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Los fantasmas de Víctor Ros ponen precio a su cabeza

  • Víctor se refugia en los brazos de Lola en estos duros momentos
  • Clara y Fernando aparentan ser un matrimonio completamente feliz
  • El lunes, "Ángeles y demonios", a las 22.30h, en La 1 y RTVE.es
Víctor Ros: Ángeles y demonios (Avance)
RTVE.es / NEW ATLANTIS

Han pasado seis meses desde la resolución del caso de las prostitutas y del asesinato de don Armando. Víctor Ros aún no ha podido superar que el culpable fuera Aldanza. Ni que Clara encontrara a Lola en la pensión de Víctor creyendo que eran amantes. Ha descubiero al culpable, pero por el camino ha perdido todo lo que quería. Y se refugia en Lola.

El señor Borrás reaparece medio muerto en su casa

Clara y Fernando aparentan ser un matrimonio feliz. Mientras, Víctor se refugia en su trabajo. Un empresario, el señor Borrás, ha sido secuestrado y nadie sabe nada de las peticiones de sus secuestradores. Hasta que una noche, medio muerto reparece en su casa dándo un susto de muerte a su familia. En estado de shock, Víctor y Blázquez no pueden hablar con él. Lo hacen con la familia, de convicciones religiosas muy tradicionales quitando el hermano del secuestrado, médico y librepensador.

El empresario, ¿un traidor a la patria?

El comisario Buendía teme que la liberación del empresario constituya un peligro de orden nacional: Borrás era proveedor de pólvora y balas al ejército español, ahora en guerra en Cuba y Filipinas. Víctor Ros asume todas las hipótesis y comienza a investigar, descubriendo que el mismo empresario tenía conexiones con empresas norteamericanas a las que también vendía pólvora… que luego pasaba a manos de los insurrectos cubanos.

El prohombre patriota y religioso armaba a los soldados españoles y a quienes los mataban. Poco a poco, el caso del empresario Borrás se complica al descubrir que no es oro (ni amor) todo lo que reluce en la familia del empresario: Borrás tenía un apartamento donde se veía asiduamente con… dos amantes en una relación sexual a tres. Una doble vida que nadie podía imaginar y que será esencial para descubrir a los verdaderos culpables del secuestro.

Alguien ha puesto precio a la cabeza de Ros

Lo que no sabe Ros es que en Asturias, tras la muerte en la cárcel de uno de los cabecillas a los que detuvo, han puesto precio a su cabeza. Carballo avisa de ello a Buendía, que le pide que le vigile sin que lo sepa.

Por su parte, una vecina de Blázquez que vive en la más absoluta de las miserias, se encuentra con su marido por las calles de Madrid. Un marido al que creía muerto en Cuba. Blázquez piensa que se ha vuelto loca, pero Ros decide investigar y descubre que existe un caso de suplantación de personalidad. La hija de Blázquez, Emilia, una niña de 15 años, declara su amor rendido por Víctor ante el estupor de éste.