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Gen Playz

¿Qué secuelas deja el bullying?

  • Andrea Compton, la psicóloga Patricia Fernández, la educadora Gabriela Sánchez, la autora del libro 'Resistiré' Natalia de Agustín y el profesor de filosofía Daniel Rosende se sientan en nuestra mesa para hablar de bullying
  • En el programa de hoy podrás escuchar testimonios y experiencias personales muy duras

Por
 Acoso escolar
Acoso escolar

Hoy toca hablar de un tema más bajonero de lo habitual: el acoso escolar. Y es que por desgracia las cifras son cada vez más altas y es algo mucho más común de lo que debería ser. Los datos dicen que uno de cada tres alumnos ha sido testigo de acoso escolar. Pero uno de los aspectos más graves de todo esto, es que con las nuevas tecnologías el maltrato que sufre el acosado no se queda solo en el aula sino que le persigue practicamente las 24 horas del día. Estamos hablando del acoso a través de la pantalla, del ciberbullying

No recomendado para menores de 16 años ¿Se puede erradicar el acoso escolar?
Transcripción completa

¿A quién no le han llamado "gorda", "zorra", "maricón, en el "cole"?

Que levante la mano.

El acoso escolar es una lacra que sufren miles de alumnos.

A pesar de cada vez hay mayor conciencia sobre el problema,

el acoso sigue ahí.

Ni siquiera el cierre de las aulas durante el confinamiento

impidió que el ciberbullying siguiera.

¿Cómo podemos enfrentarnos a este problema?

¿Tienen colegios e institutos que tomar medidas?

¿Los padres? ¿Una hostia bien dada a tiempo es la solución?

Ya os adelantamos que no. Dentro " GenPlayz".

(Sintonía del programa)

Buenas tardes, aquí con mi compañero de clase favorito.

Qué suerte que nos hayan sentado juntos, Darío.

Como hablemos mucho, nos van a... Nos van a separar.

A mí, a la primera fila.

Aunque se está viendo por el título.

¿te daban mucha caña en el instituto o no?

No, no, no me llamaban nada.

De hecho, sale aquí.

Elipsis.

Elipsis.

Sí, pone:

"No me llamaban" y entre paréntesis,

un alma caritativa ha puesto:

"Es coña, di lo que quieras, jajaja".

Ah, pues yo he tenido mis anécdotas.

De hecho, voy a lanzar esta primera.

Así como muy rápida.

Me llamaban "Inés guarra".

De tal forma que lo tenía puesto

en el corcho de un clase de al lado.

Eso estuvo seis meses en el curso

así de grande, pintado con tiza sobre el corcho.

Seis meses que a los profesores tampoco les alarmó

ese "Inés guarra".

Así que yo, ocurrentemente me acerqué

y enganché las dos erres

y puse una "P", "Inés wuapa".

Con "W", claro, siempre.

Acuérdate, que tengo 60 años.

Bueno, el acoso escolar es algo más frecuente de lo que debería.

Hoy nos vamos a poner combativos.

Vamos a hablar de ello.

Y vamos a intentar analizar

cuál es el problema y buscar soluciones para ello.

Hemos preparado un vídeo, como siempre.

Vamos pa'llá.

(Timbre)

Venga, vamos.

(Risas)

Llevo sufriendo acoso desde que tenía ocho años.

Al principio no te das cuenta de lo quete está pasando.

Piensas que son cosas que pasan en el colegio.

"Con la pandemia y el confinamiento,

dejar de ir al colegio supuso para muchos menores un respiro".

"O no, porque el acoso también se da a través de las pantallas".

El acoso escolar es cualquier forma de maltrato psicológico,

verbal o físico.

Esto es importante, no solo el físico.

"¿Cuáles son los nuevos modos de acoso?".

Las niñas me amenazaban.

Me decían que como contara algo,

iba a ser peor, que iba a sufrir las consecuencias.

"¿Y las consecuencias y secuelas de sufrirlo en la infancia?".

Y cuando intentas pedir ayuda,

pues es muy difícil.

"¿Qué pueden hacer compañeros, padres y profesores para evitarlo?".

"¿Se romantiza el acoso en series y películas?".

"¿Por qué hay menores que acosan a otros menores?".

"¿Sufren ellos también?".

"Turn on yourself, big boy".

"¿Se puede erradicar el acoso

o como dice esa frase tan repetida:

"Los niños son crueles"?.

Este es el plan, ¿eh?

Bueno, voy a presentar a esta inmejorable mesa.

De una forma muy rápida, porque ya me han reñido

por pegar unas chapas que yo qué sé.

Mi rescate, mejor amiga,

y salvadora de la que hoy presenta este programa,

Inés Hernand: Andrea Compton.

Ay, Dios mío.

Que lloro, ¿eh?

Ella es "youtuber", cinéfila, seriéfila,

y reina de España.

Esos son mis títulos.

Esos son mis títulos, pero el primero, mejor amiga.

Ay, mamacita, que voy a llorar.

No lágrimas. Es que...

Lágrimas todo el tiempo, por la amistad, siempre.

Exacto, "in the name of love".

Patricia Fernández.

Ella es psicóloga general sanitaria.

También es especializada

en infantojuvenil.

O sea, esta palabra también existe.

Divulga sobre psicología en "La psique de Patri".

Por si la queréis seguir, bienvenida.

-Muchas gracias.

En el Zoom tenemos a Graciela Fernández.

Que es responsable de educación de la Fundación ANAR.

Trabaja ayudando a niños y adolescentes víctimas

del abuso. Bienvenida. Muchas gracias por estar aquí.

Hola, buenos días.

Por otra parte, Daniel Rosende,

que es "profe" de "filo" en enseñanza pública

y también autor

del libro "Filosofía para bípedos sin plumas".

Tiene un canal de YouTube, "Unboxing Philosophy".

O sea, inmejorable.

Dani, esperemos que este año caiga Rousseau.

¿Sabes?

Es el año.

-Un placer estar aquí, muchas gracias por haberme invitado.

Muchísimas gracias a ti, Dani.

A Natalia de Agustín, protagonista también en la tarde de hoy.

Autora de "Resistiré".

Un libro en el que cuenta sus años siendo acosada

y que habéis visto en el vídeo.

Muchas gracias por venir, por prestar testimonio.

Bueno, vamos a desgranar todo esto

y a sacar algo pa'rriba, Darío.

Un poquitito.

Yo quiero empezar preguntando cómo definimos acoso escolar.

-Pues el acoso escolar es al final

toda actuación que conlleva violencia.

Que conlleva un daño hacia la víctima

o a quien sitúan como una víctima.

Muchas veces se habla de que solamente es más lo físico,

pero sin embargo, hay muchos tipos de acoso.

Relacional, como es el marginar

o el dejar solos a los niños.

Psicológico, en los insultos, amenazas...

Al final, categorizamos como acoso

todo acto que haga daño a la otra persona.

Bien sea mayor o menor.

En un instituto o en edades más tempranas.

Y que al final merma un poco la autoestima o la capacidad

de esa víctima.

Y que es reiterado en el tiempo.

Al final, no es un hecho puntual.

Graciela, en este sentido,

¿cómo diferenciaríamos lo que acaba de describir Patri

que son cosas de niños?

-Lo primero es decir que los alumnos, cada vez más,

están concienciados de que el acoso es un maltrato.

Que por lo menos en eso ha sido un avance.

Pero sí que es verdad que siguen todavía

bastante confundidos y a veces llaman a problemas de convivencia

o problemas que forman parte de las relaciones humanas,

le llaman acoso.

Los profesores nos comentan que están muy preocupados

de que confundan estas dos cosas.

Porque hay problemas que les toca resolverlos a ellos,

que son los que tienen que ver con problemas entre amigos,

entre compañeros.

Que forman parte de la etapa evolutiva que le toca resolver.

Y que cuando acuden a los profesores,

se pierde la autonomía y el aprendizaje

de la experiencia que le toca. Que es resolver problemas.

¿Cómo lo diferenciamos?

Lo que ha comentado Patri.

El acoso escolar es una situación repetitiva.

Que se va repitiendo constantemente. No es un hecho aislado.

No es: "He discutido en el recreo" o "Me peleé jugando al fútbol".

"He llegado a las manos".

Y a eso le llama acoso.

O "Me he enfadado con mi mejor amiga y estoy una semana sin hablar".

Eso no es acoso.

El acoso tiene que ver con una relación de poder.

En el que la persona que se está metiendo conmigo tiene más poder.

Bien por fuerza física, bien por fuerza psicológica.

Porque está más rodeado de amigos.

Porque conoce a más gente.

No puedo hacer frente a esa persona.

Por este desequilibrio.

Y no me atrevo a decirle lo que pienso a un amigo, por ejemplo,

no tengo miedo de decirle lo que pienso.

A un compañero tampoco tengo miedo,

pero al acosador, sí.

Se instala la situación del miedo

y sobre todo se instala el silencio.

El que todo el mundo lo sabe, pero callan, no dicen nada.

Serían un poco las cosas que podríamos utilizar

para diferenciar una situación de otra.

Dani, ¿cómo se generan

dentro de un aula, de una clase,

cómo se generan estas conductas?

Estas tendencias, ¿cómo surgen?

-En primer lugar decir que no es tan habitual

como creemos, afortunadamente.

En general, los chavales tienen un deseo muy fuerte

de justicia social.

Y cuando hay indicios de "bullying", generalmente,

la clase se rebela, apoya a la víctima.

Yo creo que antes era mucho peor.

No existía, quizá, esta conciencia crítica

que hay ahora.

Las características son tres.

Tiene que ser intencional,

tiene que haber una reiteración y una diferencia de poder.

Y en los institutos tenemos protocolos

para lograr percatarnos

de que hay una situación de violencia en el aula.

Se trabaja en tutorías el tema.

Tienen una línea de comunicación abierta.

Puede ser un correo electrónico.

Y bueno, hay tres agentes, fundamentalmente,

que participan en el "bullying".

Quien lo hace, quien lo recibe y quienes lo espectan.

Lo que hacemos es trabajar, fundamentalmente,

con quienes perciben el "bullying".

Y se ríen, porque están participando,

de algún modo en esa agresión.

Ellos tienen un papel fundamental para cortarlo.

Porque si este estudiante que hace "bullying"

de repente ve que no solo no le ríen las gracias,

sino que lo miran con desprecio y le hacen el vacío,

el "bullying" se corta de raíz.

Se siente estúpido esta persona.

Voy a aprovechar para decir que:

Yo quiero preguntar a Andrea,

que te pillo ahí con...

Ahí va.

-Estaba echándome.

Si son los niños que lo sufren capaces de denunciarlo.

Porque solamente escalan 5500 casos

y al final todos tenemos en torno...

Tenemos los casos cerca.

No son casos que se escalan a un nivel de denuncia.

-Bueno, creo que de los 5500 hay muchos más,

solo que... yo, en mi caso,

era totalmente, bueno, yo he vivido todo tipo,

pero era casi todo silencioso.

Como era tan silencioso, no sabías

si te estaban acosando o si no.

No sabes a quién decírselo.

En mi caso, se lo decía a mi madre, pero claro...

Tampoco le decía todo lo que tenía que contarle.

Creo que hay confusiones con ese tema

y con los años te das cuenta.

"Ah, vale, he tenido todo este trauma,

que me ha crecido diez años después".

A veces, tú mismo es difícil identificarlo.

Creo que también para el que acosa,

en muchas ocasiones,

tampoco se está dando cuenta.

De hecho, hay una "peli" que se llama "Wonder",

que trata muy bien este tema.

De cómo el niño que se está metiendo con el otro,

se va dando cuenta qué es lo que está haciendo.

Es muy complicado.

Que se detecten casos, será porque estás atento,

porque es algo muy concreto. Evidente.

Lo que cuentas tú, te están poniendo en una pantalla

y no hicieron nada.

Pero te están poniendo "guarra".

Ahí dices, qué está pasando

y toman cartas ahí,

pero en otras situaciones... En las mías era todo por detrás

y eran grupitos.

Que era imposible identificar.

Eso es más difícil porque me cuesta identificarlo.

Piensas que te lo mereces, hay una parte de confusión.

Es muy difícil y hay muchísimos más casos.

Natalia, te iba a preguntar a ti.

Tú has sufrido acoso.

Que te ha llegado a llevar al hospital.

-Sí.

¿Cómo ha sido sufrirlo en primera persona?

Apoyando lo de Andrea.

Yo discrepo un montón de la opinión del "profe",

más que nada porque creo que el acoso escolar es una lacra

que se tiene en silencio.

Algo que los compañeros lo ven y se callan porque les hace gracia,

porque siguen las bromas,

o por miedo a ser ellos loe que estén en el punto de mira.

Pero no creo que el acoso sea una lucha social

que lleve toda la gente,

porque bajo mi punto de vista,

mis 10 años de acoso no han sido así

y no tuve ayuda de ningún compañero.

Me esperaban en la salida, me amenazaban de muerte,

me pegaban en la vía pública y me grababan mientras me pegaban.

Es algo que me llama la atención.

Incluso, perdón, en presencia de algunos docentes.

Que es lo que comentaba al principio.

Es llamativo que un "Inés guarra" no le llamara la atención

a ninguno de los diez profesores que pasan por ahí.

O sea, en tu caso, igual.

Es imposible que durante un tiempo tan prolongado

a nadie le haya llamado la atención.

A ningún adulto.

Que estaba esperando a coger sus puntos de interinidad.

Yo estaba un día en clase

y se me llamó "anoréxica de mierda",

porque yo sufrí anorexia por el acoso escolar.

Eso lo escuchó un profesor

y también que me iban a pegar dos hostias, me amenazaron.

Y el profesor me dijo que lo había escuchado y que yo no hacía nada.

Se reunió con la Jefatura de Estudios.

Y al final quedó que él no estaba en ese aula.

Entonces, es luchar contra el sistema.

Es luchar contra todo, porque no quieren que se sepa.

Graciela, en este sentido,

perdón, Graciela, tú eres Patricia

Yo quería preguntarle porque es de la Fundación ANAR,

¿esto se detecta en los colegios?

-Sí, a ver, nuestra experiencia, lo que acaba de comentar ella,

es verdad que hace unos años todavía se entendía

como que el acoso era una cosa de niños.

Era algo que no tenía importancia.

Que tampoco es para tanto.

Pero nosotros sí que vamos viendo,

a lo largo de los años,

empezamos con una campaña contra el acoso en 2016.

Y hemos ido realizando distintos estudios.

Por un lado, las llamadas que recibimos a través del teléfono.

Del teléfono del Acoso Escolar del Ministerio de Educación.

El teléfono de ANAR de Ayuda al Menor.

Hemos hecho un estudio de todas las llamadas realizadas

y hemos hecho un estudio de unos cuestionarios

que le pasamos a los alumnos de primaria y secundaria al terminar

y sí que hemos ido viendo una evolución.

Hemos ido viendo que el 95% de los alumnos

sí que son conscientes que eso es un maltrato.

Sí que es cierto que habría que diferenciar

entre una conciencia a nivel de pensamiento,

a nivel teórico, a nivel de razón,

respecto a la parte emocional.

Porque muchas veces no tienen por qué coincidir.

Hay alumnos que te pueden decir que es una situación de maltrato

y luego, lo comentaba Andrea, no ser capaces de identificar

que lo que le están haciendo a un compañero es acoso.

Hace nada, unos días,

en un colegio, un niño pequeño nos contaba,

un niño de primero de la ESO, no tan pequeño,

que tenía dos mejores amigos de toda la vida

y contaba cosas muy fuertes,

que tenían relación con una situación de acoso

y él no lo identificaba como tal.

Decía: "Son mis mejores amigos de toda la vida".

"No hagáis nada porque son mis mejores amigos".

Es necesario intervenir y es necesario atender el caso.

A nosotros lo que nos llega es que los profesores cada vez están

más sensibilizados, están más cercanos al alumnado.

Incluso se preocupan muchas veces de cosas personales.

Como si hay una alumna que está saliendo con un alumno.

Han roto, eso está influyendo en los estudios.

Como que tienen identificados quién se relaciona con quién

y qué tipo de relaciones tienen.

Vemos cada vez más cercanía.

Y en los centros escolares, como decía Daniel,

se implementan cada vez, desde las tutorías,

un montón de talleres de prevención del acoso escolar.

De trabajo de inteligencia emocional.

Luego está el departamento de orientación.

Y para intentar, por traer un caso...

Sí. ¿No?

Por hablar de tu caso.

O el de Andrea, a lo mejor también.

¿Qué le diríais,

en tu caso, Natalia,

qué le dirías a Andrea pequeña en el colegio?

Qué consejo que puede valer para alguien en esa situación.

-Creo que lo que es muy importante es saber que no tienes la culpa.

No culpabilizarte a ti y pensar...

Yo creo que te echas las culpas e intentas buscar el problema en ti.

¿Por qué se meten conmigo? ¿Qué tengo mal?

Te intentas, pues eso, culpabilizar.

Entender un poco la situación.

Te buscas el problema en ti misma.

Creo que es muy importante no culparte

y no echarte más mierda de la que te están echando encima.

Aparte, contarlo, creo que es muy importante.

Contárselo a un mayor,

a algún profesor con el que tengas confianza.

Alguien que te pueda ayudar.

-Yo diría lo mismo.

Si viese a esa Andrea pequeña o a cualquiera,

la cogería en brazos y diría:

"A casa nos vamos, hasta aquí hemos llegado".

Yo si me viese ahora mismo pequeña,

me daría tal nivel de dolor que me echaría a llorar un mes.

¿Qué es lo que nunca hay que decirle a un niño que sufre acoso?

Nunca hay que decirle: "Son cosas de niños, no pasa nada".

"Pégale tú una de vuelta".

Quiero decir.

Cosas con sentido.

Ni le puedes decir que no tiene importancia.

O apoyar encima ese acoso.

"Bueno, es que tienen un poco de razón".

Porque genera un trauma y una huella que es para siempre.

-Justo lo que dice ella,

en consulta normalizamos también

un poco porque nos hace daño ver la sociedad en la que estamos.

Lo que ha dicho antes el profesor de que hay más concienciación.

Si que es verdad que hay más concienciación,

hay planes de convivencia que se establecen obligatoriamente

en las escuelas. Se dan talleres y todo.

Pero a la consulta no paran de llegar casos.

Entonces, ¿hasta qué punto hay esa concienciación?

Y hasta qué punto es verdad que se hace algo.

Porque la mayoría de jóvenes y adolescentes

con los que trabajo en consulta,

puedo decir que la mayoría, el porcentaje más alto,

un 90% han sufrido acoso escolar.

Y hoy en día están en consulta

porque lo han sufrido.

En colegios...

pues más grandes o en instituciones

que todavía te extraña que pueda haber acoso escolar.

Y han venido y ese colegio no ha hecho nada.

Están siendo tratados

y en el colegio... Fuera.

Exacto.

Al final, o bien porque es verdad que hay mucha culpabilidad

y se callan y llegan a consulta,

incluso sin los padres haberlo sabido hasta años después.

Pero también hacia dónde mira el colegio.

Porque muchas veces es: "Que en mi colegio no haya acoso".

"Cuidado, que me mancha el nombre del colegio".

Y antes era más el acoso en cuanto a las diferencias.

O a las vulnerabilidades de las personas.

Sobre todo, antes se veía un poco más por el "gorda",

pero ahora hay cuerpos muy normativos.

Y sobre todo en mujeres.

Que están siendo acosadas a niveles extremos.

Y aparentemente dices: "no entiendo en qué vulnerabilidad

te estás fijando en ella", pero al final eso se ve en el colegio.

Y no hace falta que veamos a una niña que la están pegando,

sino a una niña que la dejan sola en los patios.

Niños que vienen a consulta diciéndote

que sus amigos les han dejado de lado.

Ostras, ¿no ven eso?

-También es importante no hacerte la pregunta de por qué te acosan.

Porque a una mujer que han violado no le preguntas por qué.

O qué llevas puesto.

De un abuso y de un acoso,

creo que es superimportante no preguntar el por qué te pegan,

te insultan o te dejan solo. No hay un porqué.

Ya, ya. Dani, tú como profesor,

¿cómo es tener casos de abuso

en el aula?

Y cuál es un poco el perfil del abusador.

-Bueno, decir que yo también sufrí acoso cuando era pequeño.

Me ha pasado como a vosotras,

que ningún profesor movió un dedo.

Excusándose en el: "Son cosas de niños".

En ese sentido, creo que hemos mejorado.

Por supuesto que habrá excepciones.

Pero creo que el profesorado se lo toma muy en serio.

Y lo que solemos hacer

una vez que detectamos un posible caso de acoso.

Primero, dar todo el apoyo emocional a la víctima.

Intentar crear comisiones

para que esa víctima esté acompañada permanentemente.

Hablar con esos sujetos pasivos

que no hacen nada cuando alguien violenta,

porque son agente fundamentales para detenerlo.

Como decíamos.

Tan pronto dejan de reírle las gracias y miran con desprecio

a quien ejerce ese "bullying",

la situación cambia radicalmente.

Y después hablar con quien hace "bullying".

Porque una persona que está perfectamente sana y feliz,

en general, no tiene necesidad de joderle la vida a nadie.

Suele haber problemas de fondo, intrafamiliares.

Problemas que hay que atajar también.

Y esto hay que hacerlo no desde el paternalismo:

"Pepito, te tienes que portar bien",

que es lo último que le debes hacer a un adolescente.

Está en una etapa que busca alejarse del mundo adulto.

No le gusta la autoridad.

Pues con cercanía.

"¿Qué te pasa, por qué haces esto?".

Se echan a llorar, se quiebran y te cuentan historias

de verdadero terror.

Son verdugos, pero víctimas a su vez.

Yo lo que decía antes

no era para quitarle...

Para darle menos peso al acoso.

Soy consciente de que lo sigue habiendo,

pero lo que me llena de orgullo es que cuando yo era pequeño

nadie movía un dedo por mí de mis compañeros.

Y hoy en día veo un fuerte deseo de justicia social de los estudiantes.

De los espectadores, que no se limitan

a reír y callar, sino que toman una actitud activa.

Son los primeros que nos lo hacen saber, que denuncian.

En ese sentido, creo que ha habido una mejora.

Bueno, habrá casos en los que sí y casos en los que no.

En cualquiera de las situaciones,

hemos preparado un arma de inteligencia masiva,

que es nuestro vídeo de Danel.

¿Alguna vez has soñado con volver al instituto?

A los mejores años de tu vida, a tu juventud.

A esa ternura, esa picardía, ese compañerismo.

Esa, esa emoción.

Si has respondido que sí a alguna de estas preguntas,

puede que seas un agresor y seas parte del problema.

El acoso escolar es un fenómeno enorme que está presente

en todas partes.

Es la norma, la estratificación social

en las comunidades infantiles,

de los institutos y tal, es tremenda.

En los institutos y en los colegios, o eres el guay o eres un "pringao".

No hay término medio.

No puedes pasar desapercibido o eres un "pringao".

Me pregunto de dónde habrán sacado los niños todas estas ideas.

Probablemente de todas las piezas de contenido audiovisual

que han sido emitidas sobre el contexto escolar

en la historia.

Hay muchos puntos de vista sobre el "bullying",

la mayoría es que es malo.

¿Qué puedes hacer tú para evitar esto?

Yo, aquí donde me veis, con esta cara de angelito,

he sufrido "bullying" y lo he ejercido.

Porque cuando te están pisando el cuello, pisas el del vecino

y te sientes mejor.

Sobre todo cuando tienes 12 años y no sabes lo que es la empatía.

Los chavales están locos, son feroces.

Son monstruos sedientos de sangre

y de poder, que harán lo que sea para conseguirlo.

Y huelen tu miedo, y lo sé porque he sido profesor.

Los profesores tienen una responsabilidad que no se ejerce.

Que no se ejerce.

Entiendo que seas un docente, tengas 500 alumnos

y no puedas saberte el nombre y las circunstancias de todos

y llevarte el trabajo a casa,

pero, por favor.

si tienes la autoridad

para hacer que escupan los chicles,

también tienes autoridad para tomar medidas

cuando se está victimizando a una persona

todos los días delante de ti.

Y entiendo que no se haga,

he oído de profesores que han empujado a contenedores.

Que han quemado sus coches, etcétera.

Pero ¿vas a rendirte ante la opresión de una gentuza pubescente

que escucha Kidd Keo? Yo creo que no.

Hay gente, hay un punto de vista muy bacano,

que es que el "bullying" te hace más fuerte.

Que te endurece la piel y dejas de ser un quejica de mierda.

Bueno, ya vale con esto.

Ya vale, por favor.

Por favor, ya.

Hay un elemento enorme de la cultura Bummer

y es esta cultura de buscar la parte buena

que está manufacturada, es artificial y no vale para nada.

Porque te ves totalmente incapaz

de combatir la opresión que se te presenta.

En la mili te hacías un hombre.

La mili es una experiencia traumática

para millones de personas.

En el colegio cuando te...

Te crea carácter, eres una persona más fuerte.

¿Qué tal? ¿Qué tal?

Si en vez de tener que lidiar con psicópatas,

en el colegio,

soy una persona decente porque ellos también los son.

Qué tal si en vez de esto os enseñan unos valores básicos.

Unas conductas humanas y una empatía,

para que la gente no tenga que primero sufrir

y luego seguir adelante como un individuo formado.

Sino que directamente nos vaya bien.

Sobre todo, una cosa, he trabajado en la docencia

y la gente recorre distancias

y da volteretas hacia atrás,

con tal de justificar que su hijo es el angelito más puro del mundo.

No, querido. No, querido.

Tu hijo puede ser y por la estadística puede que sea

un puñetero demonio.

Y con esto y un bizcocho, me voy.

Guau, guau.

Siempre lo digo, siempre es certero.

No da puntada sin hilo.

Para abrir este segundo bloque,

voy a comentar unos datos rapidito.

De un estudio que tenemos aquí.

En Google.

Que dentro de Google te vas a Save the Children.

Y tienen un estudio en 2018 que dice cosas interesantes.

Por ejemplo, un 52% del alumnado de este estudio

ha presenciado acoso.

Acoso del de toda la vida.

Y un 7% dice que ha presenciado el ciberacoso.

Que tiene que estar al alza debido a la situación.

Niños en Zoom metidos.

La buena noticia que se puede ver de este estudio,

el rayito de luz,

es que, según afirma, el 93% de los chavales que sufren acoso,

según dicen, lo cuentan.

Y cogiendo eso quizá con alfileres,

sí que dentro de ese porcentaje hay

un 86% que sí que piensan que sirvió de algo contarlo.

Por lo tanto,

el problema existe, pero parece que vamos,

poco a poco, avanzando hacia algo más.

Por lo menos, una concienciación más generalizada.

Poquito a poco.

Vosotras hablabais antes de no sentirte culpable.

Del no preguntarse por qué.

Yo creo que estos testimonios son importantes

para que la gente que nos esté viendo

y que haya podido estar en una situación parecida,

no se estigmatice o no se culpabilice.

Aparte de todo eso,

vamos a intentar ser un poco constructivos.

Qué herramientas tienes tú como sufridor de acoso

para intentar erradicarlo en ese momento.

Porque a lo mejor está en contarlo o en otras cosas.

-Yo creo que...

El apoyarte en la gente que te quiere, tu familia.

Es superimportante.

Porque al final estás muchas horas en un sitio

donde te hacen daño y el llegar a casa y tener un ambiente sano,

un hogar en el que puedas hablar y contar lo que te ocurre,

es muy importante.

Yo creo que luego es un trabajo propio de autoestima.

De tener muy claro que el problema te lo generan otras personas.

Que no eres tú y que no te lo mereces para nada.

Porque, como hemos hablado,

no hay un canon para ser acosador.

Bueno, acosador, ahí, ahí.

Pero acosado, no.

No por ser alta o estar más gordita,

tienen ese derecho a meterse contigo.

Entonces, creo que es eso.

Tener claro que no te mereces nada de lo que te están haciendo.

¿Cómo identificas eso tan pronto?

-Yo creo que es complicado.

Si tienes que buscar una TIP ahora.

Es que la TIP, como ella está diciendo,

para la gente que sufre el acoso,

son la gente que quieres.

A veces no tiene por qué ser tu familia.

Pueden ser tus amigos

o un profesor con el que te llevas genial.

Tu tío, no lo sé.

Identificarlo a veces es complicado.

Un mensaje para los amigos y amigas o gente que está viviendo eso.

Darío decía que había un 7%

que se daba cuenta del ciberacoso

y creo que es un 90%

porque tengo un familiar...

Todo el mundo está en Instagram.

Entonces, si a una chica de tu clase

le estás poniendo mensajes de acoso,

toda la clase lo sabe.

Por norma general.

Lo sabe todo el mundo porque es una gracieta.

Ahora se hace en el móvil

por lo tanto, te llevas el acoso a por la tarde.

No solo por la mañana.

El acoso puede durar el fin de semana,

yo creo que ese porcentaje sería más alto.

Yo lo que le pediría a la gente es,

aunque solo conozcas a esa chica o a ese chico

de dos días.

Sea tu "compi" de clase o lo que sea,

que le eches un cable, no te va a pasar nada.

O sí te puede pasar,

pero si tú ves que esa persona está sufriendo

y no tiene el valor de comunicárselo a alguien,

a lo mejor le puedes echar un cable.

Le puedes hablar de asociaciones donde pueden ayudar.

Graciela, aprovechando esto.

¿Cómo podéis ayudar vosotros?

Desde vuestra asociación.

-Nosotros tenemos dos líneas de intervención.

Por un lado tenemos el teléfono del Acoso Escolar,

del Ministerio de Educación,

que lo gestionamos en la Fundación ANAR.

y tenemos un teléfono para cualquier problemática de un menor.

Puede ser, como estaba comentando Natalia,

que el acoso me haya llevado a tener anorexia,

a autolesiones, a plantearme una idea suicida.

Un intento.

Para cualquier problema, tampoco tienen que ser graves.

Pueden ser problemas típicos de la adolescencia.

"Me he peleado con un amigo".

"Me gusta un chico, no sé cómo acercarme a él".

Problemas sentimentales.

O sea, cualquier persona que nos esté viendo

y tenga un problema y sea adolescente,

que llame a este teléfono, que es...

Para todo menor de edad: 900 20 20 10.

Y el teléfono del acoso: 900 018 018.

Tenemos también un chat y pueden contactar con nosotros

24 horas al día.

Son teléfonos gratuitos.

Están atendidos por psicólogos.

Trabajan en colaboración con abogados y trabajadores sociales.

Coordinados con otros profesionales necesarios para ayudar a un menor.

Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Servicios sociales, el 112.

Cualquiera y es confidencial y anónimo.

Cuando llega la factura a casa, no queda reflejado.

Nadie puede saber que se ha llamado.

También tenemos un teléfono para las familias y centros escolares.

Pero me parece importante, respecto a lo que comentaban las compañeras,

cómo ayudar a una víctima, cómo ayudar a un acosador,

creo que tenemos que dar mucha importancia

a los valores sociales.

A que como sociedad tenemos que educar

y tenemos que educar en valores que tengan sentido.

Vivimos en una sociedad que transmite el individualismo.

"Lo que le pase al otro, no tiene que ver conmigo".

"Y más si es un compañero que no conozco

o alguien que me cae mal".

Ese individualismo tenemos que romperlo.

Tenemos que empezar a construir otra sociedad distinta.

Que se base en la responsabilidad social.

Igual que en la violencia de género,

lo que sucede entre el maltratador y la víctima,

no es algo que solo le incumba a los dos.

A esas dos personas.

Es una responsabilidad de todos.

Que todos podemos cambiar.

Estoy de acuerdo con lo que acaba de decir Andrea.

Todas las personas podemos ayudar.

Desde las familias, desde los profesores.

Desde los compañeros.

Hay que intentar trasladar a los adolescentes

la importancia de la responsabilidad social.

Lo que le pase al otro me afecta.

Aprovechando esto,

a ti, Natalia, ¿qué te animó a dar el paso para contarlo?

-Pues yo creo que como era tan pequeña,

porque lo mío empezó más en infantil,

yo salía del cole llorando.

Mis padres lo sabían, sabían lo que había.

Yo no podía esconder lo que me estaba ocurriendo

porque no me dio tiempo a normalizarlo.

Si me llega a pasar en la adolescencia,

a lo mejor sí que me echo las culpas

porque me busco defectos.

Pero siendo tan pequeña,

yo veía que lo normal era que los críos salieran al recreo

o fueran a cumpleaños y a mí no me invitaban

o me dejaban sola, me insultaban.

Yo lo conté desde el primer momento.

Con mi familia siempre he tenido esa seguridad.

Siempre he sentido, pues eso...

Si, pero vamos, el apoyo, lo que comentaba Andrea,

en extensión a la familia.

Dani, estaba hablando Graciela

de los valores y de que hay que hacer una educación y un activismo

en el espíritu crítico. ¿Qué opinas tú de esto?

-Hay que hacer una campaña de prevención durante todo el año,

no solo cuando se dé un caso puntual.

Tenemos que tener un diálogo permanente con el alumnado.

Eso de mantener la distancia con los alumnos, no.

Hay que hablar con ellos, saber qué les pasa.

Disponer medios para que pueden comunicarse.

Y sobre todo, clases de ética.

Y digo ética y no moral.

La moral es un conjunto de normas que tenemos que seguir.

Que los estudiantes no lo llevan muy bien

y la ética es la reflexión sobre eso.

El espíritu crítico, pensar en nuestras ideas

e intentar mejorarlas.

E intentar buscar ese ideal de justicia entre todos y todas.

Con ellos como protagonistas.

Y también trasladar, entiendo,

que las instituciones tampoco estigmaticen.

Porque al final aprendemos

lo que institucionalmente vemos por la tele.

Efectivamente.

A veces cuando en clase les digo que vamos a hacer un debate,

lo que hacen es gritar, insultar, hablar por encima del otro,

que es lo que han visto en televisión.

Hablarles del respeto integrando lo que el otro dice,

pensar juntos,

pensar en determinados grupos políticos,

que sistemáticamente criminalizan a los inmigrantes,

a los menores tutelados.

Pues eso no ayuda nada.

Es una forma de "bullying" institucional.

Yo quería preguntar a Patri

por ver qué ocurre.

Porque hay un problema que es el "bullyng".

Tiene una dirección clara, que es las víctimas.

Pero también vamos a pensar en el "bully".

Porque al final es un niño.

¿Qué ocurre?

Cuál es el problema para que un "bully" acabe siéndolo.

¿Hay estructuras familiares erróneas?

¿Cuáles son las principales?

-Es que el enfoque siempre se ha puesto

en que tiene que haber algo en esa víctima o esa potencial víctima,

para que lo sufra,

y al principio sí que es verdad

que era un poco la vulnerabilidad.

La típica persona un poco más retraída.

Pues que la veías más retirada

y más en solitario.

Porque esa persona es así.

Al final, tiene un rasgo más de introspección.

De introversión y demás.

Pero según va pasando el tiempo,

no hay una estructura fija

que determine que este niño tiene las cualidades

o reúne los requisitos para que te toque.

Igual que poner el foco en el que es agresor puede tener

sus problemas de familia.

Cuidado. Porque me parece peligroso decir

que por tener problemas, todos los tenemos,

y no vamos dando leches por la calle.

No intentemos muchas veces justificar.

"Pobrecito, su familia es desestructurada".

Pues apáñatelas de otra manera.

Y lo que habían comentado en el vídeo.

Al final, el agresor muchas veces,

el que hace el daño a la víctima,

también se convierte en agresor.

Al final, es un poco más socialmente educar en valores

o en empatía.

Al final, esas habilidades sociales

que muchas veces son las que se ven realmente

que están presentes en esas víctimas,

tanto como en esos agresores para que se dé.

El poner esos límites

o saber gestionar esa situación.

Porque pasa en niños muy pequeños.

En infantil cómo lo gestionas.

Pues porque tus padres te ven llorar,

pero como te pille en una edad evolutiva,

que estás desarrollando tu personalidad.

Eso entra en tu personalidad ya.

Lo empiezas a integrar de una manera que no es sana.

Al final, genera mucho malestar psicológico.

Ya ves.

Graciela, Dani, muchísimas gracias por vuestro tiempo.

Por haber estado esta tarde con nosotros.

Vuestras aportaciones han sido brutales.

Especialmente, Fundación ANAR,

muchas gracias por la labor que hacéis.

Animamos a todos los que nos estén viendo

y tengan alguna inquietud.

alguna situación como un poco atascada,

que tienen ahí el 900 20 20 10,

para menores de edad.

Bueno, pues ahí os atienden.

Y es de forma absolutamente anónima.

Muchas gracias, chicos. (AMBOS) Gracias a vosotros.

Qué bien, qué a coro lo habéis hecho.

Y ahora os hemos preparado otra pieza pequeña

de nuestro amado Kil Gore.

Kil Gore. Kil Gore.

(Música de piano)

(Risas)

Bueno.

Kil Gore, en peores plazas hemos toreado, eso está claro.

Bueno, hemos incorporado a nuestra conversación

a un par de zetas para que nos cuenten su experiencia

y hacerles nuestra batería de preguntas exprés.

Ella es Fátima del Carmen, tiene 18 años.

Es estudiante. Fátima, hola.

Hola. ¿Qué tal, cariño, cómo estás?

Muy bien.

Que llega aquí con un mini "delay".

Y Airam, de 17 años y estudiante de segundo de bachiller.

Es el mejor año para estar en bachiller, ¿eh?

(Risas)

-Sí.

Ay, madre mía.

Bueno, ahí, ahí.

No, claro, era una broma, hombre.

Nótese ironía.

Estamos hablando hoy de acoso escolar.

Yo quiero empezar preguntándoos

si habéis sido testigos de acoso en algún momento.

-Sí.

-He sido testigo, pero lo que más me ha pasado es

que en primero de la ESO sufrí acoso.

Y ahora lo he superado.

Estoy en una fase de mi vida que lo he dejado todo atrás.

Y llevo una vida... soy una persona sociable.

Salgo con la gente,

pero esa etapa de mi vida fue bastante dura.

¿Y a quién se lo comunicaste al principio?

A mi madre.

Desde el primer momento.

Y en este sentido, ¿el colegio o el instituto intervino?

O de alguna forma ellos lo comunicaban, profesores,

gente que estaba allí, que eran mayores,

por así decirlo.

O no.

En un principio, intentaban pasar un poco la mano,

pero llega a un punto que me pusieron medidas

y me ayudaron bastante.

Tanto a mí como a mi familia.

¿Y en tu caso, Fátima?

¿Has sido testigo de acoso?

-A ver, sí.

Pero sobre todo en primaria.

Porque luego, en la ESO ya no,

al menos en mi clase.

No había acoso.

Pero en primaria,

el acoso siempre se ejercía o en la mayor parte de las veces,

sobre niños inmigrantes.

O que eran de otros países.

Porque... es que se creaban como unos grupillos en la clase

que tenían mucha madera de líder,

y eran los que acosaban.

Y luego estaban los que reían las gracias

o los que no hacían nada.

Y yo estaba en el grupo de los que no hacían nada.

Hasta que una profesora, nuestra maestra,

cambió los sitios de la clase y me tocó sentarme con ella.

Y ya entablé una amistad con ella

porque no era tan...

O sea, no era una niña mala,

era una niña normal y corriente, como el resto.

Pero estos grupitos grandes

y ese ambiente que se había creado en la clase,

me hizo pensar y me hizo sentirme parte de ese grupo

de acosadores, no sé si me estoy explicando.

Sí, perfectamente.

Yo no acosaba, pero tampoco hacía nada.

Y evitaba relacionarme con ella

por si el día de mañana era a mí

a la que hacían "bullyng".

No sé si me he explicado.

Perfectamente. Y en tu caso, Airam,

no sé si se te revirtió la situación

y posteriormente fuiste tú el que empezaste a acosar.

Porque en muchos casos se plantea esa situación.

"Como me acosan a mí, acoso yo también".

-En mi caso no.

Todo empezó por defender a una persona de mi clase

que sufría acoso.

Porque yo era de otro centro.

Yo me cambié y me pusieron la etiqueta del "nuevo".

El nuevo.

Y en una clase,

le dijeron algo

y yo empaticé bastante con el compañero

y le defendí y a raíz de ahí

ya me tomaron como una persona del otro bando.

Que era el minoritario y el que sufría acoso.

Entonces, cuando lo logré superar poco a poco,

logré conseguir amigos

y hoy en día me considero afortunado

de haber superado esa etapa bastante dura.

Y, Fátima, ¿qué medidas pondrías?

O dónde ves, tú que has acabado bachillerato,

podemos ayudar más.

O qué habría que mejorar.

-Yo creo que los profesores tienen una labor fundamental en esto.

Porque... o sea...

Al fin y al cabo, son educadores.

Sobre todo, en primaria.

Deberían educarnos con unos valores de empatía.

Como ya se ha dicho antes.

Pero también tienen que identificar los casos de acoso

que se puede dar en la clase.

Porque muchos casos recaen en la exclusión.

Que al final no se ve.

Y quien se siente excluido es porque la clase lo está dando de lado.

Al fin y al cabo son los que más problemas tienen para decirlo.

Porque es como si no existieran.

Entonces, los profesores tienen que intentar identificar esos casos

y ponerles fin.

Y establecer actividades que sean más dinámicas

para que los compañeros se relacionen entre ellos.

Eso es lo que yo cambiaría.

La actitud del profesor.

Airam, rápidamente, antes de despediros, chicos.

¿Tienes algo que añadir a lo que ha dicho ella?

¿Hay alguna cosa que veas que puede haber mejoría?

Para erradicar el acoso escolar.

-Yo lo que pienso también, comparto con ella,

que los profesores deben...

Porque en mi caso sí me ayudaron,

pero hay casos que pasan y lo he vivido por amigos de otros centros.

Que tienen unos profesores que dicen:

"Son cosas de amigos, eso es de tu época".

Pero no, hay que cortarlo de raíz.

Porque puede empezar con una simple discusión,

y terminar bastante mal.

Entonces, pienso que podrían, tendría que mejorar eso.

Que la clase intente, porque si toda la clase se une,

y cuando se detecta un acosador

en vez de reírse de las personas que sufren el acoso,

se deberían de reír de la persona que acosa,

porque no veo que tenga un sentido.

A ver si me explico, que estoy un poco nervioso.

Que esa persona,

como que se ríen por ser graciosos.

Pero en realidad no lo son,

porque lo que hacen es hacerle daño a otra persona.

Bueno, chicos, pues ha sido un placer.

Y muchísimas gracias por contar vuestro testimonio.

Bueno, nos quedamos con la idea.

Ojalá este mensaje llegue a muchísima gente.

Tenéis toda la razón del mundo y más.

Y además, toda la vida por delante.

Que parezco una señora mayor,

pero es tal cual.

Os deseo muchísima suerte a ambos.

Con vuestros estudios y toda la movida.

Os mando un besito muy grande. Nos quedamos ya

con la mesa.

Vamos a intentar construir la pregunta final.

Y es para Natalia y Andrea.

Que si todo esto te deja secuelas

o te puedes llegar a recuperar cien por cien de la situación.

-Lo que me estabas preguntando, qué secuelas tiene,

a veces las vas descubriendo con los años.

Que eso te viene del pasado.

Claro, hay ciertas cosas con las que te machacan.

que tú descubres cuando te machacan con eso.

Cuando eres un niño o una niña dices:

"Pues todo está bien en principio".

Yo voy tirando y de repente hay gente que te va señalando cosas,

que a veces son cosas absurdas.

A veces son cosas que solo te señalan los niños,

sino todos los anuncios.

Bueno, ahí ya es terrible.

Sí, tienes una secuela para siempre.

¿Se puede tratar?

Sí, hay muchas formas de tratarlo,

pero hay cosas que son muy complicadas

y hay heridas que puedes cerrar

y puedes una época estar mejor

y decir: "Aquí me manejo",

pero siempre se puede abrir,

porque siempre va a haber alguien que te recuerde esa herida

y vayas hacia atrás. Es muy importante

la comunicación, la terapia y todo lo que creas que necesitas

para estar feliz.

Porque lo más importante no es encajar en todas esas cosas

en que crees que no encajas.

Sino es estar lo más a gusto posible contigo.

Pasarán los años y dirás:

"Dios mío, por qué he tenido tanto miedo,

cuando podría haber estado viviendo mi vida, que no hay nada malo".

Creo que cada vez que te dé ansiedad todo eso,

intentar rebajarlo.

Ay.

Ay, es que me da mucha pena esto, chicos.

¿Y tú, Natalia? Ay, Dios mío, qué cuadro.

Ahora lloro yo también y si queréis lloramos todos juntos.

-Creo que las secuelas que te deja un acoso son bastante duras.

Más que nada porque yo, con el trastorno...

Me dio un trastorno de estrés postraumático.

Que para mí fue superdifícil,

porque al final iba por la calle

o pasaba por algún sitio en el que me había ocurrido algo

y me remontaba a ese momento.

Tenía "flashbacks". No podía hacer una vida normal.

La sensación de persecución durante todo el rato.

Estaba esperando, siempre estaba alerta.

Me pegaron en el portal de mi casa.

Cuando salía y a veces cuando salgo,

me asomo a la escalera a ver si están.

Pero porque es algo que se te queda grabado.

Al final, acabas normalizando

y teniendo en tu cabeza: "Me pasó esto,

a ver si me van a estar esperando".

A mí me ayudó mucho la terapia de MDR.

Porque coloqué los traumas que en un pasado aún tenía ahí.

Sentía que se me atragantaban.

En cierto modo, para avanzar como persona.

Yo creo que los traumas que te quedan son muy duros.

A la hora de relacionarte puedes tener más miedos

o más inseguridades.

Pero es algo que creo que se puede superar

y que te hace más fuerte al final.

Todo lo que te pasa malo, te hace una persona más grande.

Es en una edad muy jodida.

Porque es cuando estás haciendo tu crecimiento personal.

Ese es el problema.

Es cuando es.

Todos los traumas, te pasen cuando te pasen, es un trauma.

Pero es una edad de desarrollo de la personalidad.

-Sí que es verdad.

Esa frase de que te hacen más fuerte,

la veo como un poco de doble filo.

Porque muchas veces los chavales que vienen a consulta

tienen esa idea de que te haces más fuerte

y en consulta muchas veces se trabaja, que no es lo mismo

parecer fuerte que luego serlo.

Y al final es conectar un poco parte del proceso terapéutico

con esas vulnerabilidades que tienes.

Porque las secuelas que deja muchas veces,

además de que puedes desarrollar un trauma,

o que puedes quedarte muy tocado,

sí que es verdad que no todos los adolescentes que han sufrido

ese acoso lo tienen igual.

No necesariamente conlleva tener un trauma.

Pero sí que es verdad que luego, pues eso,

hay cosas del pasado que te vuelven en el presente

y te preguntas por qué.

Y es más en relación con los otros.

En cómo me vinculo luego con la gente.

Si voy a un trabajo y lo mismo me miran,

ya tengo esa suspicacia de por qué me miran.

No sé relacionarme del todo bien.

O por qué aguanto situaciones

que lo mismo no debería de aguantar

y me encuentro que no sé salir de ello.

Y al final también es un poco

porque se ha dejado en esa persona como esa incapacidad muchas veces

de salir o venga, soy fuerte y tengo que gestionarlo.

Muchas veces no es del todo así.

Y me alegro de que no sea así.

Porque si no generaría mucha más culpa

y mucha más frustración. Totalmente.

Darío, ciérrame esto por todo lo alto.

Para cerrar, vamos allá.

Lo último que hay que hacer en cualquier caso de violencia, acoso

o abuso es echar las culpas a la víctima.

Porque la víctima lo que es es eso, una víctima.

Como bien comentaba Danel en el vídeo,

esto no hace más fuerte a nadie.

No, cero, mal. Fin a eso de un vez.

Pero quiero fijarme también en un caso.

Un caso muy concreto.

De esas personas que han recibido acoso.

Que han vivido el "bullyng".

Que con el paso del tiempo se ha ido enquistando

y han acabado en convertirse en un o una "bully".

Y quizás con más herramientas

que las que sufrieron en su día.

Como puede ser dinero,

como puede ser la experiencia vital.

O como puede ser, por ejemplo, la notoriedad pública.

Dado es el caso, el convertirte tú en un o una "bully".

¿No acaba siendo la misma montaña de puta mierda

que te hacía daño a ti?

Pregunto.

Y hasta aquí el programa de hoy.

Esto es responsabilidad de todos.

Ese es el mensaje que es claro.

Seas profesor, padre o alumno.

O seas amigo, intervén

porque la realidad es que está en manos de todos.

Yo hoy me he descompuesto.

Este ha sido el mensaje final,

porque nosotros crecimos como la triada de la puta, que era yo,

la gorda, que es Andrea

y mi amigo Gonzalo, que era el maricón.

La puta, la gorda y el maricón. Aquí están, en GenPlayz.

Próximo programa, "Freestyle".

Está Bennet, Skone, Kensuke y Blond.

Más arriba, imposible.

No te lo puedes perder.

Muchísimas gracias por estar esta tarde

y esperemos que os haya ayudado esta movida.

Un besito grande.

¿Se puede erradicar el acoso escolar?

En este Gen Playz nos planteamos: ¿Cuáles son los nuevos modos de acoso?¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Por qué hay menores que se meten con otros? ¿Se puede erradicar el acoso o los niños son crueles por naturaleza? ¿Cómo deberían actuar los profes? o ¿Deja el acoso secuelas para siempre en sus víctimas? 

Las posibles secuelas del acoso

Natalia de Agustín, autora del libro Resistiré donde cuenta el bullying que tuvo que sufrir desde la infancia, describe todas las secuelas que ha dejado en ella el acoso. Quizás hay gente que nunca llegue a empatizar con ello porque no lo ha vivido. Pero experiencias como las de Natalia hacen comprender parte del dolor que pasan o han tenido que pasar estas personas que durante años sufren en silencio.

Natalia lo cuenta en el programa con bastante detalle: "Me dio un trastorno de estrés post traumático que para mí fue súper difícil porque al final iba por la calle o pasaba por algún sitio y me remontaba a ese momento. Tenía flashbacks continuos y no podía hacer una vida normal. Tenía la sensación de persecución todo el rato. Para que se entienda: a mí me pegaron en el portal de mi casa y ahora siempre miro a la escalera y pienso: a ver si están... Porque es algo que se te queda grabado. Siempre está el miedo a que se repita. A mí me ayudó mucho la terapia de EMDR porque coloqué los traumas que aún tenía ahí. Sentía que se me atragantaban para avanzar como persona. A la hora de relacionarte tienes más miedos, más inseguridades." Un testimonio que deja a la mesa casi sin palabras. Pero quiere acabar con un mensaje de esperanza: "Es algo que se puede superar y luego te hace más fuerte."

Sobre estas últimas palabras, la psicóloga Patricia Fernandez quiere puntualizar: "Cuidado con esa frase de que te haces más fuerte. Porque muchas veces los chavales que vienen a consulta tienen esa idea y se trabaja que no es lo mismo parecer más fuerte que serlo. Parte del proceso terapéutico es conectar con esas vulnerabilidades que tienes. Las secuelas que deja muchas veces, además de que puedes desarrollar un trauma, es que hay cosas del pasado que te vuelven en el presente. Esto repercute en cómo te relacionas con la gente o en el trabajo. Ya tienes esa suspicacia de: por qué me miran o por qué aguanto situaciones que lo mismo no debería de aguantar. Al final también es porque se ha dejado en esa persona toda la responsabilidad de tengo que salir solo de ésta."

Andrea Compton, por su parte, confiesa que las secuelas no se descubren inmediatamente sino que las vas descubriendo con los años. "Hay ciertas cosas con las que te machacan y que tú descubres después. Son cosas absurdas pero que te preocupan y te marcan", explica. Continua advirtiendo que aunque a veces pienses que la herida está cerrada, "siempre puede haber alguien que te lo recuerde y vayas dando pasos hacia atrás."

No siempre es fácil saber si te están acosando, @andreacomptonn lo sabe bien.

Una publicación compartida de  Playz (se dice pleis) (@playz.es) el 

Entonces, ¿cuál es la solución? Según ella es muy importante la comunicación y la terapia. Además Andrea recalca que: "Lo más importante no es encajar en todas esas cosas en las que crees que no encajas, sino estar lo más a gusto posible contigo mismo porque luego pasarán los años y dirás: ¿por qué he tenido tanto miedo y lo he pasado tan mal cuando podía haber estado viviendo mi vida?" Y por último, lanza el siguiente consejo: "Cada vez que te de la ansiedad, intenta rebajarlo."

La importancia de pedir ayuda

"Es súper importante apoyarte en la gente que te quiere. Porque al final pasas muchas horas en un sitio donde te hacen daño. Llegar a casa y tener un ambiente sano donde puedas contar lo que te ocurre es muy importante. Luego también es un trabajo propio de autoestima y de tener muy claro que el problema te lo están generando otras personas, que tú no te mereces absolutamente nada de lo que te está pasando", explica Natalia desde su propia experiencia. Una experiencia de la que habla más en profundidad en su libro Resistiré.

"Lo que yo le pediría a la gente es que aunque solo conozcas a esa chica/o (acosada/o) de dos días, le eches un cable. No te va a pasar absolutamente nada. Pero si ves que esa persona está sufriendo y no tiene el valor de comunicárselo a alguien, a lo mejor le puedes ayudar o le puedes hablar de organizaciones desde donde le pueden ayudar", reclama Andrea Compton que en su día reconoció en un programa que había sido víctima de bullying durante su adolescencia. 

Una idea que refuerza Graciela, como educadora dentro de la Fundación ANAR: "Me parece importante el cómo ayudar a la víctima y al acosador. Tenemos que dar la importancia que se merecen a los valores sociales. Hay que educar en valores. Vivimos en una sociedad que da mucha importancia al individualismo: voy a mi bola y lo que le pase al otro no tiene que ver conmigo. Tenemos que romper con eso. Es una responsabilidad de todos y entre todos lo podemos cambiar", concluye. 

PLAYZ

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