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Lolo Rico: "La bola de cristal constituyó un oasis en el desierto"

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Antes de nada, quisiera decir que guardo de La Bola de Cristal un maravilloso recuerdo. Recibo con frecuencia felicitaciones por los 25 años que ha cumplido el programa. Un programa que marcó a dos generaciones y que todavía hoy tiene vigencia pues su destellos no parecen apagarse. ¿Por qué se ha creado en torno al espacio esta aureola mítica? Aún me lo estoy preguntando pero intentaré aquí desvelar las claves de su éxito.

En el momento preciso

La Bola de Cristal constituyó un oasis en el desierto. Por aquel entonces, vivíamos un momento político crucial y por todas partes se respiraba una sensación muy especial. El programa canalizó aquellas ansias de libertad en un formato nuevo y supo dar voz a los deseos de cambio que manifestaban no sólo los que lo veían sino también los que lo hacíamos. Se trató de una afortunada coincidencia donde se alinearon todos los astros y estrellas. Concurrieron particularidades que posibilitaron estos buenos resultados. El magnífico equipo (guión, realización, producción...), que tuve la suerte de dirigir, estaba dotado de una gran capacidad creativa pero es que además hacía gala de un mismo e irrenunciable talante de izquierdas; éramos tan orgullosos, combativos y críticos...

La Bola de Cristal se concibió fundamentalmente para niños, adolescentes o un público joven adulto. Sin embargo, las cifras de su audiencia demuestran que tuvo fieles espectadores de todos los tipos y edades. Cada uno encontró su propio hueco en el programa, pues se ofrecían diversas opciones y posibilidades de lectura. Las maneras de mirar la vida, las imágenes, a los otros; el poder escuchar todas las músicas, las voces, las opiniones... todo tenía cabida en aquel crisol de ideas.

La Bola de Cristal estaba impregnada de un humor inteligente que animaba a vivir con desenfado pero con sentido

Entendíamos que lo divertido no tenía por qué estar reñido con el vacío ideológico y, así, La Bola de Cristal estaba repleta de profundas convicciones. Abría puertas para entrar y salir por ellas y ventanas que permitían mirar e interpretar lo que estaba pasando. Estaba además impregnada del look de aquel movimiento posmoderno que en Madrid se llamó 'movida', y plena de un humor inteligente que animaba a vivir con desenfado pero con sentido. Y, por encima de todo, consistía en un actitud de trasgresión y en un ejercicio casi inconsciente pero firme de acatar ningún tipo de conservadurismo.

Cuatro bloques

La Bola de Cristal se dividía en cuatro bloques:

1. Los Electroduendes. El lema de la Bruja Avería, 'Viva el mal, viva el capital', se ha convertido con el paso del tiempo en todo un clásico catódico.
2. El Librovisor. Se trataba de crear una simbiosis entre imagen y literatura para enriquecerse mutuamente. En este microespacio teníamos la oportunidad de asistir a las aventuras que interpretaban Alaska, Pedro Reyes, Pablo Carbonell...
3. La Banda Magnética. Aquí siempre se emitieron series alternativas y tan estimulantes como 'La Familia Monster' o ' La Pandilla'.
4. La 4ª Parte. Conducido por Javier Gurruchaga quien aportaba sus ingeniosos comentarios y sketchs a espléndidas imágenes de archivo.

La importancia de la música

En La Bola de Cristal se realizó el primer clip musical que se emitió en España. Por su escenario pasaron todos los grupos que en aquellos tiempos estaban en alza: Radio Futura, Mecano, Gabinete Caligari y otros muchos. Pude entrevistar a personajes punteros como Enrique Tierno Galván o Pedro Almódovar. Además, se exponían en pantalla obras de arte de grandes museos del mundo y se intentaban dar las premisas para el conocimiento artístico.

La Bola de Cristal experimentó con la técnica y rompió con todo lo establecido. Demostró cómo si a un grupo de gente vanguardista y lúcida se le da libertad, podrá romper moldes para reinventar el pensamiento y la opinión y trasladar la imagen al fabuloso terreno de la imaginación.

Ni después ha existido un programa en el que se hayan puesto en marcha tantos elementos renovadores

Desde mi punto de vista, ni antes ni después ha existido un programa en el que se hayan puesto en marcha tantos elementos renovadores ni uno que ofreciera tantos modelos para ser libre. Por eso, en la actualidad se recuerda con cariño y devoción a La Bola de Cristal. Los temas que trataba no han envejecido y es curioso comprobar cómo todavía son actuales. La Bruja Avería podría gritar con más ímpetu que nunca su famoso grito de guerra. No obstante, La Bola de Cristal no encajaría en la parrilla de programas que se emiten ahora porque, lamentablemente, el público se siente más cómodo sin implicarse en contenidos que le obliguen a tomar posturas comprometidas.

La misma Bola, hoy día

Dado el impacto que ha provocado La Bola de Cristal y lo que ha aportado a tantos jóvenes, no cambiaría nada, la dejaría tal cual. Sí se podría hacer otra Bola de Cristal pero de ninguna manera la misma. Estoy satisfecha con aquella elección de actores y actrices pero, como hice entonces, hoy volvería a apostar por jóvenes desconocidos para poder establecer un feedback entre su frescura y mi experiencia.

No tengo especiales favoritismos respecto a momentos estelares de La Bola de Cristal aunque, como la Bruja Truca, me identifico con aquello de "lo mío es el cine". Por otra parte, es incuestionable que las frases más memorables se las debemos a la Bruja Avería. Recuerdo asimismo que me reí mucho visionando "El Librovisor", y también lo insólito que resultó ver cómo algún presentador serio de informativos se prestaba con gusto a colaborar en un espacio de estas características. Quizá sí haya una "pieza" única que en estos tiempos convulsos de crisis, venga como anillo al dedo: el espacio que "Los Electroduendes" dedicaban a la economía ("Viva la Cía., viva la econmía") y que, vista hoy, sorprende por su carácter mágico y premonitorio.

Por último, quisiera terminar esta exposición con una consigna impresa en el legado de La Bola de Cristal. Dice así: "Hay que desaprender a desenseñar".

Éste sería un buen momento para ponerla en práctica. Quizás todavía estemos a tiempo.

Desde aquí mando un saludo a mi querido patito que, tal y como van las cosas, debe estar ya mutando en ser humano.