El Supremo fija mayo de 2027 como límite para devolver a Aragón las pinturas de Sijena que Cataluña retiene

En Portada En Portada

  • El monasterio oscense sufrió un incendio en 1936 que arrasó gran parte de estas singulares obras medievales
  • El MNAC advierte sobre los graves riesgos de su traslado, mientras Aragón defiende que la operación es viable
  • "Sijena, la historia interminable" se emite este miércoles a las 20:00 horas en RTVE Play y a las 00:15 en La 2
Detalle de una pintura mural románica de Sijena con rostros medievales conservada en el MNAC

Fragmento de las pinturas murales del Monasterio de Sijena (Huesca) expuesto en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).EN PORTADA

EMILIA AYALA

Era verano, el del 36, y apenas había transcurrido un mes desde el comienzo de la guerra civil española. El fuego duró —según contaron algunos testigos de pueblos cercanos— algo más de 20 días. En solo ese tiempo ardió una obra maestra de la pintura mural de siglo XII que había conseguido sobrevivir, a veces con penurias, más de 800 años. Hoy apenas queda un 35 por ciento de lo que fueron los frescos de la Sala Capitular del Real Monasterio de Santa María de Sijena, en Huesca. Unos frescos que, en noviembre de ese mismo año, viajaron a Cataluña.

Los recuerdos de Pilar

Mi madre, dice Pilar “tenía una memoria privilegiada”. Pilar recuerda el miedo que le producía un supuesto diablo que estaba pintado en una de las paredes de la sala capitular del monasterio de Sijena, aunque ni ella ni sus hermanas lo llegaron a ver. Antes de que nacieran, un incendio arrasó con gran parte de unas pinturas que según Manuel Castiñeiras, catedrático de Historia de Arte Medieval, “son únicas en el mundo”.

Le contaba su madre —que murió con 106 años— que “ibas allí y te quedabas mirando. Que si la virgen por allá, el juicio final, los santos, que si los colores que parecían tapices”... Pilar mira al techo de su casa recordando las palabras de su madre, que solía ir al monasterio con una tía que tenía una hermana monja. Mientras los mayores hablaban, su madre, que era una niña, se entretenía con las pinturas porque “era un sitio especial”.

Retrato de Pilar en su casa mientras recuerda la historia del monasterio de Sijena.

Pilar recuerda los relatos de su madre sobre la belleza y el impacto de las pinturas murales del monasterio de Sijena antes del incendio de 1936.EN PORTADA

Pero llegó la guerra y “fue horrible”, el monasterio “estuvo muchos días ardiendo”. Pasaron mucho miedo. Las monjas y el cura se fueron. Y durante años en las casas se habló en voz baja, no fuera a ser que escuchara alguien del bando contrario.

El traslado de las pinturas a Cataluña

En octubre del 36, Josep Gudiol, un arquitecto catalán que se dedicaba a hacer fotografías de arte para museos, decide ir a rescatar los frescos de la sala capitular. Los conocía antes de que se quemaran y en aquel momento ese monasterio pertenecía al Obispado de Lleida. Antes de finalizar 1936, esos frescos son arrancados por la técnica del strappo y se llevan a Barcelona. Allí pasan por varias restauraciones y se exponen por primera vez en 1961, en lo que hoy es el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).

Antes de finalizar 1936, esos frescos son arrancados por la técnica del strappo y se llevan a Barcelona

Antes de finalizar 1936, esos frescos son arrancados por la técnica del strappo y se llevan a Barcelona.EN PORTADA

Las monjas sanjuanistas

Todavía hoy, el Real Monasterio de Santa María de Sijena, pertenece a las monjas sanjuanistas, de la Orden de Malta. En realidad, en España solo queda una, sor Virginia Calatayud. Estas monjas cedieron hace años al gobierno de Aragón sus poderes para demandar a Cataluña lo que queda de las pinturas de la sala capitular, un lugar pequeño, que quienes lo han estudiado dicen que era espectacular.

“¿Por qué es excepcional Sijena? Es excepcional porque en un espacio tan pequeño, está toda la Biblia pintada. En las paredes estaban las escenas del Nuevo Testamento, que la mayoría están perdidas. Lo único que queda es la pared del fondo, que es la crucifixión de Cristo. Entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento hay cinco arcos que en el intradós está lo que se llama las genealogías de Cristo". Así describe Manuel Castiñeiras la sala capitular y añade: “Lo extraordinario de Sijena es que hay una caracterización de las edades”. Las figuras de jóvenes y viejos “están caracterizadas con sus rasgos, son los antepasados de Cristo”.

Las figuras de jóvenes y viejos “están caracterizadas con sus rasgos, son los antepasados de Cristo”

Las figuras de jóvenes y viejos “están caracterizadas con sus rasgos, son los antepasados de Cristo”.EN PORTADA

Hoy el fuego ha convertido esos azules, verdes o rojos vivos en “una gama muy limitada que va entre los rojizos, marrones y hasta el negro,” explica Carme Ramells, jefa de conservación del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).

Los dos bandos de hoy

En 2014 el gobierno de Aragón inició un proceso judicial para que las pinturas de la sala capitular de Sijena vuelvan al monasterio oscense. Y la justicia, en todas las instancias, le ha dado la razón; en 2025, el Tribunal Supremo. Y el plazo para que sean devueltas expira en mayo de 2027.

Pero desde el MNAC, considerado el museo de arte románico más importante a nivel mundial, aseguran que, si esas pinturas se mueven, sufrirán daños, quizá irreparables. “Para nosotros el riesgo es realmente muy grande, muy grande. Es lo que el museo también viene diciendo desde el primer día que no sabemos cómo hacerlo”, afirma Josep María Carreté, secretario general de Cultura de la Generalitat de Catalunya, y han pedido que se forme un grupo de trabajo internacional para ver “qué implica el cumplimiento de esa sentencia y ver cómo —si se puede hacer— y cómo se puede hacer”.

Desde el MNAC, considerado el museo de arte románico más importante a nivel mundial, aseguran que si esas pinturas se mueven, sufrirán daños.

Desde el MNAC, considerado el museo de arte románico más importante a nivel mundial, aseguran que si esas pinturas se mueven, sufrirán daños.EN PORTADA

Hasta ahora las dos posturas parecen irreconciliables. Mientras de Carreté afirma que “nos preocupa que, siendo responsables, como somos del traslado y del desmontaje, no tengamos una responsabilidad añadida, que es que pueda ocurrir algo y patrimonialmente tengamos una responsabilidad”.

El abogado del gobierno de Aragón, Alberto Gimeno argumenta que “únicamente alegan siempre motivos de conservación, lo cual, desde el punto de vista de una acción reivindicatoria en un proceso civil, es irrelevante. Porque se hayan conservado bien o mal, eso, a la jueza de lo civil ni le va ni le viene. Es un proceso civil, no es un proceso de protección del patrimonio cultural”.

El viaje de varios fragmentos de las pinturas

La postura del Gobierno de Aragón es que, aunque es un traslado completo, es completamente viable y alegan que las pinturas han viajado a otros países hace años. “Han estado en Londres, en Nueva York, han estado por todos los lados y Sijena apenas está a 200 kilómetros de Barcelona”, insiste Alberto Gimeno.

Han estado en Londres, en Nueva York, han estado por todos los lados y Sijena apenas está a 200 kilómetros de Barcelona

Alberto Gimeno, abogado del Gobierno de Aragón

La respuesta de Cataluña es que sí se ha prestado fragmentos de las pinturas “con lo cual no hubo desmontaje, sino que era una parte que era muy fácilmente removible,” según Josep María Carreté y asegura que ahora no se haría porque los estándares de conservación han cambiado. “En la época de la dictadura franquista aún se mandan más pinturas de Sijena al Museo de Barcelona, sin ningún motivo que se justifique”. Alberto Gimeno se refiere a las "pinturas profanas” una obra del siglo XIII que está previsto que regresen al monasterio en las próximas semanas. Se llevaron a Cataluña en la década de los años 60.

Las "pinturas profanas” se llevaron a Cataluña en los años 60 y está previsto que regresen al monasterio en las próximas semanas.

Las "pinturas profanas” se llevaron a Cataluña en los años 60 y está previsto que regresen al monasterio en las próximas semanas.EN PORTADA

Aunque forman parte de la misma sentencia que las de la sala capitular, las profanas “no han sufrido un incendio. Estaban en otras dependencias y por lo tanto no tienen todos estos problemas de porosidad, grietas y levantamientos pictóricos,” explica la jefa de conservación del MNAC. Para la restauradora especialista en obra mural del gobierno de Aragón, Natalia Martínez de Pisón, “Si las profanas es viable trasladarlas, la sala capitular también”.

La historia del Monasterio de Sijena

Al margen del debate político, a este monasterio le respaldan ocho siglos desde su fundación. Desde 2025 se puede visitar. Sus paredes son testigos de años de historia con muchas épocas de esplendor. Aparte de las pinturas murales de la sala capitular, ha custodiado retablos, esculturas, sarcófagos y decenas de obras relevantes.

El Monasterio de Sijena, con ocho siglos de historia, se puede visitar desde el año 2025.

El Monasterio de Sijena, con ocho siglos de historia, se puede visitar desde el año 2025.EN PORTADA

Lo fundó una mujer que era reina, Sancha de Castilla, en 1188. Para ingresar en él, al menos durante algunos siglos, había que demostrar "pureza de sangre", ser noble. Ellas eran las monjas de cruz entera. Claro, también había monjas de media cruz, menos nobles y que estaban al servicio de las primeras. En el monasterio vivieron, además de doña Sancha, dos de sus hijas, por eso, además de monasterio, fue durante un tiempo también una pequeña corte.

“Eran señoras feudales y tenían bajo su dominio muchas tierras, muchos pueblos. Ellas fueron unas mujeres muy independientes", cuenta la catedrática de historia del arte, Carmen Morte. “Entrar en el convento era no depender ni de hermanos, ni de padres, ni de maridos. Por eso muchas, cuando se quedan viudas, también se refugian en el convento de Sijena”, asegura la historiadora.

El monasterio sufrió muchas modificaciones a lo largo del tiempo. Su brillo empezó a apagarse en el siglo XIX. “Primero sufrió con la invasión de los franceses, después la desamortización, que incluso tuvieron que abandonar un tiempo el convento —cuenta Carmen Morte— luego volvieron, pero las dejaron sin tierras, es decir, sin esos recursos de las que ellas vivían y luego ya llegó la locura del 36”. Es decir, la guerra civil española, donde de alguna manera empezó un nuevo capítulo sin un final escrito.