La seguridad y el coste de la vida centran el debate entre Da Silva y Bolsonaro por la presidencia de Brasil
- Neoliberalismo frente a desarrollismo con inclusión social en dos hora de discusión, propuestas y reproches
- RTVE ofrecerá un programa especial el domingo 25 a las 22:00 con la última hora de las elecciones en Brasil
Lula y Bolsonaro se vieron las caras en el segundo y último debate televisado, celebrado en los estudios de Globo en Río de Janeiro. Fueron dos horas de discusión, en un tono más constructivo que el primer debate, de la semana pasada, pero además de propuestas, también proliferaron los reproches y las ofensas a los rivales.
El candidato opositor atizó al gobernante en especial con el alto costo de la vida, la inflación y el endeudamiento, que afecta al 82 % de las familias.
Lula trató de arañar la imagen de su adversario recordando su cercanía con las "milicias" de Río de Janeiro, organizaciones criminales integradas por policías corruptos.
También sembró dudas acerca de los planes económicos de Bolsonaro, cuestionando si su intención real no es acabar con los programas sociales.
El momento más duro del debate, en el bloque final, fue una escalada de acusaciones recíprocas por las sospechas de corrupción que afectan a ambos lados.
"O mantenemos la democracia en funcionamiento, o tendremos a un miliciano gobernando este país", se dirigía así Lula a la audiencia.
Mientras Bolsonaro lanzaba una pregunta: "Hoy es 23 de octubre, el mes aún no ha terminado. ¿Ya se te ha acabado el sueldo?".
"Lamer las botas de Trump"
El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, acusó este viernes durante el debate electoral a su rival Flávio Bolsonaro de "lamer las botas" del líder estadounidense Donald Trump.
A dos días de la segunda vuelta, Lula afirmó que Bolsonaro estaba detrás de la decisión de su aliado Trump de imponer hace unos meses aranceles del 25 % sobre las importaciones brasileñas, una acusación recurrente que el senador ultraderechista ha negado repetidas veces.
"Pero yo no me quedé preocupado; si Trump no quiere comprar de Brasil, voy a vender a otros lugares", dijo el mandatario en el debate de la cadena Globo, en referencia a la apertura durante su mandato de cientos de nuevos mercados para los productos del país.
El presidente añadió que Brasil "nunca exportó tanto" como en la actualidad y mencionó que el superávit comercial se elevó hasta los 85.000 millones de reales (unos 15.200 millones de euros).
Por otro lado, Bolsonaro acusó a Lula de "masacrar" al sector agrícola debido a las altas tasas de interés y recordó que su rival dijo recientemente que los agricultores se deberían "arrodillar" ante él por todo lo que ha invertido su Gobierno.
"¿Por qué humilla a las personas, por qué trata tan mal al sector agrícola?", preguntó el senador.
El líder progresista respondió que Bolsonaro "memoriza pero no aprende" y que durante su Gobierno el sector obtuvo más recursos que en el del padre del candidato, el exmandatario Jair Bolsonaro (2019-2022).
La motosierra de Milei entra en el debate
Lula instó a su adversario a explicar el "tijeretazo" fiscal que pretende llevar a cabo, si gana en las urnas, y si para el mismo "le va a pedir prestada la motosierra a Milei".
El candidato del Partido de los Trabajadores (PT), que busca su cuarto mandato no consecutivo a sus 80 años, alertó de que las políticas neoliberales de su par argentino han llevado al pueblo del país vecino "a comer carne de burro".
En este contexto, le preguntó al hijo mayor del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro si va a subir el salario mínimo y las jubilaciones por encima de la inflación, en caso de que gane la segunda vuelta.
En su respuesta, Flávio se comprometió a revalorizar ambos indicadores y salió en defensa de Milei, aliado de su padre y quien ha participado activamente en la campaña brasileña en su favor.
"Cuando hablo de Milei, digo que él arregló la economía en Argentina. La izquierda gobernó durante 20 años y ustedes destruyeron Argentina", criticó el aspirante del Partido Liberal (PL), el más votado en la primera vuelta con el 47 % de los votos, dos puntos más que Lula.
"Milei comenzó su Gobierno con 211 % de inflación, una tasa de intereses que llegó al 100 %. Milei tuvo que arreglar las cosas malas que ustedes hicieron allí y yo voy a tener el mismo trabajo aquí porque ustedes dejaron el país quebrado", añadió.
En los tres primeros años de mandato de Lula, Brasil ha crecido siempre por encima del 2 %, con un desempleo en mínimos históricos.
Actualmente, la inflación se sitúa en el 4,58 % interanual, ligeramente por encima del techo de la meta para este año (4,5 %) y los tipos oficiales están en tendencia a la baja, aunque aún muy altos, pero en el 13,75 % anual.
Esta no es la primera vez que Lula usa a Milei como arma contra Flávio.
Personas observan una trasmisión del debate entre el presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, y el candidato de la oposición Flávio Bolsonaro. EFE/ Isaac Fontana
Bolsonaro llama "nueve dedos" a Lula
Lula Da Silva perdió en un accidente laboral su dedo meñique cuando tenía 17 año de edad y trabajaba como tornero mecánico en una fábrica. Ambos candidatos estaban discutiendo sobre la inflación cuando Bolsonaro mencionó que lo que Lula le daba al pueblo "con una mano", se lo quitaba con "nueve dedos".
La provocación de Bolsonaro generó el momento más acalorado del debate. Lula, que pidió el derecho de respuesta, se quejó de forma airada exigiendo que su rival presentara sus disculpas ante él y ante los "miles de trabajadores" que han sufrido lesiones por la falta de seguridad en el trabajo y por la "irresponsabilidad" de sus patrones.
El mandatario también reprochó a su rival "que nunca trabajó en la vida" y que el primer empleo que tuvo "es falso", en referencia a un cargo que Flávio tuvo en Brasilia, en el gabinete de diputado de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, en la época en la que cursaba derecho en una universidad de Río de Janeiro.
"No voy a permitir que un miliciano me llame 'nueve dedos', alguien que nunca trabajó en la vida, que el primer empleo que tuvo es falso", sentenció Lula.
Tras la reacción de Lula, Flávio Bolsonaro pidió sus "disculpas, de verdad" haciendo un gesto de perdón con las manos.
Simpatizantes de Lula Da Silva contemplan el debate por televisión que mantuvo con Flávio Bolsonaro antes de las elecciones que se celebrarán el domingo 25 de octubre. AFP/ Evaristo Sa
La edad penal a los 14 años
El candidato presidencial y senador brasileño Flávio Bolsonaro apoyó este viernes durante el debate electoral la eliminación de la edad mínima de responsabilidad penal en el caso de los violadores.
El aspirante ultraderechista dijo que "lo ideal" es que no haya límites de edad para que quien cometa una violación "pague" por los crímenes.
Bolsonaro, además, se refirió a su plan concreto de reducir a los catorce años la responsabilidad penal para que los adolescentes acusados respondan "como adultos" por estos hechos y de incluir la castración química como castigo.
Asimismo, el senador prometió "mano dura" contra el crimen organizado y acusó a Lula de estar del lado de las principales facciones del país, a las que Bolsonaro quiere calificar como organizaciones "narcoterroristas".
Del otro lado, el actual mandatario, Lula Da Silva acusó a Bolsonaro de querer "entregar" el país al líder estadounidense, Donald Trump, al facilitar una potencial intervención gracias a la clasificación de "narcoterroristas" de las bandas.
Además, Lula sacó a relucir el caso de un policía que supuestamente disparó contra una niña durante una operación en una favela y que tuvo como uno de sus abogados al aspirante ultraderechista.
Bolsonaro obtuvo el 47 % de los votos en la primera vuelta celebrada hace tres semanas, frente al 45 % de Lula, y las últimas encuestas electorales dibujan un escenario muy ajustado de cara a la segunda vuelta de este domingo, con ambos candidatos en empate técnico.
Casi 159 millones de brasileños están llamados a las urnas el domingo para elegir al próximo jefe de Estado.
Todas las encuestas anticipan un desenlace muy reñido, ya que ambos candidatos aparecen en empate técnico en intención de voto.
Sin jornada de reflexión
En Brasil no hay jornada de reflexión, pero sí hay límites. A diferencia de otros países, en Brasil la campaña no se detiene en vísperas de las elecciones, pero no todo está permitido en la recta final.
La justicia electoral prevé una reducción gradual de la propaganda en los últimos días. Desde el viernes, no se pueden emitir propaganda electoral en televisión. Este año, como novedad, también se veta la difusión de imágenes electorales generadas con inteligencia artificial en los tres días previos a la votación.
En la calle, en los dos últimos días están prohibidos los mítines en un lugar fijo, pero sí se permite a los candidatos hacer caminatas o recorridos en moto, modalidad preferida por la familia Bolsonaro. En estos actos, las autoridades electorales vigilan varios aspectos. Entre ellos, la potencia de los aparatos de sonido, que está limitada a 20.000 W.
En la jornada de las elecciones sí se impone el silencio total y no se permite cualquier tipo de propaganda, para dejar al elector votar tranquilo.