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Enriquillo, el lago maldito

Pueblo de Dios

Los misioneros claretianos de Jimaní atienden a 15 pueblos del entorno de la frontera entre Haití y República Dominicana, cerca del lago Enriquillo. Haitianos y dominicanos viven juntos pero no revueltos. Los misioneros trabajan por la integración de los dos pueblos.

El lago Enriquillo es el “mar muerto” de Republica Dominicana porque está a 40 metros bajo el nivel del mar Caribe y su agua es salda. En los últimos años, el lago se ha tragado pueblos, carreteras, cultivos y árboles. Para los pueblos de su entorno se trata de es un “lago maldito”.

Enriquillo es el mayor lago del Caribe y Reserva de la Biosfera pero su notoriedad le viene porque en los últimos ocho años ha duplicado su tamaño hasta llegar a los cerca de 400 kilómetros cuadrados de superficie. El agua ha cubierto más de 10.000 hectáreas de tierra cultivable dejando en la miseria a una decena de pueblos. La causa del fenómeno se achaca a los ciclones tropicales, cada vez más frecuentes, y al terremoto de Haití que modificó las corrientes de agua subterránea que discurren por la fosa tectónica donde está el lago.

La misión claretiana de Jimaní comparte con la población la inquietud ante su futuro. En Boca de Cachón, por ejemplo, las familias se preparan para abandonar sus hogares. Los misioneros acompañarán a la gente.