Volver con... Rosario Pardo a Jaén
Rosario Pardo vuelve a Jaén, la ciudad en la que nació y se crió hasta que se marchó a Granada para terminar sus estudios de Filología hispánica y luchar por su sueño de ser actriz. Comienza su vuelta al pasado con su hermano Gonzalo en la parte antigua de la ciudad. Juntos recorren la calle Cerón donde está la casa en la que nacieron y aún les recuerdan los vecinos del barrio. Hijos de un matrimonio tradicional, ambos hermanos tuvieron que luchar por conseguir la vida que querían tener sintiéndose a menudo las ovejas negras de la familia.
Recuerdos del colegio
La siguiente parada de Rosario es el colegio Pedro Poveda que está dirigido por las hermanas Teresianas. Allí se reencuentra con Mª Angeles, Pilar y Mercedes, tres compañeras de clase con las que ha mantenido la amistad hasta hoy. De nuevo en los pasillos que recorrieron hasta los 16 años tienen la oportunidad de saludar a Paquita, una de sus antiguas profesoras. Muchas cosas han cambiado en el colegio pero la actriz aún reconoce los lugares donde transcurrió su infancia, como las palmeras del patio y la vieja campana que tocaban para llamar a las niñas a clase.
La adolescencia y los guateques
Rosario conserva muchos amigos en Jaén con los que está deseando reencontrase cada vez que tiene ocasión. En el bar El Bodegón la esperan cuatro de ellos: Mª Angeles, Mª Carmen, Juande y Francisco. Juntos recuerdan cómo se divertían en su adolescencia bailando y disfrutando en los guateques. Las chicas eran más jóvenes que el grupo de los chicos y nunca les dejaban quedarse hasta el final del baile, tenían que marcharse después de la sesión de tarde justo cuando empezaba lo bueno. A la salida del bar está esperando a Rosario su íntima amiga Reyes montada en una vespa como la que llevaba la actriz en su juventud. Animada por Reyes, Rosario vuelve a ponerse el casco para subir al castillo, uno de los lugares con mejores vistas de Jaén. Unidas desde jóvenes, Reyes confiesa a su amiga que cuando llegó el éxito a la vida de la actriz dudaba si sería capaz de mantener su amistad. Años más tarde está muy agradecida de que siga siendo la misma de siempre.
Recuerdos bajo la lluvia
El segundo día de regreso a Jaén comienza bajo la lluvia. Rosario espera a su sobrina María y su marido a la salida de misa. Paseando por el centro de la ciudad recuerdan los momentos más especiales que han vivido como la boda de María, la última a la que pudo asistir la madre de Rosario. El recorrido por el pasado de la actriz continúa en los espectaculares baños árabes de la ciudad donde iba con su madre de pequeña, allí le está esperando su buena amiga Ana. La amistad entre las dos mujeres viene de lejos, juntas han compartido confidencias y vivencias a lo largo de los años y los muchos viajes que hicieron juntas al extranjero.
Teatro y Transición
Uno de los lugares de referencia de Jaén es el conocido callejón de los borrachos, una de las calles con más bares de toda la ciudad. En La Manchega están tapeando dos buenos amigos del teatro de Rosario: Paco y Manolo. Mientras terminan el aperitivo recuerdan sus comienzos en el mundo de la interpretación en plena transición española. Era un tiempo en el que el teatro estaba íntimamente ligado a la expresión de una ideología política. La actriz recuerda cómo ha sido su carrera artística, los altibajos y las dudas que tuvo que superar para conseguir poder vivir de su pasión por la interpretación. En otro de los locales del callejón, el Alcocer, esperan a la actriz otros dos buenos amigos del mundo del teatro, Juan y Lola. Mientras charlan Rosario recibe una de las mayores sorpresas de esta vuelta al pasado. Aparece en el bar su amigo y actor Daniel Campos al que no veía desde hace 20 años. Un reencuentro que se había hecho esperar demasiado tiempo. Jesús, uno de los mejores amigos de Rosario va al encuentro de la actriz para acompañarla hasta la fiesta flamenca que le ha organizado en su casa de campo. Rodeada de sus amigos y con buena música del sur, Rosario se marca un baile flamenco para despedirse de su tierra y sus amigos hasta la siguiente ocasión que pueda volver para estar con ellos.