Alberite y La Matanza de Orihuela luchan por un puesto en la final
- Los riojanos cuentan con la ayuda de Pablo Carbonel
- Los alicantinos con el humor de Secun de la Rosa
Existe la idea de que el nombre de La Matanza de Orihuela (Alicante) viene del día en el que el rey Jaime de Aragón, miró desde la sierra de Alcaraz a la llanura y preguntó: “¿Cómo se llama esa llanura?”, a lo que le contestaron unos ancianos “Es el Campo de La Matanza, y el nombre viene por una batalla muy sangrienta en tiempos antiguos”.
Conoceremos a Albano, el vaquero rocanrolero, al que le gusta pegarse unos bailes frente a sus vacas, que le siguen los pasos con atención. También estarán el programa la familia de los Totó, muy divertida, o el Taranto, que tiene la habilidad de fumar con el ombligo.
Si el premio de la final llega a La Matanza, el dinero irá a la Asociación Musical que lo dedicará a la creación de una sala multiusos para todo el pueblo.
En Alberite (La Rioja), a los “melocotoneros”, rey y reina de las fiestas, no se les elige como en otros muchos lugares con un concurso de belleza, sino con un audímetro. El que más grita se lleva el título. Así son los ‘peludos’, como se les conoce a los alberitenses popularmente.
Después de Elvis Presley, Freddy Mercury puede ser uno de los músicos más imitados de la historia. Sobre todo con la minifalda, los tacones y la aspiradora que lucía en el videoclip de “I Wan To Break Free”. Alberite tiene su propio Freddy Mercury, comercial de embutidos de día, rockstar por la noche, y que por supuesto conoceremos en el programa. También estarán con nosotros otros vecinos como Garbancito o Jacinto, el ruiseñor de La Rioja.
Pablo Carbonel y Secun de la Rosa a por la final
Su incipiente alopecia llevará al actor, cantante y cómico Pablo Carbonel, a investigar porqué a los vecinos de Alberite se les conoce como los peludos, y de paso ver si se le pega algo.
Una vez allí, para aprovechar el viaje, ayudará a sus vecinos a descubrir su sentido del humor y su alegría, para intentar ganar el concurso.
Secun de la Rosa estuvo a punto de quedarse a vivir en La Matanza. En su viaje conocerá a los miembros de La Moncloa, esa plaza del pueblo en la que los jubilados se reunen a “arreglar el mundo”, y exprimirá al máximo el humor rural de sus habitantes.