Turismo a la sombra en Cantabria
- El aumento de las temperaturas está redibujando el mapa turístico en España
- El eterno debate entre el desarrollo o la conservación de la naturaleza

Los vecinos que viven en la costa de Cantabria piden regularizar el turismo.
Durante décadas, el verano tuvo una dirección casi invariable: hacia el sol, hacia el Mediterráneo, hacia ese imaginario de vacaciones construido alrededor del calor. Pero el clima está cambiando. Los veranos son cada vez más largos y las olas de calor llegan antes. Y cuando cambia el clima, también cambian las costumbres.
Según la Organización Mundial del Turismo, tres de cada diez turistas han cancelado o modificado sus planes en función del clima. Empiezan a ganar terreno las llamadas coolcations, vacaciones en destinos con temperaturas más suaves. Cantabria es uno de ellos. Sus paisajes verdes, sus montañas y su costa comienzan a atraer a quienes buscan escapar de los veranos extremos.
La costa de Cantabria.
El norte como refugio frente al calor
El Escarabajo Verde viaja hasta los Valles Pasiegos y comprueba cómo las temperaturas pueden ser al menos diez grados más bajas que en el centro o sur de la península. Un clima más suave que empieza a convertirse en reclamo turístico.
Durante años, sin embargo, el problema de estos pueblos fue justamente el contrario: la falta de población. Los jóvenes se han marchado, la ganadería ha perdido peso y muchas casas se han quedado vacías.
Ahora el turismo aparece como una posible alternativa económica. Han surgido casas rurales, negocios gastronómicos y empresas de actividades de naturaleza. Pero los habitantes recuerdan que el paisaje que atrae a los visitantes no es completamente natural: los prados y caminos son también fruto de siglos de actividad ganadera.
Paisaje montañoso en Cantabria.
Cuando el refugio climático se pone de moda
En la costa cántabra, la llegada de turistas ya empieza a mostrar otra cara. En verano, algunos municipios multiplican varias veces su población habitual. Aumentan los problemas de tráfico y aparcamiento, pero también la presión sobre la vivienda.
En lugares como Somo, vecinos y empresarios explican que encontrar alojamiento resulta cada vez más difícil. Algunas viviendas se destinan al alquiler turístico y los precios se disparan, mientras trabajadores y residentes tienen que buscar alternativas en otros municipios.
El problema, por tanto, no es solo cuántos turistas llegan, sino cuánto puede asumir un territorio sin expulsar a quienes viven en él.
Proteger aquello que atrae al visitante
La naturaleza es precisamente uno de los grandes reclamos de este nuevo turismo. Playas, dunas, montañas y bosques atraen a quienes buscan escapar del calor, pero también son espacios con una capacidad limitada.
Por eso algunos municipios han empezado a limitar accesos y actividades y a proteger espacios naturales. La paradoja es evidente: el cambio climático puede convertir al norte en un refugio frente al calor, pero el éxito de estos destinos puede acabar amenazando aquello que los hace atractivos. Durante décadas viajamos hacia el calor. Ahora quizá empecemos a viajar para huir de él.
'Turismo a la sombra' es un reportaje de Xavier Arias y Raquel Caparrós que se puede ver en El Escarabajo Verde, disponible en RTVE Play.