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Voto blanco y voto nulo, ¿quién se los lleva?

  • El voto en blanco es el más responsable, indica la intención de participar
  • Los perjudicados son los partidos más pequeños

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Ante la proximidad de las Elecciones Europeas del próximo domingo, el programa de Radio Nacional Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García ha querido analizar las diferencias entre la abstención, el voto en blanco y el voto nulo.

Manuel Villoria, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad rey Juan Carlos, ha detallado las connotaciones de cada una de estas manifestaciones.

La abstención es simplemente no ir a votar. Este acto no computa como voto en las elecciones y suele indicar la desafección política de la sociedad.

El voto nulo es aquel en el que hay dos papeletas en el sobre o en el que la papeleta tiene alguna anotación. Este voto no cuenta a la hora de calcular los escaños. Los especialistas en Ciencia Política no saben muy bien si este voto es intencionado o se trata de un error, por lo que no se pueden extrapolar conclusiones al respecto.

El voto en blanco es un voto muy específico, es aquel en el que se introduce el sobre vacio en la urna. El ciudadano intenta expresar que ninguno de los partidos que se presenta a los comicios le convence. Este voto si computa a la hora de calcular los escaños

Este último perjudica a las candidaturas menores porque les resulta más difícil conseguir un escaño. Con altos índices de abstención, en una circunscripción única, un partido pequeño puede lograr un escaño con 200.000 votos. Si hay mucho voto en blanco la candidatura necesitará un mayor número de sufragios

El voto en blanco es el más responsable, porque muestra la voluntad de participar en las elecciones, aunque no se encuentra una opción atractiva. La abstención indica desafección o pereza, y el voto nulo se desconoce si ha sido intencionado o fruto de una equivocación.