Daniel Monzón: "No imaginaba estrenar la película en un contexto tan alarmante para los derechos de las mujeres"

  • El cineasta mallorquín estrena este viernes 6 de noviembre Ruega por nosotras, participada por RTVE
  • Recupera la historia silenciada del Patronato de Protección a la Mujer, una "cárcel encubierta" del franquismo
Plano medio corto del director Daniel Monzón con gafas y chaqueta beige, sobre un fondo luminoso y desenfocado.

Daniel Monzón, en el Festival de Cine de San Sebastián 2026EFE/ Javier Etxezarreta

Javier Villuendas
Javier Villuendas

"Siempre estoy atento a cualquier historia que me llame la atención y de pronto di con un artículo, y te hablo del año 2020, sobre una institución para mí absolutamente desconocida…", dice el cineasta Daniel Monzón, que empezó a hacer pesquisas preguntando a sus padres y otros mayores, ya que habían vivido el franquismo. Y nada, tampoco sabían. Se trata del Patronato de Protección a la Mujer, el 'decorado' de su nueva película Ruega por nosotras. Se estrena este viernes 6 de octubre.

El Patronato de Protección a la Mujer fue una institución pública española, dependiente del Ministerio de Justicia, que empezó a funcionar en 1941 durante la dictadura de Franco y que aguantó incluso más allá, hasta 1985. Tenía sedes por toda España y "era peor que una cárcel, porque no teníamos derechos. Era un adoctrinamiento constante, un maltrato psicológico para despersonalizarnos y que no tuviéramos identidad propia. Nos explotaban laboralmente en talleres de trabajo. Era una presión insoportable. Lo primero que deseabas era quitarte la vida", explicó Consuelo García del Cid a Carolina Pecharromán el año pasado en RTVE. Hablamos de la autora de varios libros al respecto, uno da título a la película justamente.

"Di con los ensayos de Consuelo García del Cid, ella había pasado por el Patronato. Es una mujer que dijo: 'Voy a contar esta historia cuando salga de aquí'. Y cumplió su palabra. Empujó a víctimas de Patronato a hablar sobre ello, porque no quería, porque lo tenían como un estigma. Cuando le pasamos el guión, dijo que reflejaba sorprendentemente bien todo lo que fue aquello y nos cedió el título. Este trabajo de investigación viene de decenas y decenas de testimonios de mujeres que estuvieron ahí, algún documental de TVE y el podcast de algunas mujeres que dieron testimonio… Por desgracia, lo que cuenta la película es todo real. No hay nada inventado", señala Monzón.

"Mujeres caídas o en riesgo de caer"

Año 1974. Ana (interpretada por Zoe Bonafonte) tiene 19 años, vive en Barcelona y es, a ojos de su acomodada familia, una chica rebelde, una potencial descarriada. Así que su padre decide enclaustrarla en el Patronato de protección a la Mujer, una institución especializada en "mujeres caídas o en riesgo de caer". Allí busca consuelo y apoyo en otras chicas (Manuela Calle o María Cerezuela) en su misma situación. Esta es la premisa de este thriller opresivo, película de fuga carcelaria o incluso una partida de ajedrez contra el autoritarismo de unas monjas que pueden llegar a ser violentas y que "ponían ortigas en la vulva de las niñas que se hacían pis en la cama" o se les obligaba que "hicieran hasta 150 cruces en el suelo con la lengua hasta que se quedaba negra y no se la dejaban lavar", como contaba García del Cid.

Monzón, que ya había dirigido alguna película de prisiones, la exitosa Celda 211, describe a este Patronato de Protección a la Mujer como "una cárcel encubierta", en donde la edad de entrada entre los 16 y 21 años podía ser trastocada hasta a los 25 o cuando ya las llevaban al manicomio "y ahí se le hacen electroshocks, lobotomías y estaban encerradas hasta los 30 años". ¿Por qué tanto interés por las prisiones? "La pérdida de libertad es la cosa que más pánico me da. Y, luego, son como microcosmos de la sociedad. Cuando preparábamos Celda 211, hablamos con un preso ruso y me dijo que la cárcel es como el mundo de fuera pero en mp3. Eso se me quedó en la cabeza, porque es verdad que te permite hacer una metáfora de la sociedad franquista, que empujaba a todos los que vivían en ella a mostrar docilidad a un régimen", reflexiona el creador.

¿Avance al pasado?

Y, por último, una posible ambivalencia. El director de El corazón del guerrero o El niño considera que el cine español atraviesa un momento especialmente positivo: «Siempre oía y leía: el cine español está en crisis». Hablamos de que La bola negra ya supera los 5 millones de espectadores y ha sobrepasado a La Odisea en un año que coincide junto a otro 'pelotazo' de época como Torrente VI: "Es un cine que viaja fuera y que es admirado. Y más allá de La bola negra, que va a ser un tsunami en España y también internacional, está la película de Aina Clotet este año… Y fíjate qué miradas más diferentes: la de Albert Serra comparada con la de Álex de la Iglesia o con Rodrigo Sorogoyen, con la mía o con Los Javis".

Monzón recuerda que de joven veía películas como Alguien voló sobre el nido del cuco y cómo le movía la ira "cuando se cometían flagrantes injusticias contra personajes que tú adorabas. Salía de la película soliviantado. Y creo que Ruega por nosotras tiene eso, sentirte angustiado por el destino de las chiquillas a las que se les dice que son unas pecadoras. Algo que ha pasado hace nada, porque esto no acabó con el franquismo sino que se prolongó hasta el 85. Yo empecé está película en 2020 y, al final, la he estrenado en 2026… y no imaginaba que la iba a estrenar en un tiempo en que iba a tener unos visos tan alarmantes de posible regresión de los derechos de las mujeres, de los derechos humanos”.

¿Cree que puede haber un retroceso de tanta gravedad? "Espero que no, pero la única manera de que no suceda es que combatamos y recordemos el pasado".