Haz helados caseros más sanos

  • Evita el azúcar, decántate por los de agua y frutas o usa leche desnatada
  • También puedes congelar un zumo de frutas o un yogur
  • ¡Hazlos caseros y cambia sus ingredientes al gusto para reducir kilocalorías!
Imagen de helado
Paula Schillaci

El helado es uno de los alimentos por excelencia del verano. Refrescan y tienen un gran sabor, así que son muchas las personas que abusan de este dulce en la época estival. Si eres fan de los helados, pero no quieres perder la línea, te damos algunos consejos para disfrutar al máximo de estas delicias heladas sin sumar demasiadas calorías.

¿Helados de agua o de leche?

Los helados pueden dividirse en dos grandes grupos. Unos tienen base láctea y se fabrican con crema, leche o derivados lácteos. Otros tienen base acuosa y son los sorbetes o helados de agua. Los primeros tienen un mayor valor nutricional, pues aportan calcio y proteínas, pero también grasas.

Los helados “se hacen con agua, colorante y azúcar, o si se quieren de leche, a ésta se le añade la fruta o esencia que se quiera, azúcar y se congelan”, indica Pilar León, farmacéutica experta en nutrición. El aporte calórico de cada tipo de helado es el siguiente:

  • Helado de crema: 255 Kcal
  • Helados: 233 Kcal
  • Helado de leche: 149 Kcal
  • Sorbete: 128 Kcal
  • Helado de agua: 91 Kcal

Como ves, “por regla general, son muy calóricos. Si se está a dieta se recomienda no abusar o tomar uno muy esporádicamente”, aclara Pilar León. Si decides fabricarlo tú mismo, te damos consejos para que engorden menos.

Algunos consejos

  • Te recomendamos que hagas un helado basado en agua, como el de limón. Son menos calóricos, aunque también menos nutritivos.
  • Por supuesto, haz siempre un helado de frutas, que te aportan vitaminas, pocas calorías y no exigen mucha azúcar por su propio dulzor.
  • Si eres diabético, puedes sustituir el azúcar por fructosa. Pero cuidado, porque “las calorías son las mismas”, como indica la nutricionista de Para todos la 2, Eulália Vidal.
  • Otros sustitutos válidos del azúcar son el edulcorante líquido, stevia o el sirope de ágave, aunque no todos sirven para algunos postres, pues no toleran bien el calor.
  • Si decides hacerlo con leche, te recomendamos que sea desnatada para reducir las grasas.

2 helados caseros sin azúcar

Helado de frutas
IngredientesPreparación
  • 200g de sandía sin pepitas
  • 200g de fresas
  • 4 naranjas
  • 50g de fructosa
  1. Trocear la sandía, lavar las fresas y quitarles la parte verde.
  2. Exprimir las naranjas y obtener su zumo. Calentar el zumo de naranja y disolver en la fructosa.
  3. Licuar la sandía y las fresas y mezclar con el zumo de naranja.
  4. Introducir la mezcla en moldes para polos, congelar, saborear y disfrutar.
Helado de vainilla
IngredientesPreparación
  • 1/2l de leche desnatada
  • 3 yemas de huevo
  • 1 cuchara de sacarina líquida
  • 1 rama de vainilla
  1. Hervir la leche con la vaina de la vainilla abierta y la sacarina 5 minutos. Fuera del fuego, tapar el cazo con plástico film y dejar reposar media hora.
  2. En un bol, mezclar las yemas de huevo con la infusión de leche y vainilla, colar y meter en el congelador.
  3. Mover de vez en cuando para que no cristalice. Es importante hacerlo durante las dos primeras horas. Después dejar congelar y servir, acompañar el helado de vainilla con cereales.

Zumos helados

Otra gran opción es fabricar directamente un polo. Exprime una o varias frutas que te gusten, te recomendamos las propias del verano, añádeles agua si quieres suavizar el sabor y mete la mezcla en el congelador, con un palito para cogerlo luego. Pilar León señala como ventajas con respecto a un helado cualquiera que “se mantienen muchas vitaminas y se desnaturalizan las que se oxidan fácilmente como la vitamina C”. Además, también aportan fibra.

¿Yogures helados o helados de yogur?

También existe la posibilidad de congelar un yogur desnatado, sin azúcar y bajo en calorías. Son refrescantes, aunque Pilar León nos recuerda que no tienen demasiadas ventajas con respecto a un yogur fresco, pues “al someterse a congelación, la mayoría de los bacilos lácticos desaparecen”.

¡Ojo! ¡No confundas yogur helado con helado de yogur! El segundo es exactamente igual de calórico que un helado cualquiera basado en grasa de la leche. “Son helados, no yogures”, cuenta Pilar, “la cantidad de probióticos están en mucha menor proporción en el caso de los helados. Además de tener más calorías, grasas y azúcares en su composición que el yogur fresco”.