Venecia 2013 II: Pabellones Nacionales
El segundo programa de Metrópolis sobre la Bienal de Venecia 2013 ofrece un recorrido por los Pabellones Nacionales, seña de identidad del evento, a la vez que su característica más criticada por representar un orden sociopolítico caduco.
En esta edición, es Alfredo Jaar el que extiende una invitación poética, a la vez que explícita a repensar el modelo de la Bienal. En su instalación para el Pabellón de Chile titulada Venecia, Venecia, los Giardini y sus Pabellones se hunden en toda su arcaica rigidez y sólo reemergen brevemente como reflejo de la historia.
Pero de momento sigue creciendo el número de países que alquilan espacios en el Arsenale o en la ciudad, para exponer a sus propios artistas o a extranjeros, reflexionar sobre su pasado y presente o sobre cuestiones universales.
Portugal presenta un pabellón flotante amarrado en la entrada de los Giardini: el Trafaria Praia es un cacilheiro que dejó de prestar servicio de ferry en Lisboa en 2011, traído a Venecia por Joana Vasconcelos para conmemorar las relaciones históricas y los denominadores comunes entre ambas ciudades.
La obra concebida por Lara Almarcegui para el Pabellón de España forma parte de su serie Materiales de construcción: un poético desglose de los componentes utilizados en la construcción del Pabellón en 1922, que evoca, en un mismo tiempo y espacio su materialidad preexistencial, actual y futura.
En el Pabellón de los Países Nórdicos de Alvar Aalto expone este año Antti Laitinen, artista finlandés cuyos trabajos It’s My Island y Tree Reconstruction giran en torno a la compleja, ambiciosa y, a veces, tragicómica relación entre ser humano y naturaleza.
Stefanos Tsivopoulos presenta, en el Pabellón de Grecia, History Zero: un archivo-manifesto sobre monedas y sistemas de intercambio económico alternativas y una videoinstalación que cuestiona el valor del dinero y explora el papel que éste juega en la formación de relaciones humana.
Letter To A Refusing Pilot de Akram Zaatari en el Pabellón de Líbano propone una reflexión sobre la complejidad y las consecuencias de la desobediencia a partir de un hecho real: en 1982 un piloto israelí se negó a destruir su objetivo libanés al darse cuenta de que se trataba de un colegio.
El Pabellón de Sudáfrica reúne, bajo el título Imaginary Fact: Contemporary South African Art and the Archive, obras de artistas como Sue Williamson, Wim Botha, Penny Siopis o Andrew Putter, que trabajan con material de archivo para mostrar cómo y porque el pasado influye en el presente.
Argentina participa con Eva – Argentina. Una metáfora contemporánea, un proyecto de Nicola Constantino, en el que la artista se nutre de sus recuerdos de infancia para encarnar a Evita y representar de forma personal y no política los momentos gloriosos y trágicos de una mujer emblemática de su tiempo.
En el Pabellón de Turquía Ali Kazma presenta la serie videográfica Resistance, grabada en diversos entornos geográficos y profesionales para documentar las intervenciones y estrategias empleadas sobre el cuerpo humano para liberarlo de sus limitaciones, pero también para poder controlarlo.
La exposición Transfiguration en el Pabellón de la República Popular China quiere referir los cambios que se están produciendo en el país, también en lo que a la percepción y aceptación del arte contemporáneo se refiere, a través de las obras de Miao Xiaochun, Wang Qingsong o Zhang Xiaotao, entre otros.
Zimbabwe muestra, bajo el título Dudziro, obras de una serie de artistas como Voti Thebe, Portia Zvavahera, Michele Mathison y Virginia Chihota, que reflejan la fusión de creencias religiosas en una sociedad fundada sobre raíces ancestrales, pero convertida al cristianismo durante la época colonial.
La 55 Bienal de Venecia permanece abierta al público hasta el 24 de noviembre.