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La música como medicina: el poder terapéutico de las melodías

  • La música es capaz de activar ciertas zonas del cerebro para evadir temporalmente los pensamientos negativos
  • Muchos pacientes pueden tener dificultades con la memoria reciente, pero conservan con facilidad recuerdos antiguos
Un musicoterapeuta, en un entorno hospitalario, toca la flauta para una paciente en silla de ruedas. La escena incluye instrumentos musicales como tambores, un teclado y una guitarra, sugiriendo una sesión de terapia musical.
Musicoterapeuta atendiendo a una paciente GETTY
ALEJANDRO RUIZ (Alumno del Master Reporterismo 360 RTVE Aragón- UNIZAR)

Carla Navarro lleva 16 años demostrando que un violonchelo puede ser mucho más que un instrumento. Su día a día transcurre entre neonatos y cuidados paliativos pediátricos, lugares donde la música no solo suena, sino que acompaña. Lo que empezó como una carrera musical acabó convirtiéndose en una forma de entender la vida. "La música y lo que el ser humano puede hacer y convertirse a través de ella. Era unir dos puentes mediante un abordaje terapéutico: usar mi pasión, la música, para favorecer la salud de las personas, incluso la mía propia", explica Navarro.

Para algunos, la música va más allá del simple sonido: se convierte en una herramienta para sobrellevar momentos difíciles. Es lo que ocurre con Damián, paciente de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una de las enfermedades neurodegenerativas más duras y sin cura a día de hoy. En su caso, la música forma parte de su terapia y de su día a día.

Pero el caso de Damián no es aislado: miles de personas viven situaciones similares y encuentran en la música un apoyo real. Para entender por qué, conviene detenerse en el propio concepto de musicoterapia. Según la World Federation of Music Therapy, es "el uso de la música y de sus elementos -sonido, ritmo, melodía y armonía- por un musicoterapeuta cualificado con un paciente o grupo de pacientes, para facilitar la comunicación, la expresión, el aprendizaje y otros objetivos terapéuticos, atendiendo necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas".

La música no solo acompaña en procesos terapéuticos, también se convierte en una herramienta de apoyo en contextos de guerra, como lo demostró la labor de Músicos Sin Fronteras durante su misión en Kurdistán.

El poder de las melodías

Uno de los mayores secretos de las sesiones de Navarro reside en el papel de la familia. Durante las terapias no solo se utiliza música y se trabaja: se instruye a los familiares para que observen al niño, aprendan a identificar determinadas conductas y sepan cómo modificarlas. Para ella, el objetivo es cambiar la mirada: no observar al hijo que desean, sino al que realmente tienen.

Jamás me voy a poder poner en la piel de una madre que está perdiendo un hijo. Yo tengo uno, sí, pero es que el mío sigue vivo.

Mientras que en adultos con enfermedades terminales los cuidados paliativos suelen centrarse en los últimos momentos de vida, en pediatría pueden prolongarse durante años. Acompañar a una familia durante tanto tiempo hace que el proceso sea especialmente difícil. Navarro lo refleja así: "Jamás me voy a poder poner en la piel de una madre que está perdiendo un hijo. Yo tengo uno, sí, pero es que el mío sigue vivo".

Otra de las especialidades de la doctora son sus sesiones con pacientes neonatales. Es muy importante hablar de estas terapias, ya que está demostrado que la música tiene grandes beneficios a nivel cerebral en estos pacientes.

Beatriz Boudet es una de las fundadoras de Resonando en ti, un centro de musicoterapia situado en Zaragoza. Está especializada en pacientes de la tercera edad y, además del trabajo que realiza en su clínica, dos veces a la semana acude a una residencia para impartir sesiones.

Muchos de los pacientes con los que trabaja padecen enfermedades neurodegenerativas, por lo que, en muchos casos, no se aprecia una evolución clara. Ella misma lo explica: "No te puedo decir que note una mejora a nivel cognitivo en una persona con alzhéimer avanzado, pero sí es cierto que la musicoterapia les ayuda". Los recuerdos se convierten en una de las herramientas más útiles en estos casos, ya que muchos pacientes presentan una memoria a corto plazo deteriorada, pero aún conservan con lucidez vivencias del pasado.

Beatriz Boudet preparando una clase

Beatriz Boudet tocando su piano antes de su sesión de musicoterapia ALEJANDRO RUIZ

Una de las actividades más habituales en pacientes con alzhéimer es la interpretación de melodías con instrumentos sencillos para facilitar su participación. La mayoría de los pacientes de Beatriz con este tipo de afecciones son mujeres, ya que, según los resultados de un estudio de la Confederación Española de Alzheimer, ellas son más propensas a sufrir este tipo de enfermedades.

Angelines, Carmen o Pilar son algunas de sus pacientes. Pilar, que cumplirá 90 años en marzo y padece alzhéimer, asegura que disfruta mucho de las clases: "Movemos los brazos, cantamos y la verdad es que me gusta". Pese a que en algunos momentos no le apetezca, la música es algo que disfruta mucho y se suele poner siempre cerca de Beatriz en las sesiones.

A pesar de existir diferencias en el tratamiento, el objetivo es el mismo: "Con los niños se intenta que este sea un espacio de entretenimiento, y con los adultos también. Independientemente de que trabaje con ellos la parte física -haciéndoles moverse- o la parte cognitiva -enseñándoles cosas nuevas-, damos mucha importancia al trabajo de la memoria", explica Boudet.

Más allá de la terapia

Todos los expertos coinciden en que en ningún caso la musicoterapia debe sustituir a un tratamiento médico, pero eso no quiere decir que no tenga ningún beneficio en los pacientes. Según un estudio publicado en la revista Cell Reports, la música es capaz de activar ciertas zonas del cerebro para evadir temporalmente los pensamientos negativos.

Cualquiera puede disfrutar y dejarse llevar por la música. Para Mario Funes, compositor zaragozano con más de 20 años de trayectoria en el panorama musical, cada canción es un regalo para el oyente: "Cuando haces una canción dejas parte de tu alma en ella o de algún momento que hayas vivido".

Su grupo ha sido una vía de escape de la rutina y uno de sus mayores placeres a lo largo de todos estos años: "Pienso en hacer canciones durante gran parte del día, practico y me gusta juntarme con los amigos en el local".

Uno de los puntos más importantes para Funes a la hora de crear canciones es la teoría musical, ya que muchas veces las personas con más conocimientos son las que tienen más recursos. Aunque, como él dice: "La música es como el fútbol, todo puede pasar".

Una terapia en busca de reconocimiento

Pese a llevar existiendo muchos años en España, un gran inconveniente de la musicoterapia, según el presidente de la Sociedad Científica Española de Musicoterapia, Manuel Sequera, tiene que ver con la falta de visibilidad. Al tratarse de una terapia relativamente moderna y poco conocida, no cuenta con un respaldo sólido por parte de las instituciones: "La sociedad necesita visibilizar nuestro trabajo; como colectivo, necesitamos que se conozca qué hacemos, cuáles son los beneficios de la musicoterapia y qué puede aportar a la vida de las personas".

La musicoterapia no solo sirve para tratar a personas mayores. El científico afirma que "puede abarcar todo el ciclo vital, desde una mujer embarazada -cuyo feto ya tiene el oído funcional a los cuatro meses de gestación- hasta los últimos momentos de la vida de una persona".

Sesión de musicoterapia para la tercera edad

Sesión de musicoterapia en el centro Resonando en ti Beatriz Boudet

Otro de los problemas existentes en la musicoterapia es la forma de acceso a la disciplina, ya que no se trata de una carrera al uso, sino de una especialización a la que se puede llegar desde distintos ámbitos. Así lo expresa Sequera: "Las carreras que dan acceso al máster de Musicoterapia pertenecen al ámbito educativo -como Magisterio o Formación del Profesorado-, al sanitario -Medicina, Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Logopedia o Psicología-, aunque también llegan estudiantes procedentes de la rama musical".

La música no sustituye la medicina, pero sigue teniendo un papel importante en nuestro día a día: acompaña, distrae y ayuda a sobrellevar la rutina, tanto para quienes la crean como para quienes la escuchan.