Lamine Yamal, rotundo sobre su vida fuera del campo: “Alguna vez me equivocaré, no soy un chico de 18 años normal”
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Lamine Yamal debutó con España con apenas 16 años, lo que despertó en los medios de comunicación y en la afición una gran admiración. Pero también supuso poner en el ojo del huracán a un adolescente no acostumbrado a que miles de personas miren con lupa cada una de sus declaraciones o actuaciones. “Creo que nunca podré ser un chico de 18 años normal porque ni la gente me verá normal ni yo podré actuar normal”, confiesa el joven en el tercer capítulo del documental Denominación de Origen. La forja de un sueño, que viaja a la parte más íntima de los jugadores de la selección española.
Lamine Yamal no deja indiferente. Desde su debut con España en 2023, con 16 años recién cumplidos, demostró una gran personalidad y un talento único con el balón en los pies. “No tiene miedo al error”, indica Ferrán Torres. “Juega y se divierte. Me recuerda a Messi porque parece que no tiene presión, sale al campo a divertirse”, puntualiza Rodri. “España no ha tenido un futbolista que juegue al fútbol como Lamine”, sentencia Juan Carlos Rivero, periodista de RTVE.
Su talento dentro del terreno de juego ha puesto a exposición pública también su vida privada, donde sus fiestas, como la que festejaba su mayoría de edad, se convirtió en tema de debate nacional. “Tiene 18 años, es normal que haga esas cosas”, indica Nico Williams. “Es la edad para hacer el tonto, para hacer cosas que no tocan. Pero es un chico sencillo, inteligente y maduro. Me ha sorprendido para bien”, le apoya Rodri. Ésa es la opinión unánime entre sus compañeros, y también la del equipo técnico, que pone en valor el trabajo que hace fuera del campo para rendir. “Es un jugador que nos ha dado muchas cosas a nivel profesional, así que dejémosle disfrutar a nivel personal”, opina Yeremi Pino. “Alguna vez me equivocaré, no soy un chico de 18 años normal”, concluye Lamine Yamal.
Pedri, con la camiseta de la selección española
Pedri: “Me dijeron que no tenía nivel para estar en el Real Madrid”
Para entender el fútbol de Pedri hay que viajar hasta Tegueste, en Santa Cruz de Tenerife. Allí empezó a destacar desde muy temprano sobre el terreno de juego, y era un habitual de la peña del FC Barcelona de la localidad, donde iba a ver los partidos con su padre. De calidad indiscutible, su historia incluye rechazos. Concretamente, el del Real Madrid.
“Tenía 14-15 años, era la primera vez que viajaba solo y llegué allí y vi un entorno muy diferente al que estaba acostumbrado en la isla, que era mucho más familiar. Además, nevó, hizo mucho frío”, recuerda. Todo salió mal y se volvió a casa con un “No” bajo el brazo. “Me dijeron que no tenía nivel para estar en el equipo y me fui a mi casa. Fue un momento complicado, pero mi familia me dijo que estuviera tranquilo, que tendría más ocasiones si seguía trabajando”. Y la oportunidad llegó con la UD Las Palmas, donde pronto se convirtió en el genio de La Casa Amarilla. “Tenía el duende de los grandes jugadores”, recuerdan quienes compartieron esos años con él. Pronto, los grandes llamaron a su puerta, donde ha conseguido consolidarse entre los elegidos en el FC Barcelona y en la selección.
Pedro Porro, durante su entrevista en Denominación de Origen
La receta de Pedro Porro: “Vista larga, paso corto y mala leche”
Fabián y Gavi comparten origen entre ellos y también con otro grande del balón: Jesús Navas. La pequeña localidad sevillana de Los Palacios se ha convertido en cuna de tomates, sillas de esparto, coches de choque… y campeones de Europa. Detrás de su éxito hay historias de superación y de compromiso, sobre todo familiar.
Por eso, hablar de Fabián es hablar de su madre, Charo. “Es la persona más importante de mi vida. Todo lo que tengo, se lo debo a ella”, recuerda orgulloso. La falta de dinero nunca fue un impedimento para que el actual jugador del PSG cumpliera su sueño de llegar al máximo nivel en el fútbol. Para asegurarse de que fichara por el Betis, el equipo verdiblanco ofreció a Charo un trabajo en el Club, en la lavandería y limpiando vestuarios, donde pudo ver cómo su hijo crecía y mejoraba como jugador. “Por ellos, pude cumplir mi sueño. Lo primero que hice fue quitarla de trabajar y estoy contento de que ahora pueda disfrutar”, recuerda Fabián.
Para David Raya y Pedro Porro esa figura esencial, a la que siempre vuelven, es la de sus abuelos. “Es una persona que lo ha dado todo por su hija y por mi familia”, remomora el portero del Ársenal, a quien su abuelo le llevaba de pequeño a los entrenamientos y, todavía hoy, se sigue poniendo nervioso cuando ve a su hijo bajo los palos.
Pedro es el “ojito derecho” de su abuelo, su guía desde que empezó en el Don Benito y el que tiene una enseñanza que le ha acompañado al defensa del Tottenham en toda su carrera: “Siempre le digo: vista larga, paso corto y mala leche”. También le ha empujado a sacrificarse para conseguir sus sueños y a tener paciencia. “Las cosas buenas llegan”, recuerda que le insistía. “Todo lo que consigo se lo intento devolver por haberme dado el sueño”, confiesa Pedro.
“No he vuelto con miedo, soy el Gavi de siempre”
La base de la plantilla que ha viajado al EEUU disfrutó hace dos años de las mieles del éxito en Alemania, levantando la Eurocopa. Allí no estuvo Gavi, que se lesionó precisamente en un partido de clasificación para la Euro 2024, un mazazo para el sevillano, que necesitó mucha fuerza mental para procesarlo. “No podía dormir por las noches del dolor”, recuerda sobre su rotura de ligamento y menisco. “Te tienes que mentalizar de que vas a volver mejor”. Y volvió. Aunque poco después una segunda lesión le dejó fuera nuevamente casi seis meses. “Me dolió más la segunda lesión. Me destrozó anímicamente y no quería hablar con nadie, me gusta sufrir solo”.
El pasado mes de marzo, el centrocampista del FC Barcelona regresó a los terrenos de juegos y está en plena forma para el Mundial. “Ahora estoy bien. No he vuelto con miedo. Soy el Gavi de siempre”.
