El ibis eremita, de la extinción al cielo

  • Un ave que estuvo a punto de desaparecer resurge gracias a un proyecto altruista nacido en Austria y con continuidad en España
  • Tecnología, conservación y trabajo voluntario se unen en Andalucía y Cataluña para evitar la desaparición definitiva de una especie única
El ibis eremita, de la extinción al cielo

Dos ejemplares de ibis eremita.RTVE Catalunya

El Escarabajo Verde

El ibis eremita parece un ave llegada de otro tiempo. Con su característico pico curvado y su peculiar y divertido comportamiento, estuvo presente durante siglos en gran parte de Europa y la cuenca mediterránea. Sin embargo, la pérdida de hábitat, la presión humana y el uso de pesticidas llevaron a esta especie al borde de la extinción, hasta quedar reducida a menos de trescientos ejemplares en estado salvaje.

Hoy, diversos proyectos de conservación trabajan para revertir la situación. Uno de ellos se desarrolla en el Empordà, Girona, donde la Fundación Alive y su equipo de voluntarios participa en la recuperación y reintroducción de esta emblemática ave. El objetivo es replicar lo que años antes hizo en Jerez otro grupo de conservacionistas, crear una población estable que conecte genéticamente los núcleos existentes entre Andalucía y Europa central, aumentando así las posibilidades de supervivencia de la especie.

Centro de recuperación de fauna salvaje de la Fundación Alive

El centro de recuperación de fauna salvaje de los humedales del Empordà cuida a los Ibis Eremita de la Fundación AliveRTVE Catalunya

Ultraligeros para enseñarles rutas migratorias

Como explica a El Escarabajo Verde, Bernat Garrigós, presidente de la Fundación Alive, la labor diaria incluye la alimentación de los ejemplares, el seguimiento veterinario y la preparación de aves jóvenes para su futura vida en libertad. La mayoría proceden de centros de recuperación como el Zoobotánico de Jerez o otros zoológicos europeos, mientras que otras forman parte de programas internacionales de reintroducción. En algunos casos, los jóvenes ibis aprenden incluso las rutas de vuelo siguiendo a un ultraligero pilotado por los conservacionistas, una técnica que ha permitido enseñarles comportamientos migratorios que habían desaparecido junto con las poblaciones salvajes.

La tecnología desempeña un papel fundamental. Cada ibis lleva un dispositivo GPS alimentado por energía solar que permite conocer sus movimientos en tiempo real. Gracias a este sistema, los conservacionistas pueden detectar incidencias, localizar aves heridas y estudiar sus rutas de dispersión y migración.

Bernat Garrigós, biólogo, fundador y presidente de la Fundació Alive

Bernat Garrigós, es biólogo de formación, fundador y presidente de la Fundació Alive.RTVE Catalunya

Descuidos humanos que matan

Aun así, los principales peligros siguen siendo de origen humano. Los tendidos eléctricos, los residuos abandonados en el medio natural y otros elementos aparentemente inofensivos, como plásticos o alambres pueden causar graves lesiones e incluso la muerte de estos animales. Por ello, además de la recuperación directa de la especie, los proyectos impulsan medidas de protección y sensibilización ambiental.

El ibis eremita se alimenta principalmente de insectos y otros invertebrados que localiza mediante el tacto gracias a su sensible pico. Prefiere praderas y pastizales antes que humedales, un comportamiento que lo diferencia de otras aves similares.

Cada liberación representa un paso más en una carrera contrarreloj para salvar a esta especie. Detrás de cada ejemplar que vuelve a volar hay años de trabajo, inversión y dedicación. Un esfuerzo colectivo que busca devolver al ibis eremita el lugar que perdió y demostrar que la conservación puede ofrecer una segunda oportunidad a las especies más amenazadas.