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Álvaro Morte: "Si todos fuéramos más empáticos, empezando por los gobernantes, nos iría mucho mejor"

  • El Profesor de La casa de papel pide aprovechar el confinamiento para "entender cuáles son las prioridades de la vida"
  • "Yo jamás pongo nada mío personal en los personajes", ha afirmado el actor en La observadora, con Teresa Viejo

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La observadora - Álvaro Morte - 19/04/20

Cuando Álvaro Morte decició abandonar los estudios de Ingeniería de Telecomunicaciones para matricularse en Arte Dramático, su padre le preguntó que de qué iba a comer. Muchos años más tarde, ya casado y superados los 40, su propia mujer bromeaba con la idea de que alguien de su edad pudiera pegar ya un pelotazo.

Pero el éxito, aunque tardío, llegó, en forma de serie y con audiencia mundial: La casa de papel. "Intento tomármelo con humor para que no se me vaya la cabeza", nos ha contado el actor gaditano en La observadora (Radio Nacional, sábados y domingos a las 23.30 h, con Teresa Viejo), donde ha confesado, por ejemplo, medir mucho su presencia en las redes sociales. "Son en cierto sentido necesarias para estar en contacto con la gente que te sigue y demás, pero procuro no hacer demasiado caso".

El hecho de triunfar encarnando al cerebro de una banda de atracadores, el Profesor, sin tener como referencia a un tipo sexy como George Clooney en Ocean's eleven lo hace, además, sentir muy orgulloso. "Hay algo para valorar ahí, en esta sociedad en la que vivimos, que muchas veces es muy frívola en muchos sentidos y que se adora tanto muchas veces la belleza sin más, que hayamos sacado este personaje, está feo que yo diga esto quizá, que acaba siendo un tanto sexy por su cabeza, por su inteligencia, y no porque sea un tío guapo", explica.

Álvaro Morte, en la presentación de la tercera temporada de 'La casa de papel'.

Álvaro Morte, en la presentación de la tercera temporada de 'La casa de papel'. EFE

Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos, hay que ver las cosas con otra perspectiva, subraya Álvaro Morte, que dice abordar los personajes de una manera muy racional y cerebral: "Nunca intento tirar de mi experiencia emocional. Somos actores y tenemos que tirar de nuestra experiencia intelectual, cultural... pero yo jamás pongo nada mío personal en los personajes, lo que sí necesito hacer es comprender a los personajes, necesito entender por qué toman esas decisiones".

Una de las grandes carencias que tiene la sociedad, en opinión del actor, es precisamente la empatía, y pone como ejemplos el problema de los refugiados de Siria o el de los inmigrantes que pierden la vida en el mar. "Ahora, en todo este tiempo que estamos viviendo confinados, creo que nos merecemos el pensar sobre todas estas cosas, el poner sobre la mesa nuestros valores, analizarlos y entender cuáles son las prioridades en la vida. Si todos fuéramos más empáticos, empezando por nuestros gobernantes, a todos nos iría mucho mejor", asegura.

La gran pregunta de la crisis del coronavirus

Cuando termine la crisis del coronavirus, Álvaro Morte da por sentado que habrá una ficción sobre ella, pero cree que lo inteligente es dejar pasar un tiempo para poder analizar todo lo que está pasando con cierta distancia. "Podremos ver dentro de un tiempo cuáles han sido las decisiones que han tomado todos los gobiernos de distintos sitios -señala- o cuán responsable ha sido la gente. Creo que la gran pregunta que nos podemos hacer nosotros mismos dentro de un tiempo es ¿fui uno de los que ayudaron a contener la pandemia o fui uno de los que pasó de todo y cogí el coche para irme a mi segunda residencia en Semana Santa?, por ejemplo".

Sus "ratones", León y Julieta, sus mellizos de cinco años, lo tienen "loco de amor y de disfrute", por lo que dice estar viviendo una cuarentena "un tanto placentera". De hecho, cuando comenzó el estado de alarma acababa de rodar en Praga para otra producción de Netflix, The wheel of time, y estaba deseando llegar a Madrid para estar un poco con ellos.

El parón también le ha sentado bien para superar uno de sus principales defectos: ser un "absoluto workaholic". "Voy buscando siempre la perfección, siendo consciente de que no existe, pero me gusta mucho intentar conseguirla, me gusta esa sensación, aunque haya veces que se sufra".

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