que decir a ti, pero,

seguro que conoces a alguien que no lo respeta tanto.

Así que por favor, respetar los elementos públicos

y seamos un poquito más como los descendientes de los vikingos.

Miremos más nuestras cosas y los elementos comunes,

que son de todos.

Mientras llega mi ferri,

voy a ir al baño.

En fin, esto de enseñar el baño no es que sea muy educado,

pero vale la pena, porque...

va a sorprendernos para bien.

Como veis, un baño perfectamente equipado,

aquí no hay nadie que lo cuide,

está abierto, cualquiera puede entrar,

y... es que está impoluto.

Bueno, impoluto impoluto quizás no, pero está muy bien.

La cisterna funciona,

tiene aquí la lista de quien lo ha limpiado y a qué hora,

con su firma.

Hay jabón.

Ja,ja,ja Y funciona.

Esto es acojonante.

Está estupendo, señores. Así da gusto.

Encima, es mixto; aquí vienen hombres y mujeres

y lo demás que haya.

Y todo el mundo lo cuida. Así da gusto.

Lo malo de Noruega

Es que ya en el norte hay poca gente,

y los noruegos son muy educados, pero son un poco fríos ¿no?

O sea, de carácter.

Ten en cuenta que allí viven

seis semanas al año con completa oscuridad ¿eh?

Seis semanas de noche.

Entonces, yo creo que eso forma el carácter de una cierta manera,

es como la gente muy introvertida, muy para dentro.

Y entonces era difícil tener relaciones interpersonales

con el noruego ¿no?

Yo tenía la relación personal con el paisaje,

porque era tan espectacular,

que te quedabas embobado.

Pero eso ha sido un poco de experiencia personal

en el sentido de estar dentro de un paisaje muy bello,

sometido a unas dificultades por la distancia,

la orografía y el clima

y después las ventiscas.

Y luego con el noruego, pues poco trato

y eso ha sido un cambio con respecto a otros viajes que hago

como por ejemplo por Marruecos

que estás todo el rato con gente ¿no?

y hay gente por todas partes.

Los marroquíes interactúan contigo

y notas esa viveza.

Entonces, bueno, ha sido un viaje distinto.

Que pasada ¿eh?

Hace un frío de cortar,

pero es tan bonito.

Esta es la mejor terraza del verano.

Del verano noruego.

Lo que pasa es que allí encontramos una española

una chica de Cádiz,

que se había ido a vivir a Noruega,

porque le gustaban los inviernos.

Y había vivido en Siberia a 40 bajo cero

y ahora decía que se iba a Noruega

y que le parecía el clima muy suave a 10 bajo cero.

Pero me contó el tema de las noches polares tío.

Eso es seis meses metido en completa oscuridad.

Y al final te acaba deprimiendo un poco.

Gracias, Pilar. ¿Cómo acabaste aquí en Noruega?

- Pues porque después de Rusia,

vi un máster que tenía las prácticas aquí en Tromso

y como no quería desligarme mucho de los inviernos

dije a bueno, allí hay montañas, está el frío,

y dije, ¿por qué no?

así aprovecho también y veo las auroras boreales.

-O sea, que eres adicta a los inviernos.

- Me encantan, sí.

- Pues aquí tenemos un buen montón de nieve ¿eh?

-Sí aquí... -Estarás encantada.

- Casi nueve meses de nieve tenemos.

- ¿Y cómo te sientes viviendo en estas latitudes?

- Pues la verdad es que bien excepto por las noches polares

porque yo pensaba que realmente eso no era para tanto,

no me iba a afectar tanto.

Pero si que te cambia el carácter te vuelve como más nostálgica.

- Pero ¿te prepararon? ¿te advirtieron? ¿no?

Porque tú ya sabías que había seis semanas de oscuridad total.

- Tener las 24 horas de oscuridad,

hace que te sientas un poco como claustrofóbica.

Y la verdad es que se lleva mal.

- ¿Pero te avisaron antes?

Porque a ti te dijeron que había seis semanas de oscuridad.

- Exacto, llegué aquí y tuvimos una reunión todos los estudiantes

que veníamos de otros países

y nos dijeron que tuviéramos cuidado,

que teníamos que tomar las vitaminas que podíamos ir al solárium,

que teníamos a nuestra disposición las 24h un psicólogo

en caso de que nos sintiéramos un poco depresivos

y que bueno, que tuviéramos la rutina durante esta época

de sociabilizar más de la cuenta,

asistir a clubs de encuentros con otros estudiantes o cosas así.

- Y tú pensabas que eran exageraciones.

- Yo ni lo hice.

Dije esto, esto a mí no.

Y luego pues sí que me pasó.

- La ventaja es que las noches polares,

tienen las auroras boreales ¿no?

- Sí, eso es lo mejor que tiene,

que a cualquier hora vas al súper, a las 3 de la tarde es de noche

y vas con tus auroras acompañándote, con ese cielo precioso,

pero sí, algo bueno tenía que tener.

- Y luego cuando llega la luz es como renacer.

- Sí eso es, todo el mundo a la calle,

todo el mundo como estamos viendo, practicando deporte,

van a la montaña hacen esquí

o cualquier cosa para estar aprovechando el sol.

- Y tú recuperaste tu alegría.

- Yo sí. Estuve en Navidades en Cádiz

y me traje un poco del Sol.

Y ya el 20 de Enero volvió a amanecer,

el primer día que vimos el sol

y ya continuamente, cada día son 20 min más

y hasta ahora que casi tenemos 24 horas.

-Todo aquello son fiordos, montañas, lagos; fue muy bonito,

y encima tuve la suerte, de que,

a pesar de que hubo mal tiempo algunos días,

las dos últimas jornadas que fueron ya las de llegada a Cabo Norte,

que es el punto más al norte que se puede llegar,

en vehículo rodado por Europa,

pues, hizo sol.

Entonces tengo unas imágenes de Cabo Norte, con sol,

que yo no las he visto en ningún sitio.

Nunca he visto una foto de Cabo Norte con sol

y mucho menos en vídeo,

y yo tengo unas imágenes ahora

que creo que van a ser llamativas porque no había ni una nube.

Tremendo.

Sí, sí. Todo nevado.

O sea, el contraste del cielo azul

con la tundra nevada, porque aquello es como un desierto.

Ya no hay árboles, es todo una llanura

con una capa de tres metros de nieve de espesor

y la carretera abierta.

Entonces, la moto pasando por allí en soledad,

yo creo que han sido imágenes absolutamente espectaculares.

¡Very good! ¡Very good! ¡Very good!

Ésta es la famosa bola del Cabo Norte.

El punto más septentrional al cual se puede llegar, literalmente

en vehículo, y además,

es un día espectacular,

esto es de los difíciles de encontrar en Cabo Norte;

normalmente, esto está...

nublado, con lluvia, con nieve,

y además,

lleno de gente hasta la bandera; hasta la bola.

Normalmente en verano, que es cuando viene la gente,

pues aquí hay cola, para hacerse la foto.

Pero nosotros no tenemos para...

nosotros solos.

Me encanta.

Y después de Noruega, me he ido al Pirineo, a Huesca.

Impresionante también.

¿Qué pasa?

-Hombre. -¿Qué tal cómo estás?

-Bien, muy bien. -No me claves las tijeras.

-No, no, no te preocupes.

- Pues estamos en el aeródromo de Tardienta,

es un lugar absolutamente único.

Hemos venido a Monegros aquí en la provincia de Huesca

para realizar un pequeño recorrido por esta provincia

que la verdad me ha sorprendido,

porque me esperaba un desierto y me la he encontrado súper verde.

-Sí la verdad es que está lloviendo más de lo normal.

- Bueno, eso no es malo ¿no?

- No, no es bueno, lo único es que ya no parece el desierto.

- ¡Volverá ese desierto!

Porque Monegros viene de Montenegro, y eso...

¿Cuál es el origen de esta palabra?

-Efectivamente, era todo un monte lleno de salinas

y de lejos se veía un monte muy oscuro,

y por eso se llamaba Montenegro.

-Eso es cuando aquella leyenda que decía

que una ardilla podía cruzar la Península Ibérica

saltando de árbol en árbol, sin pisar el suelo.

Es una leyenda, que no fue cierto;

De hecho, ahora mismo en España hay más árboles que nunca en su historia

Porque ahora el monte está...

claro como se está despoblando el campo,

de eso también tenéis un poco ¿no?

-Sí. Aquí ya ves que está todo despoblado.

Habitantes por kilómetro cuadrado estamos entre cinco o seis

prácticamente está rozando lo que sería Laponia,

y sobre todo las precipitaciones,

últimamente si que está lloviendo mucho.

-A mi me ha sorprendido encontrarme esto tan verde,

porque claro me esperaba un desierto,

porque esto junto con las Bárdenas reales

y con el Tabernas en Almería, este sería uno de los tres desiertos,

que hay en España.

-Más al norte además, y el más grande de todos,

con dos mil quinientos kilómetros cuadrados.

-Bueno, este es mi amigo Fernando

que lo conocí por aquí,

haciendo unos vídeos en Huesca y me encantó.

Él es el responsable de turismo de Huesca.

Así que, me dijo, "oye cuando vengas otra vez,

te tengo que enseñar una cosa chula"

Y aquí estamos. Me vas a enseñar una cosa chula.

- Te va a sorprender mucho. -¿ah si?

-Yo creo que ya a la entrada, te he visto la cara.

- Sí era como entrar a la misión de la película.

Digo ¿esto qué es?

Así que enséñame esto que no se que es lo que hay aquí escondido.

Que flipe un poco.

-Estás entrando en la iglesia de la Cartuja de las Fuentes.

-Muy flipante es ¿eh?

-Compone una de las obras,

segunda o tercera obra más importante por sus características

que hay en estos momentos en Aragón.

-Lo que tengo a mis espaldas son los Pirineos,

esta es la Gran Cordillera de España.

Esta mole rocosa que nos separa de Francia

y que prácticamente une los dos extremos del Istmo de la Península

y estamos donde se encuentran los picos más altos,

por encima de los tres mil metros, en la provincia de Huesca.

Ese es mi destino después de dejar esta pista,

que todavía no es Pirineo, podíamos decir que es prepirineo,

pero eso, es lo que nos espera mañana

así que si el tiempo nos respeta,

mañana puede que hagamos alguna pista interesante por allí.

Seguramente haya nieve y hará bastante frío.

No puedo decir que esas cosas sean las que me gustan

pero te vas acostumbrando a ello, porque,

si quieres ver montañas, quieres ver nieve,

tienes que pasar un poquito de frío.

Mañana nuestro destino.

Entonces, terminamos el recorrido de Huesca

subiendo una pista de Pirineos que se llama pista Chía

hasta que ya la nieve no me dejó pasar más.

Pero vamos, espectacular.

Unas vistas de las montañas realmente fantásticas.

Yo creo que hasta aquí hemos llegado.

Pues creo que este es el...

fin de mi aventura

en la pista de Chía

porque, esta nieve, no está aquí de adorno.

La han puesto para impedir mi paso.

Así que, esta luz que se ve,

esta mañana ha debido pensar; mira que va a venir Silvestre,

vamos a impedir que se mate

y se lo vamos a poner complicado.

Así que, de aquí, ya no paso.

Pero bueno,

mola ¡eh! jajaja.

Ya digo.

Esto si que es very good.

Ahora voy a unas montañas todavía más bestias

que es la sierra del Pamir en Tayikistán

que eso si que es espectacular.

Estamos hablando de que son pasos,

la carretera, por donde pasa la montaña,

es decir, lo que es el puerto,

de cuatro mil metros de altura.

cuatro mil doscientos metros de altitud.

Eso es una pasada.

O sea, ahí falta el oxígeno.

Pero mola, mola mucho, porque si no no habríamos venido.

Entonces eso quiere decir que los picos, las cimas;

estamos hablando de seis mil, siete mil.

Estamos hablando de montañas, espectaculares.

Ahí está el pico Lenin.

Les llamaban con los nombres el pico Pamir y el pico Lenin,

porque era la antigua Unión Soviética

Son más de siete mil metros.

Son unas montañas grandísimas

y los soviéticos, construyeron una carretera

para recorrer esa zona porque era la frontera de su imperio.

Justo ahí ya se encuentra China y Afganistán.

Ese río que tengo a mi espalda es la frontera

entre Tayikistán y Afganistán,

pero imagino que debe ser una de las fronteras

más vigiladas del planeta o te caen los drones

o los pepinazos de los drones

y no del que vuelo yo,

para tomar algunos planos, y otro tipo de drones.

Solo me queda la última posta, del ejército rojo, en Asia Central

y eso es lo que es Tayikistán.

La gente que vive allí,

completamente alejada de la civilización son nómadas,

pastores y están completamente abandonados.

Del Jack aquí la gente lo aprovecha todo

porque se come su carne, se bebe su leche,

utiliza sus pieles y sobre todo, utiliza su mierda.

Es decir, la bosta de jack

es la única forma de calefacción que tienen.

-No están acostumbrados al turismo para nada me imagino.

- El turismo que va, es turismo de aventura.

Son alpinistas

y luego la gente que va a hacer la carretera de Pamir.

Porque es uno de esos destinos,

es una de esas carreteras famosas;

es la segunda carretera más alta del mundo.

La primera es Karakorum que está en Pakistán.

Pero la carretera Pamir es la carretera más alta del mundo.

Entonces, hay gente que busca esas emociones, como yo.

Hay gente que va allí a recorrer esa zona

pero no es turismo de masas con lo cual

tampoco es que les traiga mucho dinero.

Pues aquí estoy con Javier,

que me lo he encontrado aquí en el hotel,

porque esto es tan internacional.

Es un español de los que viaja en bici,

que a mi los ciclistas siempre me han parecido personajes

de otro mundo.

- En Junio, hará cuatro años que salí de casa.

- ¡Cuatro años que saliste de casa!

- Sí y realmente, decidí hacer la de Samarcanda

pero me hablaron hace unos meses de la Highway.

Tenía mucho miedo.

-¿Miedo a la dureza?

- Sí, a la dureza, a las cuestas, a la altura,

a las condiciones climáticas.

Estamos a finales de mayo

y esta noche la previsión en la Pamir está a -11 grados

- El té, a parte de que está caliente es la bebida energética aquí.

¿Tú cuantos te tomas de éstos? Por lo menos un par al día.

- Y un par a la hora en algunas ocasiones.

Te para la gente cuando vas por países,

te invitan a tomar el té.

-¿Cuántos países aproximadamente puedes llevar?

- Exactamente no los he contado

pero andarán ya muy cerca de los cincuenta.

-En un par de mesecitos lo que hemos conseguido ya,

que cacho barba que tienes.

La verdad es que parece mentira lo que te ha crecido, en dos meses.

Bueno, dos meses y pico

-Sí, está... -Marzo, abril

-Bastante curiosa. - A ver lo que conseguimos.

- Bueno Alfonso, pues hasta la próxima.

Yo te contaré ya qué tal me ha ido el viaje por Tayikistán

y haremos el último afeitado ya resumen ¿no?

Que se vea evolución que ha tenido esto ¿vale?

- Venga Miquel, muchísimas gracias por verte.

- Hasta la próxima. - Hasta luego, que tengas buen viaje.

-Gracias. -Hasta luego.

Subtitulación realizada por: María Sánchez Grano de Oro

Diario de un nomada - Carreteras extremas: Recordando viaje a Cabo Norte - ver ahora

Transfagarasan (Rumanía)

La carretera de Transfagarasan en Rumanía, que atraviesa los Cárpatos, se caracteriza por su ladera de curvas pronunciadas. Fue construida por el régimen comunista como infraestructura militar y es una de las más altas del continente. Con esta ruta, podrás descubrir una zona de la Europa oriental que conserva su tradición y es muy pintoresca.

Para todos los públicos Diario de un nómada. Operación Plaza Roja - Bucovina, la joya escondida - ver ahora
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Vuelve "Diario de un nómada".

Este es Miquel Silvestre.

Este es Lenin.

Y esta es La Gorda.

Si los mezclamos todos, tenemos "Operación Plaza Roja",

una intrépida travesía al corazón del antiguo imperio soviético.

Se cumplen 100 años de la revolución de 1917.

¿Qué queda de aquel sistema político y social que dominó medio mundo?

Nuestro nómada quiere averiguarlo comenzando un largo viaje

desde los Alpes a las llanuras del Volga.

Tendrá que recorrer miles de kilómetros,

dormir al aire libre

y, sobre todo, cruzar muchas fronteras.

Escalaremos los Cárpatos,

surcaremos inmensos trigales,

comeremos en los mercados,

dispararemos un Kalashnikov

y conoceremos la gente normal que vive en todas partes.

Acompáñanos cada semana a conquistar Moscú.

CAPÍTULO CINCO:

"RUMANÍA. II PARTE BUCOVINA, LA JOYA ESCONDIDA"

(Música suave)

Los Cárpatos son la gran barrera montañosa de Europa Oriental.

1600 km de longitud y 150 de ancho. Se extienden en un gran arco

por gran parte de los países de esta región del mundo

y, en Rumanía, se encuentra una de sus partes principales.

Por eso Rumanía es el país que tiene mayor cantidad de bosques,

mayor extensión de bosque de Europa. Por detrás de Rusia, claro,

pero Rusia es gigante y Rumanía es mucho más pequeño.

Aquí se encuentran un tercio de las especies vegetales

de toda Europa. Es, por tanto, la auténtica selva del viejo mundo.

Estamos a punto de entrar en la Bucovina,

una región histórica de la Rumanía actual

que tiene en Esteban el Grande a su gran adalid,

a su héroe nacional.

Defendió la cristiandad estas gentes del avance del imperio otomano.

Y para eso construyó una serie de monumentos que vamos a conocer

y que vais a flipar de lo bonitos que son.

En el siglo XVIII,

Bucovina pasó a formar parte del imperio austrohúngaro,

pero este imperio se desintegró tras la Primera Guerra Mundial.

Entonces el Consejo del país votó por su integración en Rumanía,

pero no acabaron ahí los vaivenes de esta región.

En 1940 fue invadida por la URSS, luego por los alemanes

y luego otra vez por la URSS.

Después de la Segunda Guerra Mundial se establecieron los límites.

El norte de Bucovina pasó a formar parte

de la República Socialista de Ucrania, el sur, de Rumanía,

y el este constituiría la República de Moldavia, la antigua Besarabia.

pero de eso ya hablaremos cuando llegamos allí.

En el episodio anterior dejamos atrás Transilvania

para entrar en otra región histórica de Rumanía

con marcada personalidad propia.

La Bucovina, una auténtica joya escondida en Europa Oriental.

Gran parte de su territorio es montañoso

y poblado en más del 60 % por densos bosques de hayas y abetos.

(Música épica)

(Motor)

La forma más barata de proteger la seguridad vial...

Con este... policía falso se intenta evitar

que los conductores vayan muy rápido por esta población

para que así cuando lo vean digan: "Ay, que están ahí" y frenen.

Y luego ya se dan cuenta de que... de que este amigo mío...

no es un policía de verdad.

(Música)

Pues esas son las carreterillas de curvas de los Cárpatos.

Esto es lo que tengo que recorrer ahora.

Luego, lo que pasa, es que se pone todavía más interesante

porque esta es una nacional, pero lo que voy a coger luego

es una carreterilla más estrecha, más bacheada, más... emocionante.

Y tengo que coger... Recorrer esas curvas...

y aquí es donde, en verdad, mejor me lo paso con mi moto,

porque mi moto no es para autopistas.

Así, sin pantalla y con ruedas de tacos,

por las grandes autovías no va bien, pero por las carreteras de montaña

va estupendamente y a mí me gusta el airecito en la cara

y es cuando está en su elemento.

Un monumento a los caídos en las guerras aquí en Bucovina,

Rumanía. Europa Oriental está llena de estos memoriales.

Pero aquí lo tenemos...

el dedicado a los muertos de la Primera Guerra Mundial,

en 1914 a 1918.

Y aquí a los caídos en la segunda gran guerra,

de 1939 a 1945.

Es curioso, porque Rumanía era aliada de la Alemania nazi

y, la verdad, los hechos son bastante luctuosos,

como ya explicaremos cuando visitemos Ucrania

y recorramos la ciudad de Odessa

y hablemos del terrible sitio que sufrió aquella población.

Creo que está bien que se recuerde a los caídos,

independientemente del bando del que sean.

Porque los soldados, la tropa, es pura carne de cañón

y se utiliza siempre en beneficio de los generales, los mariscales,

los gobernantes, los reyes, los dictadores...

De gente que no combate en las guerras,

sino que manda a otros a morir en su nombre.

Y yo, que estuve en el ejercito... obligado,

siempre me sentido solidario con los caídos,

independientemente del bando en el que lucharan.

Están bonitas las flores que les ponen.

Lo que pasa es que son flores plástico.

Con unos 25 000 km², se extiende no solo por Rumanía,

sino también por el sur de Ucrania y el oeste de Moldavia.

Todos países socialistas desde el final de la II Guerra Mundial

hasta comienzos de los 90 del pasado siglo.

Las décadas de comunismo, sin embargo, no lograron terminar

con el fuerte sentimiento religioso

que salpica de cruces las carreteras.

Pero la modernidad tampoco consigue domesticar

su espíritu rural ni sus profundas raíces.

(Música)

Ya os dije yo que la cosa se iba a poner más interesante.

Me encantan estas carreterillas reviradas, estrechas

y algo irregulares. No sé, le da más aventura... al viaje.

Me encantan también estas construcciones de madera.

Son buenos carpinteros.

Esta casa tiene pinta de que va a tener unas vistas espectaculares.

Lo siento por la novia, porque yo las voy a ver antes que ella.

Los Cárpatos rumanos.

Mirad.

Aquí se ven las carreterillas. Curvas y contracurvas.

Me encanta.

Lo único que pasa es que llegas siempre muy cansado,

porque esto agota,

y sobre todo te lleva mucho tiempo llegar a los destinos.

Así que, vámonos para el monasterio.

(Música)

Este era nuestro destino, el monasterio pintado de Moldovita.

Acompañadme, porque lo vais a flipar.

(Música)

Hay siete monasterios pintados en Bucovina,

considerados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Están construidos entre finales del siglo XV y del siglo XVI.

El que tengo a mi espalda es el de Moldovita,

la Iglesia de la Anunciación construida en 1532.

(Música)

Qué bien huele.

Están pintados por dentro y por fuera.

Por fuera está más deteriorado, pero por dentro es impresionante.

En un lugar sagrado como este,

donde los ortodoxos sienten una devoción absoluta,

encontramos cómo estos frescos maravillosos

están destruidos por grafitis hechos con punzón.

Por los nombres, de carácter germánico y por las fechas,

que se refieren a finales del siglo XIX,

da toda la impresión de que estamos hablando

de daños causados por soldados del ejército austrohúngaro.

Debían estar destacados aquí.

Hay alguno que tiene resonancias húngaras

y, sobre todo austriacas o germánicas.

Entonces...

Este tipo de grafitis donde la gente pone su nombre y la fecha

lo he visto... por todo el mundo. Palmira, el Líbano...

cualquier sitio donde hubieran ruinas o yacimientos.

Entonces no se le daba importancia y ahora son un testimonio

que no han querido tapar, supongo,

para que quede clara la barbarie.

Hay que ser muy animal para...

estropear esta obra de arte,

tanto en el siglo XIX como ahora,

pero entonces, a juzgar por la cantidad de grafitis que hay,

y encima firmándoles con el hombre,

no les parecía que estaban dañando nada.

O al menos nada valioso.

Los grafitis, ¿quién lo ha hecho?

Los austrohúngaros. Soldados.

¿Esto era un cuartel?

Así que los austrohúngaros,

los soldados que invadieron Bucovina...

Pero ellos no eran ortodoxos.

No. No, eran católicos.

Probablemente.

El imperio austrohúngaro... no, serían católicos. Sí, como yo.

(RÍE) Pero pasó hace mucho tiempo.

Pues tenía yo razón sin conocer la historia.

He preguntado a la monja quién había hecho los grafitis

que nadie ha tapado ni han restaurado las pinturas

y me confirma que son los soldados austrohúngaros

después de la invasión de Bucovina a finales del siglo XIX.

Bueno. Sería una soldadesca, parece,

que no muy respetuosa con los símbolos religiosos ajenos.

Y ahora nos dirigimos a conocer el de Sucevita.

Los habitantes de esta región resultan amables y hospitalarios.

A Miquel le encanta entrar en las tiendas modestas,

hablar con la gente local, comprar alimentos básicos

y comerlos a pie de carretera o compartiendo banco con los vecinos.

Esta es la vida sencilla y maravillosa

que le ha atrapado para convertirle en nómada.

Un nómada que regresa siempre que puede a los caminos,

como estos fabulosos caminos de los Cárpatos que atraviesan bosques,

suben montañas, se retuercen en curvas

y revelan una visión privilegiada del alma agraria

de un país tan apasionante como poco conocido.

La Bucovina en el verano y viajando por carretera

se muestra como un paraíso boscoso que invita al viajero sin prisa

a descubrir sus muchos secretos ocultos

entre la frondosa floresta de altísimos árboles.

Cada uno de los siete monasterios pintados es diferente.

El de Sucevita está dentro de una impresionante fortaleza

que recuerda el conflictivo pasado y guerrero de la Bucovina

y de su héroe nacional, Esteban el Grande,

quien fue elegido en una reciente encuesta, por los propios rumanos,

como el rumano más importante de la historia.

(Música)

En el siglo XIV Bucovina pasó a formar parte

del principado de Moldavia y alcanzó cotas de independencia

y autonomía inusitadas gracias al reinado de Esteban el Grande.

Esteban el Grande gobernó a finales del siglo XV

y derrotó tanto a los húngaros como al imperio otomano.

A estos los derrotó en la batalla de Vaslui

y el papa, en agradecimiento, le nombró campeón de Cristo.

Pero Esteban el Grande, lejos de atribuirse todo el mérito,

dijo que había sido solo obra de Dios y ayunó durante 40 días.

De aquella época, precisamente,

proceden los monumentos más representativos de esta región:

los monasterios pintados.

En el monasterio de Sucevita me vuelvo a encontrar

con los grafitis hechos a punzón de las tropas austrohúngaras

a finales del siglo XIX.

Lo que pasa que, examinándolos un poquito más de cerca,

me encuentro con dos que son muy recientes...

"Luminita" de 2001, acompañado de "María" de 2001 también.

Estos no son soldados austrohúngaros,

estos son, simplemente, dos capullos.

Muy interesante nuestro viaje por Bucovina,

pero ahora toca empezar la ruta hacia un nuevo país,

aunque también poblado mayoritariamente por rumanos.

Es, digamos, la otra parte de Rumanía que no es Rumanía.

Se trata de Moldavia.

(Música)

El paisaje cambia de nuevo.

Se acabaron los Cárpatos

y ahora entramos en la Llanura Sarmática

donde se produce miel, anidan las cigüeñas

y los campos producen abundantes cosechas.

Como veis, hemos dejado atrás los Cárpatos

y volvemos a la llanura.

Esta llanura nos va a llevar hasta nuestro próximo destino...

que tiene nombre casi de cuento. Antiguamente se llamaba Besarabia.

Qué bonito: Besarabia.

Y hoy se llama Moldavia.

Pero no es de cuento. Es un país pequeño.

No llega a los 6 millones de personas

y está considerado el país más pobre de Europa.

Para mí es una sorpresa, porque es, de la ruta,

uno de los pocos países que no conozco todavía.

Nunca he estado en Moldavia,

así que lo voy a descubrir al mismo tiempo que vosotros.

(Música)

No sé si Moldavia es más caro o más barato.

Moldavia... Moldavia.

Lei moldovenés...

Lei Rumania y lei moldovenés...

Lei ruma... (HABLA EN RUMANO)

Ah, y lei moldovenés... (HABLA EN RUMANO)

Ah, ok.

Bencina en Rumania y Moldavia... Ajá.

(RÍE) Bueno, nos vamos enterando poco a poco.

El lei en Moldavia vale menos que el lei rumano

y la gasolina, por lo visto, vale más barata.

Igual me quedo a vivir en Moldavia.

¿Ok? Ok.

Este es dinero del que no se rompe.

60... y 70. Y encima me sobran 6 lei.

¡Flipo con este dinero!

Nunca me cansaré de hacerlo.

Es que es...

¡magia!

Igual me tenían que llamar

para hacer un programa de magia en la tele con los lei de Rumanía.

¿Tendrá el mismo efecto con los lei moldovaneses?

¡Están vivos!

Estamos a punto de comenzar nuestro viaje

por la auténtica ex-URSS,

porque Moldavia formaba parte de la Unión Soviética.

Era una república socialista soviética, porque, bueno,

cuando se produjo la partición tras de la Segunda Guerra Mundial,

Bucovina Este quedó para la Unión Soviética,

Bucovina Oeste para Rumanía y el norte de Bucovina para Ucrania,

así que, ahí está la verdadera frontera

entre los países del bloque oriental y... el imperio.

(Música rusa)

Esta es la entrada de la República de Moldavia

y como se trata de una frontera

y son siempre complicadas de filmar, lo voy a hacer de forma...

más o menos escondidilla con la cámara del casco,

así que por eso lo estáis viendo un poco raro

quizás no se diga muy bien,

pero por lo menos tendremos el documento.

Por lo menos lo voy a intentar,

a no ser que cojan los moldavos y me hagan...

¡Ah! ¡Rasca! Y fuera cámara, que todo puede ser.

(HABLA EN RUMANO)

La señora se ha llevado mi pasaporte y la documentación de la moto.

No tengo ni idea de qué va a pasar con mis documentos.

Esta es la situación. Estoy aquí esperando...

sin aparente razón, más que mis papeles han desaparecido...

Bueno, es lógico que... que hagan un control.

¡Go! ¡Go! ¡Go!

(CANTA) "En un puerto... de Moldavia...

vive nuestro amigo Miquel... en un bonito calabozo...".

(RÍE) Un chequeo exhaustivo este.

No han chequeado mucho.

Han mirado tres bultos por fuera... y adiós.

Espero que a mí me hagan lo mismo.

Desde luego, la facilidad con la que han pasado estos tipos

con la matrícula de la República Checa,

cargados hasta arriba de cosas,

y que les han mirado dos bultos por encima, es decir, sin abrir,

no va a ser el control aduanero que me van a hacer

en otros países de la antigua Unión Soviética como... Rusia.

Estoy casi por apostarme un dedo.

Pero se ve que...

"Moldova is Moldova".

¿Derecha? ¿Habla español? No.

España. España.

(HABLA EN INGLÉS)

"Welcome to Moldova. Very good". "Welcome".

(RÍE)

(Claxon)

Amigo... ¿Chisináu?

(HABLAN EN RUMANO)

(Música)

Entrar en Moldavia es como haber saltado

hacia atrás en el tiempo varias décadas.

En esta zona norte del país apenas se ve gente, ni casas,

ni fábricas, ni casi nada más que un inmenso páramo verde y fértil.

Ah, y también dos cosas que sorprenden a nuestro viajero...

En mi viaje a Chisináu

ya me estoy dando cuenta, en los primeros kilómetros,

de una serie de detalles Moldavia que me parecen interesantes.

Unos son... estas... paradas de autobús.

Tan bonitas y tan bien decoradas. Me encantan.

Evidentemente esto procede de la época soviética.

Se las ve... un poco anticuadas,

sin reformar,

pero están muy bonitas, ¿no?

Estos mosaicos... las hacen muy particulares.

Lo que no sé es si la puntualidad de los autobuses moldavos

se corresponde con la belleza de sus paradas.

En todo caso, lo que podemos ver, es que...

la gente se entretiene mientras espera el autobús.

Así les da tiempo a tomarse unas cervecitas.

"Timisoreana" es la cerveza de por aquí.

Aunque el Moldavia, lo que beben, más que cerveza, es vino.

Es uno de los países donde más vino se consume

y también se produce. Así que... tendremos que visitar alguna bodega

o comprar una botella de vino, por lo menos.

A ver qué tal está el vino de Moldavia.

Y allí tenemos otro Cristo, como los que había en Rumanía.

En Rumanía estaba llena de cristos la carretera

y aquí ya he visto unos cuantos.

Y al lado del Cristo...

hay otro de los elementos

que también me ha llamado mucho la atención

en mis primeros momentos en Moldavia, que son los pozos.

Hay muchos pozos... para que la gente beba, me imagino.

Este creo que no funciona,

porque no se le ve con cuerda ni cubo,

pero he visto cantidad de ellos que están en perfecto estado.

Yo creo que es para que... No sé...

Una especie de suministro público de agua.

Está bien pensado eso.

Efectivamente. Es un pozo y tiene agua.

Lo que pasa es... que este no tiene cubo, pero...

Ha estado en funcionamiento hasta hace poco.

Abajo está el agua.

Además parece que agua no le falta ese país.

Está verdísimo. Muy bonito Moldavia.

Pero para conocer mejor Moldavia

tendremos que esperar al próximo episodio.

Y decían mis vecinos

que llevaba mal camino

apartado del redil.

Diario de un nómada. Operación Plaza Roja - Bucovina, la joya escondida - ver ahora

Stelvio (Italia)

Se pueden hacer numerosas rutas por los Alpes pero Miguel Silvestre nos aconseja centrarnos en el paso de Stelvio. Es el lugar perfecto para apreciar el paisaje extraordinario que ya de por sí tienen los Alpes pero a la vez poder disfrutar de la gastronomía italiana. ¡Carretera y pasta! ¿Quién da más?

Atlas (Marruecos)

Marruecos es un país que te sorprenderá y la carretera que cruza la cordillera del Atlas es fascinante. Podrás descubrir la cultura marroquí y sus variados paisajes. Recorrerás carreteras asfaltadas y otras sin asfaltar: “es una de las grandes aventuras que se puede hacer”, afirma contundente Miquel Silvestre.

Para todos los públicos Diario de un nómada - Carreteras extremas 2: Carretera R307 (2ª parte) - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad TVE.

Vuelve Miquel Silvestre con una gran aventura,

recorrer en moto las rutas más espectaculares del mundo.

Leyenda,

historia,

belleza

y riesgo.

Esto es: CARRETERAS EXTREMAS.

CAPÍTULO 3. La R307 (Segunda parte)

Se me está haciendo de noche, hace un frío horrible.

Estoy... no sé dónde estoy,

Estoy perdido en mitad del Atlas.

Solamente la idea de acampar con este frío,

lo que puede ser por la noche, es que me voy a congelar,

pero aquí no tiene pinta de haber hotel, ni habitación, ni nada.

Aquí en su día hubo algo.

Bonjour. Bonjour.

Ça va? Hotel? Oui, oui.

C’est magnifique.

¡Oh! C’est magnifique.

Muy bien.

¡Estupendo!

He encontrado un sitio cojonudo, y no lo esperaba,

porque es que no hay más que casas de adobe,

y sin embargo, aquí este señor, tiene habitación, tiene baño

y tiene hasta para comer, ya veremos lo que me dan de comer.

Ya me traen el tajín, el pan y la sopa.

Y vengo con las capuchas porque es que hace un frío,

cada vez están bajando más la temperatura de aquí,

por supuesto, no hay calefacción, son casas de adobe.

Estamos en el Alto Atlas puro, eh.

Esta es la cordillera

que separa la parte fértil del norte de Marruecos,

del desierto del Sahara.

Y bueno, estas montañas es que son la leche.

Desde que abrieron las carreteras,

parece que llega un poco más la civilización,

pero esto se ve súper atrasado.

Creo que lo habéis visto en el viaje que hemos hecho por la carretera.

Como la carretera estaba destruida, como había baches tremendos,

baldeos de agua, se cruzaban los animales,

los camiones pasaban, a penas había sitio para todos.

Voy a abrir, para celebrar que estoy aquí,

mi botella de vino español,

porque creo que, después del viaje que hemos tenido,

me he ganado una copita

para celebrar la victoria de haber llegado hasta aquí vivos,

haberlo disfrutado, y tener un tajín caliente.

Y dar gracias a Dios porque estamos vivos, estamos sanos,

estamos felices.

He hablado con mi familia, están todos bien.

(Descorcha la botella)

Que buen sonido.

Lo único malo es esto, el frío, que cada vez hay más.

Pero me ha hecho gracia una cosa

y es que estoy leyendo este libro de Paul Bowles:

Memorias de un Nómada.

Paul Bowles, cuando sus libros empezaron a funcionar un poco mejor,

comercialmente iban bien, ganaba dinero,

y se compró un coche, se compró un jaguar,

y dice, del viaje inaugural del jaguar,

que salió de Marrakech por estas montañas, y viene a decir:

"El jaguar sufrió bastante en su viaje inaugural.

Recorrió cientos de Km por pistas pedregosas del sur de Marruecos,

vadeó ríos, tuvimos que sacarlo de las arenas movedizas,

y soportó una tormenta de arena de dos días,

durante los cuales apenas avanzamos

porque el agua de alrededor hervía continuamente".

Bueno, parece que el jaguar sufrió bastante

y Etérea está sufriendo también un poquito por estas carreteras,

aunque yo voy a sufrir un poco menos con este pedazo de tajín.

Y entre la sopa, el tajín y una copa de vino español,

a pesar del frío que hace, me siento en el paraíso.

Vamos a probar la sopa.

Súper espesa, súper especiada y súper buena.

Un nuevo día en el Atlas. ¡Qué frío! (RÍE)

Aún no ha amanecido,

y Miquel sale a recorrer la pequeña aldea de casas de adobe.

Es un poblado diminuto, sin alcantarillado, sin asfalto,

sin ruidos ni prisas.

Una vida sencilla que parece de otro tiempo.

Y entonces sucede el milagro del sol,

iluminando el mundo y llenando de luz la cordillera del Atlas.

Ha salido el sol, y cambia por completo la sensación,

tanto la térmica como la espiritual.

Es como si esto,

estas montañas empezaran a cobrar vida de nuevo

y fueran otra vez amables con el ser humano.

Si no llueve, ni nieva, ni es de noche,

aquí se ve el paraíso, una cosa muy chula,

ahí con el riachuelo, las montañas, los arbolitos, las casas de adobe.

Pero claro, cuando cae la noche y las temperaturas bajan,

es muy inhóspito.

Pero, ahora mismo, me puedo quitar la capucha y todo.

¡Very good!

Vámonos para Megdaz, que os vais a flipar con el sitio.

Aunque, primero, el desayuno, petit déjeuner, que dicen aquí.

El café, qué necesario es por la mañana.

Y ahora tendremos que coger, otra vez, la R307

y, desde ahí, descender hacia la Ruta de las Kasbahs,

que es la nacional 10.

El nómada prepara su corta impedimenta

y sale, de nuevo, a la carretera.

Que en este tramo está todavía más deteriorada.

Baches, precipicios, piedras...

Emoción y un paisaje grandioso que conmueve al viajero.

Pues estamos en Megdaz, esto es el Shangri-La del Atlas.

La carretera llega hasta aquí, y se acaba.

Y para ir a cualquier sitio

hay que retomar ese tramo de carretera/pista rota y bacheada

que hemos hecho.

Y aquí es el fin del mundo.

¡Me encanta!

Es una ciudad que, vamos, permanece en la Edad Media,

ya lo habéis visto.

La gente en los borricos, no hay saneamiento,

no hay construcciones de cemento, está en medio del Atlas,

hay un arroyo.

Es un sitio absolutamente fabuloso.

La moto hasta aquí llega y no puede llegar más,

así que tendremos que subir esas escaleras

para conocerlo un poquito mejor.

Esto es lo que hemos venido a buscar

y estas son las cosas que nos gusta en Diario de un Nómada,

encontrar sitios así.

¿No hotel? ¿Hotel no? ¿Restaurante no?

No. No.

Ni restaurante ni hotel, muy bien.

Vive arriba del todo, nuestro amigo.

Aquí comprendes bien el dicho ese árabe, ¿no?

Eso que te dicen a los españoles: "Prisa mata, amigo".

Si subes esto con prisa, mueres. (RÍE)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

Honor y gloria a los valientes.

Yo siempre he pensado que la vida premia a los que se arriesgan.

Cuando decidí hacer Carreteras Extremas en el Atlas,

en marzo,

la verdad es que no sabía qué tiempo me iba a encontrar:

podían estar cerrados los pasos por la nieve; podía llover,

como ha estado lloviendo este año un montón,

tanto en Marruecos como en España;

y el viaje podía resultar un desastre,

porque si hace mal tiempo, no os lo puedo enseñar.

Sin embargo, ayer, que parecía que amenazaba lluvia,

y aquí la lluvia puede ser terrible

por las carreteras tan malas que hay,

pues, sin embargo, decidí seguir y plantarnos cerca de Megdaz.

Y ha sido un acierto, ha sido un acierto,

o al menos, hemos tenido la suerte de cara

porque hoy el día luce espectacular,

podéis observar este pueblo en toda su maravillosa majestuosidad.

Y además, como siempre, tienes la suerte de cara

cuando confías en los demás.

El primer personaje que se nos ha presentado

era un lugareño, Mohamed,

y le he preguntado si había hotel, me ha dicho que no;

si había restaurante, me ha dicho que no.

Pero me ha dicho que él me podía invitar a un té.

Le hemos seguido por entre la ciudad,

esta especie de Manhattan de adobe,

y la verdad, es que había que subir, subir, subir, subir,

porque vive bastante arriba.

Pero una vez que nos ha abierto la puerta,

y nos ha presentado a su familia,

nos ha presentado a sus animales, que están ahí,

nos ha presentado su casa, que es una casa sencilla pero digna,

y tenemos todo el espectáculo de Megdaz para nosotros,

y nos vamos a tomar un té aquí, y va a ser uno de esos momentos

que no sé si a través de la televisión

se pueden apreciar lo intensos que son,

pero desde luego, los que lo estamos viviendo,

os aseguro, que lo vivimos con plenitud.

Está buenísimo, esto engancha, eh.

Tiene mucho azúcar, más de la que a mí me gusta,

pero hace que sea un bombón

y, en esta ocasión, tiene una menta estupenda,

y esta es una de las cosas que más le gusta a los españoles

cuando vienen a Marruecos, el tomar este té.

Whisky morocon. Whisky morocon.

Whisky morocon.

La gasolina. Essence.

Esto es, cinco litros.

No hay gasolineras por aquí,

así que le he comprado cinco litros a mi amigo Mohamed.

Ha sido una situación súper curiosa

porque cuando le he dicho que quería gasolina,

ha empezado a aparecer gente, hombres, allí,

y es que se estaba reuniendo el Consejo,

y han tomado té, han comido pan,

y entonces han decidido cuánto me iba a cobrar por ella.

Y ha sido una negociación de lo más curioso,

porque ha durado mogollón de tiempo,

han venido los vecinos para decidir cuánto me tenía que cobrar.

El Consejo ha decidido

que por cinco litros me iban a cobrar 100 dírhams.

Le estaba preguntando si era su gasolina,

porque esto no es una tienda, él no es un comerciante.

Y le digo: pero, ¿de dónde es la gasolina?

¿es de tu coche? y él no tiene coche,

y dice: es de la motosierra.

L’essence. (Imita ruido de motosierra)

(ASIENTE)

Entonces por eso me ha cobrado lo que me ha cobrado,

porque es su gasolina de uso personal,

para la motosierra, para su trabajo.

En realidad, no está haciendo negocio,

me está haciendo un favor.

Tenemos que desandar lo andado

para retomar el tramo principal de la R307,

pero, a pesar de ser una ruta nacional,

se mantiene en mal estado,

aunque eso aumenta el disfrute del motorista de aventura.

Esta es la ruta R307,

nuestro segundo día en esta carretera.

Si lo recordáis,

ayer os conté que esta iba desde Demnat hasta Uarzazat.

No es el camino habitual para ir a Uarzazat,

pero es el que nosotros hemos elegido,

porque nos ha llevado a sitios tan fabulosos como Megdaz.

Aún tenemos que superar un segundo puerto, de 2200 m,

que es el Tizi n’ Federat, y una vez que lo hagamos,

ya estaremos, yo creo, que en descenso

hacia la Ruta de las Mil Kasbahs, llamadas así, ya os lo he contado,

porque están allí las kasbahs, de adobe,

muchas desmoronadas y otras en perfecto estado,

y así vamos a conocer alguna.

Lo que estamos viendo

es que esta carretera está bastante fastidiadita,

porque, bueno, ya veis que aquí están las piedras,

parece que la montaña se está disgregando,

desmoronando sobre la ruta,

pero en un día como hoy, que hace sol, no llueve, no nieva,

esto es, simplemente divertido.

Me imagino que para los habitantes de estas comunidades

será menos divertido en invierno,

cuando estén sometidos a las inclemencias del tiempo,

por eso son carreteras extremas.

Nosotros hemos tenido suerte con el clima

y, para mí, esto es, simplemente, pasármelo bien.

Y espero que os lo paséis bien conmigo

mientras llegamos hasta el paso de Tizi n’Federat,

a 2200 m de altura, que hará una rasca de flipar.

Hasta luego.

Cerca del último paso de montaña de la R307

el sendero se empina todavía más.

Pero los escenarios cortan la respiración.

Buah, tío, esto es una pasada.

Buah, la moto va de fabula.

¡Etérea, qué bien te estas portando por aquí!

Un pequeño esfuerzo más y habremos cruzado el paso principal

a más de 2000 m de altura.

El paso de montaña a 2200 m de altitud.

¡Qué pasada de carretera! ¡Me ha encantado!

Hoy ha sido un día súper estimulante.

Cuando llego a sitios así,

atravesando unas carreteras incómodas ¿no?

Extremas o, por lo menos, que te hacen sufrir.

Y cuando llego a sitios así,

que no hay nada más que estas montañas peladas,

la nieve, este espectacular paisaje, me pregunto,

¿Por qué somos aventureros?

¿Por qué occidentales bien comidos, pagamos por pasarlo mal?

¿Por qué venimos a lugares así,

sin saber si vamos a encontrar un lugar para dormir,

sin saber qué tiempo nos va a hacer?

¿Por qué arriesgamos así? Porque podríamos no hacerlo,

y supongo que los que veis este programa,

muchos pensáis como yo.

¿Por qué somos aventureros? ¿Por qué la incertidumbre?

No hay un día en la ruta que sea igual al otro.

No hay día sin euforia, sin miedo, sin pasión.

La verdad es que, eso,

es lo que llena la vida de vida.

Y yo prefiero tener una vida ancha a una vida larga.

Y si puedo tener los dos, mejor, pero, sobre todo, ancha.

Y es que, nacemos niños, pero inmediatamente nos dicen

que tenemos que ser hombres de provecho,

formarnos para ingresar en la cadena de montaje

y repetir todos los días la misma rutina.

Nos dicen que es importante, y no es importante, solo necesario.

Es necesario para alimentar a nuestra familia,

pero lo importante son otras cosas.

Lo importante es vivir.

Así que, por eso somos aventureros,

porque es el modo más sencillo de volver a ser el niño que fuimos.

Comienza el descenso por la vertiente sur de la cordillera del Atlas.

Esta zona es mucho más árida y desértica,

es el preludio del Sahara.

La bajada es pronunciada, continua, y no admite distracciones.

Un despiste, y la caída al abismo sería segura.

Hasta que llegamos al llano.

De largas y desoladas rectas.

Solo su sombra acompaña a Miquel.

La Ruta de las Mil Kasbahs se llama así

porque está trufada de estas típicas fortificaciones marroquíes

construidas de adobe

de las que desciende la palabra española: alcazaba.

Están en distinto grado de conservación,

algunas están derruidas,

pero otras se yerguen altivas y espectaculares.

Miquel se dirige a una ciudad donde se encuentran

algunas de las mejores Kasbahs del país.

Esto es Skoura.

He llegado antes de que se hiciera de noche,

y ahora de lo que se trata

es de encontrar un sitio para dormir.

Se ha hecho tarde y el sol se está ocultando.

Es el precio a recorrer el Atlas,

que, incluso las pequeñas distancias, consumen mucho tiempo.

Miquel recorre un laberinto de caminos de tierra

entre sencillas construcciones de adobe y palmeras,

en busca de la Kasbah Ait Abou.

¿La encontrará antes de que la oscuridad sea total?

Bonsoir.

¿Kasbah Ait Abou? Ok.

He llegado a la kasbah Ait Abou,

y resulta que el sitio es espectacular,

pero no tienen habitación.

Pero bueno, el dueño es muy amable, y me deja acampar.

Bueno en sitios como este es una maravilla poder acampar,

mañana cuando me despierte, veré la kasbah en plenitud.

Y es alucinante el camino hasta aquí, ¿no?

O sea, una vez que llegas a Skoura, te tienes que meter en el palmeral.

Es un palmeral impresionante, son setecientas mil palmeras.

Y luego, en ese palmeral, hay una serie de senderos de tierra,

sin asfaltar,

que no sabes muy bien a dónde llegan,

y tienes que ir preguntando para presentarte en la kasbah,

que no está nada cerca.

Yo he tenido, en un momento, el temor de no llegar,

de que se me hiciera de noche

y quedarme en mitad de un camino sin encontrarla.

Pero bueno, tampoco me preocupaba demasiado

porque todo el mundo era muy amable, allá a quien preguntase,

todo el mundo me indicaba con una sonrisa,

me iban señalando, me iban aconsejando,

perdiendo su tiempo en el extranjero que aparece aquí de repente

y les pregunta sobre algo que ni les va ni les viene, ¿no?

Como es, dónde está una kasbah que no es su negocio.

Pero es que la gente,

la gente, en todo el mundo en general, ¿no?

En los pueblitos, la gente del campo,

es que es, son todos amables.

Tienen, pueden perder el tiempo en ayudarte

y eso son cosas que a mí me conmueven.

Es quizá lo que más me conmueve, la bondad de la gente.

Bueno pues aquí tengo el aceite que traje de España,

aceite de oliva bueno, lo que me queda del vino español,

que me prometí beber cuando estuviera de acampada

bajo las tres mil estrellas de África.

Y ha llegado este momento.

Un poco de pan, y el queso que compré en Demnat.

Y con esto voy a tener una cena de aventura

que me va a saber como el mejor manjar.

Un poco de queso,

un poco de Rivera del Duero,

y para mañana lo que nos queda es, visitar la kasbah,

regresar a Skoura, tomar la Ruta de las Mil Kasbahs,

y llegar a las Gargantas del Dadès.

Así que nada, buenas noches, y hasta mañana.

Ahora a cenar tranquilo.

Diario de un nómada - Carreteras extremas 2: Carretera R307 (2ª parte) - ver ahora

Puerto de Canenca (España)

Acabamos con un destino más cercano y para el que se necesita menos tiempo. El presentador de ‘Diario de un nómada’ nos propone una ruta por el Puerto de Canenca, en Madrid. Después de pasar la mañana por la zona, no olvides para en alguno de los pueblos de la sierra madrileña para comer y coger fuerzas.

¿Has decidido ya qué ruta harás cuando acabe el confinamiento? Si quieres conocer más carreteras para recorrer con tu moto o coche, pásate por #AlaCarta y descubrirás muchos más lugares de la mano de Miquel Silvestre.