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La mañana

Las consecuencias de conducir bajo los efectos de las drogas y el alcohol

  • Las fiestas de verano suponen un incremento de la peligrosidad en carreteras
  • El 44% de los españoles admite consumir alcohol antes de ponerse al volante
  • Según el Instituto Nacional de Toxicología, casi la mitad de los conductores que murieron el año pasado habían consumido alcohol y drogas
La mañana - Conductores bajo los efectos del alcohol
RTVE.es

Las fiestas populares se han convertido en una llamada al consumo de alcohol sin mesura. Al peligro que esto supone de por sí se añade otro problema: los jóvenes, después, se ponen al volante para regresar a casa. La mañana ha hablado con varios jóvenes que confirman que, efectivamente, la gente conduce bebida después de las fiestas. Aunque son conscientes del riesgo que conlleva, lo hacen de todas formas.

En verano, los jóvenes se desplazan muchos kilómetros para ir y volver de las fiestas en los pueblos. Por eso durante las fiestas patronales se intensifica la vigilancia, y los controles de alcoholemia tratan de detener a quienes superan la tasa máxima permitida: 0,25 miligramos de alcohol en aire espirado. El objetivo, según la Guardia Civil, es evitar los accidentes y la tragedia. En 2018, casi la mitad de los muertos al volante habían bebido alcohol o consumido drogas.

Controles de alcoholemia hasta el amanecer

La Policía despliega de madrugada controles de alcoholemia que se prolongan hasta al amanecer, para controlar todos los desplazamientos que pueden hacer los jóvenes hebrios durante las fiestas. Algunos creen que están en condiciones de conducir, pero realmente superan los 0,25 miligramos permitidos. Otros incluso triplican la tasa de alcoholemia, y en hora punta la Guardia Civil no da abasto: los positivos se empiezan a acumular, y el dispositivo concluye con 19 positivos por alcoholemia.

Jorge Vicente Sánchez, jefe accidental del Destacamiento de Tráfico de Villena, explica las penalizaciones: "hasta 0.50 miligramos, la multa es de 500 euros y 4 puntos del permiso de conducir. Hasta 0,65 son 1000 euros y 6 puntos. Por encima de 0,65 ya hablaríamos de delito contra la seguridad vial, y se instruyen diligencias". El fin es que el accidente "no se cometa", según Jorge: salvar la vida del conductor o de otra persona.

Las verdaderas consecuencias las sufren otros

María José le ha enseñado a La mañana la habitación de su hijo Iván. El joven, de tan sólo 15 años, murió tras ser brutalmente atropellado por un conductor que dio positivo en alcohol y drogas. "Estaba esperando a que viniese el autobús cuando un vehículo que circulaba a 135 kilómetros por hora irrumpió en la Plaza Neptuno de Madrid", explica su madre. "El coche despegó las cuatro ruedas del suelo y cuando volvió a caer al suelo golpeó, y embistió a mi hijo lanzándolo a muchos metros de distancia". Para Maria José fue una desgracia, pero cree que aún así hubo suerte: "Sólo mató a mi hijo, pero podía haber provocado una masacre. Allí había muchísima gente."

El condenado contaba con cuarenta y cinco condenas previas, multiplicaba por siete la tasa de alcohol permitida mientras conducía, y había consumido cocaína y psicotrópicos. Fue condenado a cuatro años de cárcel por atropoello accidental, pena que la madre considera irrisoria: "Queremos que se reconozca como acto de violencia vial, no un mero acidente... porque sabemos que consumiendo tanto alcohol y sustancias, el coche se convierte en arma". Maria José lucha porque se endurezca el código penal.

Otro afectado es Miguel, a quien una larga noche de fiesta y excesos colocó en una silla de ruedas: "Volvimos a mediodía para el pueblo, bebidos y con efectos de algunas drogas, y me salí en una curva. Había consumido varios cubatas, alguna raya de cocaína... yo no llevaba el cinturón de seguridad y salí despedido por una puerta". Miguel estuvo 60 días en coma inducido, y despertó para comprobar que sus lesiones medulares eran irreversibles.

La mañana - Consumir alcohol y drogas al volante tiene trágicas consecuencias