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Poliamor: ¿Estamos dispuestos a tener varias parejas a la vez?

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  • ¿Es el poliamor una evolución de las relaciones monógamas tradicionales?

Por
 Inés Hernand presenta Gen Playz
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Cada vez son más las parejas que deciden establecer, de mutuo acuerdo, una relación poliamorosa pero ¿entendemos realmente lo que significa? ¿Cuáles son las ventajas de tener varias parejas simultáneamente? ¿Es fácil sobrellevar los celos? ¿Significa lo mismo tener una relación abierta que una poliamorosa? Lo resolvemos en Gen Playz.

Para ello, debatimos con Víctor Núñez, estudiante de filosofía, política y economía; Luna Miguel, escritora y editora, conocida en redes como @lunamonelle; Elizabeth Duval, filósofa y colaboradora habitual de Gen Playz; María Esclapez, psicóloga, sexóloga, terapeuta de parejas y sexcoach; Ernesto Castro, filósofo y escritor de obras como El trap: filosofía millennial para la crisis en España; y nuestra queridísima Mafer aka Virtual Diva, estudiante de biología.

¿Qué diablos es el poliamor?

Para los despistados que todavía no se hayan enterado, el poliamor consiste en tener una relación amorosa con varias personas de forma simultánea. Eso sí, todas deben dar su consentimiento y ser conocedoras de la situación. Sin embargo, los celos, inseguridades y la falta de comunicación son los principales motivos que, a menudo, suelen destrozar este tipo de relaciones afectivas.

Mientras que los poliamorosos defienden que si realmente quieres a alguien de verdad tienes que dejarlo ser libre, sin ataduras; quienes abogan por un vínculo monógamo, están convencidos de que el poliamor es solo un gasto de tiempo y, por supuesto, de energía.

Inés rompe el hielo de una vez por todas y lanza la pregunta que todos estábamos esperando: "De aquí ¿quiénes sois monógamos y quiénes no?". Ernesto no duda en responder tajante, "la movida es que no es una cosa que se sea, yo creo que se trata de conceptualizar qué es el amor". Para Ernesto el poliamor bebe de muchas fuentes distintas a la representación sexual de los 70, sino "más bien, consiste en relativizar el concepto de relación afectiva", añade el filósofo.

Siguiendo esta misma línea, Luna Miguel está de acuerdo con Ernesto diciendo que "el poliamor consiste en una serie de vínculos, compromisos muy fuertes de amistades e incluso en liberar el deseo entre esas amistades".

Mafer, desde un punto de vista menos filosófico, entiende el poliamor como una alternativa al amor tradicional monógamo de dos personas. "La mayor parte de las personas no lo hemos llegado a entender tanto y, a veces, ni siquiera nos lo hemos planteado o lo hemos hecho erróneamente", confiesa la estudiante.

Diferencias entre poliamor y relaciones abiertas

Elizabeth comienza el debate explicando qué es eso del poliamor y cuál es su diferencia con las relaciones abiertas. "En la relación abierta puedes tener una variedad de amantes sexuales pero, en la mayoría de los casos del poliamor, también incluye un componente afectivo", explica.

Por su parte, María coincide en que el poliamor es un tipo de relación abierta. "Es un modelo más", concluye. Con respecto a si es algo novedoso, la psicóloga lo tiene claro: “Realmente, el ser humano en sus orígenes es practicante del amor libre lo que pasa es que tenemos la influencia de la cultura, religión y de la sociedad”.

Para Víctor, hay amores mejores que otros. “Los atributos de un amor perfecto e ideal son una cierta permanencia, incondicionalidad, un amor gratuito. De hecho, es lo que los cristianos entienden como amor. Yo pienso que las relaciones cuanto más se aproximen a esa forma de amor, más plenas y significativas serán para la vida humana”. Aunque, María lo interrumpe: “Todas las relaciones requieren sacrificio”.

Experiencias poliamorosas

Ya lo dice el refranero español, la experiencia es la madre de la ciencia. Todo el mundo habla de lo maravilloso que es el poliamor pero lo cierto es que en muy pocas ocasiones se mencionan sus desventajas — celos, inseguridades, falta de comunicación.

A Mafer no le importa reconocer que tuvo una relación poliamorosa que fracasó. "A día de hoy, yo no sé gestionar un vínculo así. Las personas no podemos hacer lo que nos da la gana todo el rato y, por eso, no siempre vamos a estar de acuerdo y duele mucho. No hay necesidad de pasarlo mal por parecer más abierta".

Víctor tampoco tuvo suerte en el poliamor. “Pienso que enfocar las relaciones desde el punto de vista del acuerdo, como si estuvieras firmando una especie de contrato, me parece peligroso”. Pero Luna añade un apunte muy interesante: “Pues yo el único contrato que he firmado en mi vida es mi matrimonio y es un contrato que lleva muchísimo trabajo emocional. La mayor empresa en la que he estado fue mi matrimonio”.

En su consulta, nuestra psicóloga de referencia, María, revela que ella ha tenido tres casos de este tipo. “El primero fue un caos porque fue con una pareja que no estaban bien, el segundo es una pareja en la que él tiene unos conflictos internos que le impiden vivir su relación de una manera sana y, por último, tengo otro caso de una mujer que ha descubierto que el poliamor es su modelo de relación más adecuado”.

El momento culmen del debate llega cuando Ernesto suelta esta joya: “Para mí, mi relación con Jean-Jacques Rousseau o Heidegger o con Deleuze es casi tan importante como con mi pareja sexual”. Mafer, indignada, le responde: “Luego, cuando te enamoras, no estás pensando en que Rousseau es igual para ti que tu novia”. “¿A que echas unos líquidos en el cerebro?” contesta Inés entre risas apoyando a Virtual Diva.

Para cerrar el debate, se incorporan Mayte Ruiz, estudiante de periodismo e Itziar Cebrián, estudiante de cine. “Se habla mucho de teoría pero otra cosa es la práctica” apunta Mayte, mientras Itziar se queja de la discriminación que sufren los poliamorosos, diciendo que “te hacen todo tipo de comentarios y la mayoría no son buenos, entonces tienes que luchar contra ellos y contra ti misma porque te acabas creyendo esas cosas que te dicen”.

Como conclusión, no existe una receta mágica que haga que las relaciones poliamorosas funcionen más allá de la seguridad, comodidad y comunicación entre los involucrados. Esto no quiere decir que los patrones más tradicionales y habituales sean mejores que los vínculos no monógamos. Así que cada cual que decida hacer lo que quiera — eso sí, siempre desde el respeto.