El cese definitivo de ETA, quince años después: los retos pendientes
- Aún quedan sin resolver 379 crímenes, una tarea cada vez más difícil por el tiempo transcurrido
- La gran mayoría de los jóvenes confiesa su desconocimiento sobre el terrorismo
Cuando alguien pasea por la plaza del Ertzaina José María Aguirre, junto al Museo Guggenheim de Bilbao, o asiste a ver un partido de baloncesto al Palacio de Deportes Martín Carpena de Málaga, está haciendo, quizás sin saberlo, un homenaje a las víctimas de ETA. Porque ellos, Aguirre y Martín Carpena, son dos de las 858 personas asesinadas por la banda terrorista en sus 50 años de existencia.
La última víctima mortal de ETA fue el gendarme francés Jean-Serge Nerin, en marzo de 2010. En España, un año antes, fueron asesinados en Mallorca los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá. El último crimen mortal cometido en Euskadi fue el del policía nacional Eduardo Puelles, el 19 de junio de 2009.
El anuncio del "cese definitivo de la actividad armada" de ETA llegaba el 20 de octubre de 2011. Así lo definieron tres personas encapuchadas en un comunicado grabado en vídeo y leído en euskera y castellano. Todas las fuerzas políticas aplaudieron este anuncio. El entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró: "La nuestra será una democracia sin terrorismo, pero no será una democracia sin memoria".
Una trayectoria de dolor
Una memoria en la que figuran no sólo las víctimas mortales de ETA, sino todas las personas que sufrieron su zarpazo. Imposible olvidar imágenes como las del atentado de Hipercor, el más sangriento de la banda terrorista. Los ataques contra las casas cuartel de la Guardia Civil de Vic y Zaragoza. A Irene Villa o Alberto Muñagorri, ambos niños cuando sufrieron las consecuencias de las bombas de ETA. O José Antonio Ortega Lara, rescatado después de permanecer 532 días en un zulo.
En 1988, todas las fuerzas políticas vascas, menos la izquierda abertzale, firmaban el Pacto de Ajuria Enea, el primer gran acuerdo por la paz. Recogía un rechazo rotundo al terrorismo de ETA, el apoyo de la acción policial, la defensa del Estatuto de Gernika y la apuesta por la reinserción de los terroristas que abandonasen las armas.
Pero a finales de 1995 se aprobaba la ponencia Oldartzen, con un respaldo mayoritario de la militancia de Herri Batasuna. Lo que buscaba era la socialización del sufrimiento. A partir de ese momento, cualquiera pasaba a ser objetivo de la banda. Empresarios, jueces, fiscales, periodistas, políticos de partidos como el PSOE o el PP. Y además, la llamada kale borroka para ejercer una mayor presión.
La respuesta social contra el terrorismo empezó, de forma tímida, en 1985 de la mano de la Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria. Organizaba concentraciones silenciosas cada vez que se producía una muerte violenta. De ella surgió el símbolo del lazo azul. Quienes se concentraban y quienes llevaban el lazo en su solapa fueron muchas veces insultados y agredidos.
Pero no fue hasta 1997 cuando hubo un punto de inflexión en la respuesta ciudadana frente a ETA: el secuestro y asesinato del concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco. Las multitudinarias manifestaciones que se realizaron por toda España no lograron variar la macabra amenaza de los terroristas.
Cuestiones pendientes
Quince años después del final de ETA han cambiado muchas cosas. Es posible ver a representantes políticos de cualquier partido tomando algo en una terraza o jugando con sus hijos en un parque, sin la presencia cercana de sus escoltas. Miles de personas dejaron de mirar en los bajos de sus coches antes de ponerlos en marcha. O se acabó el miedo a que pudiera llegar una carta de extorsión.
Pero aún quedan cuestiones pendientes. La más sangrante, los 379 crímenes sin resolver. Según el presidente de la Audiencia Nacional, Juan Manuel Fernández, es una tarea difícil y que cada vez se vuelve más ardua por el tiempo transcurrido. Aunque no duda en afirmar que la Justicia tiene un papel importante en la preservación de la memoria y en la dignidad de las víctimas.
Otro aspecto destacado es el relacionado con la situación de los presos de ETA. En 2018 se puso fin a la política de dispersión. En la actualidad, todos los reclusos están en cárceles vascas. En el año 2021, la política penitenciaria se transfirió al Gobierno Vasco. Según datos del departamento de Justicia, a día de hoy son 135 los reclusos repartidos entre los tres centros penitenciarios de Euskadi. De ellos, 34 están en segundo grado, 46 en tercer grado y 26 en el régimen de semilibertad que recoge el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. 29 presos han conseguido la libertad condicional por el cumplimiento avanzado de sus condenas.
Algunos de esos beneficios penitenciarios han sido muy criticados por los colectivos de víctimas, como por ejemplo los de Garikoitz Aspiazu Txeroki, Henri Parot, Asier Arzalluz Goñi o Juan Antonio Olarra Guridi. El artículo 100.2 se ha aplicado en casos como el de la exdirigente de ETA Soledad Iparragirre Anboto o Juan Carlos Iglesias Chouzas Gadafi.
La visión de las víctimas
Consuelo Ordóñez, la hermana del político popular Gregorio Ordóñez, asesinado en 1995, cree que la colaboración con la justicia debe ser un requisito indispensable para acceder a los beneficios penitenciarios. Cree que quienes expresan su arrepentimiento en una carta trampean la ley. No obstante, reconoce el valor de quienes se han arrepentido de verdad y que han pagado un precio muy alto, porque viven "como apestados".
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Transcripción completa
Bueno, pues, como les decía, tenemos
ya comunicación con Consul Ordoñez, presidenta de Covite, colectivo de
víctimas de ETA, hermano del
asesinado y recordado dirigente del PP en Euskadi, Gregorio Ordóñez.
Gabó, muy buenas noches
Buenas noches. ¿Qué tal?
Pues queríamos, Consuelo, saber, hace 15 años, a tu hermano lo habían
asesinado mucho antes,
¿cómo recuerdas aquella fecha en la que ETA anunciaba el fin de sus crímenes?
Pues con escepticismo total.
Y os lo voy a decir, yo la verdad es que oigo..
ahora, como estaban hablando, mi querida Lourdes Pérez, que
también conozco muchísimo.
Y la verdad es que nosotros, de verdad..
no nos lo creímos y no nos lo creímos precisamente porque ya
habíamos vivido otras treguas y sabíamos cómo habían acabado.
Os recuerdo..
que COVID nació el 28 de noviembre de 1998 en plena
tregua y en plena negociación del gobierno de Aznar con ETA y
sabemos todos, no tengo que recordar cómo acabó.
Entonces, a mí
me hace gracia, me sorprende cómo...
Y yo en ese momento, claro, estaba ya rodeada
de víctimas. Y las víctimas éramos las que no nos
creíamos, y resulta que todos los demás sí que se lo deberían de creer, pero os
recuerdo que claro,
Zapatero ya llevaba negociando desde hacía años, ¿no?
Igual que nosotros nacimos, precisamente porque estábamos en plena
tregua y
sabíamos que estaban negociando y temíamos, sabíamos lo que iba a estar
en juego en todas las negociaciones con
terroristas siempre está en juego una cosa, que es el derecho a la justicia
de las víctimas
Porque todos habéis estado hablando del acuerdo de paz de..
Colombia
Son finales muy diferentes al nuestro.
Nosotros vivimos un final de ETA negociado
y los acuerdos de paz, pero en conclusión yo hubiera preferido un
acuerdo de paz porque los acuerdos
de paz, todo el mundo sabe que los que dirigían las organizaciones
terroristas,
Brian Adams, se convierten en políticos, en políticos,
y luego empiezan a salir todos los presos de la cárcel.
Es paz por impunidad.
Y esto fue
lo mismo, pero con mentiras.
Sí, es verdad. En un primer momento..
pues no, no nos lo creíamos.
Conforme fuimos viendo que se iban cumpliendo todas las exigencias de
ETA, el acuerdo de la rica 2010, la izquierda de Berchale lo deja todo
escrito, ahí están todas las
exigencias, legalizarme los datos políticos, ir descartelándome a los
presos y un final sin vencedores ni vencidos
Y conforme ya fueron cumpliendo todas esas exigencias empezamos a creernos
que efectivamente este cese definitivo iba a ser para siempre.
Y ojo, lo mejor que ha pasado
en la historia reciente de este país es vivir sin ETA
No ha habido un tiempo mejor para vivir como ciudadanos, no ha habido un tiempo
mejor para
hacer política, que se lo digan a mi hermano.
Entonces, partiendo de esa base..
lo que sí también tenemos que contar, tenemos que contar cómo se llegó a ese
final
cómo se llegó a ese final.
Había otra forma de llegar a ese final, derrotar
a ETA con el Estado de Derecho, utilizar solo las herramientas del
Estado de Derecho
Mi hermano siempre decía, con los terroristas no se puede negociar, eso
es prostituir la democracia, es como si unos ciudadanos se armaran y
negociaran con el gobierno no pagar impuestos.
Bueno, pues aquí lo que pasó es que
el poder político optó por negociar con ETA las condiciones de su final,
legalización de los brazos
políticos, escarcelaciones con trampas al Estado de Derecho, como vimos con
Rajoy
la... Es que Estalburgo ha derrogado la
doctrina para..
No, mentira. Estalburgo solo ordenó la escarcelación
de Dios del Río.
¿Y quién ha visto? Un final sin ventadores
ni vencidos? ¿Quién ha visto en este país la
operación policial de disolución de ETA?
esto,
Y partiendo
algún tipo de conversación hay?
Pero le quería preguntar por la expresión..
decía, ¿se pudo derrotar a ETA con el Estado de Derecho?
Pero ¿no cree que a ETA se le derrotó precisamente desde el Estado de
Derecho, insisto, el Estado de Derecho es las fuerzas de seguridad, la Guardia
Civil, ustedes acaban de
premiar este fin de semana el Servicio de Formación de la Guardia Civil, pero
también el aislamiento
político, es decir, que si el Estado de Derecho derrotó a una banda terrorista
o no
Vamos a ver, ETA, cuando se comenzó
con la negociación de eta claro que estaba más asfixiada que nunca
precisamente por todo lo que acabáis de decir pues
porque estaba derrotada operativamente por las fuerzas y cuerpos de seguridad…
porque la sociedad ya se había levantado contra ETA, aunque nunca
olvidemos, ETA nunca ha estado sola
nunca ha estado sola, siempre ha tenido el apoyo de una parte de la sociedad…
el apoyo del partido, el partido político, AHB, las diferentes marcas
de la izquierda de Bachale, que eran los ideólogos, y todo el entramado
social
de facilitadores, colaboradores, nunca ha estado sola.
Y luego, por supuesto..
claro que sí, estábamos a punto de conseguir la derrota por las vías del
Estado de Derecho, la que nosotras, las víctimas..
siempre hemos creído en el Estado de Derecho.
Pero, hombre, no quitemos mérito.
O sea, las fuerzas y cuerpos de seguridad..
la sociedad y tal. Claro que habíamos jugado un papel
importante.
Y, ojo, el papel importante, que siempre
se nos olvida de las víctimas, el compromiso
cívico que hemos tenido siempre las víctimas de ETA en este país.
Nunca
respondimos al odio con odio, a la violencia con violencia.
Jamás creímos en el Estado de
Derecho, pese a que este nos ha decepcionado en tantísimas ocasiones.
Y, ojo, una cosa muy
importante, rompimos la espiral de la violencia y evitamos con
eso el conflicto entre dos bandos, que es precisamente lo que ETA necesitaba
para
justificar sus crímenes.
Y parece que se nos olvida también siempre hablar de
cómo llegó, en las condiciones en las que llegó para ese cese, en ese cese
para
declarar ese cese. Le pregunto, Consuelo, para concluir,
hoy estamos repasando
haciendo memoria, historia de lo que pasaba hace 15 años del fin, de 42 años
de barbarie,
de terrorismo, sin sentido, de asesinatos y de crímenes.
15 años después, las calles
de Euskadi, la sociedad de Euskadi, usted que vive ahí y que se dedica a
estar con las víctimas, ¿cómo es la
radiografía de una calle de Donostia, de Bilbao, de San Sebastián, de la que
usted pasea en
estos últimos 15
años? Pues nada que ver.
Nada que ver. Una maravilla.
Nada que ver. Claro.
Yo he estado este fin de semana en San Sebastián
O sea, ¿cómo era ir hace 15 años y cómo es ir ahora?
No tiene nada que ver.
Nada
que ver, pues es que
no sientes miedo para nada
no tienes ningún riesgo.
O sea, quitarte la losa del miedo.
Esto es vivir
la normalidad. Esto es vivir la normalidad.
Solo falta una
Asignatura pendiente en todo esto y es que los ideólogos del terror quienes
antes
diseñaban las estrategias de terror, quienes dieron la orden del despacho
contiguo, del de mi hermano,
de asesinar a mi hermano, pues que asuman la parte de responsabilidad que
les toca y que digan que
nunca estuvo bien matar, que nunca debió existir ETA y
que pidan, pues eso, que reconozcan la responsabilidad que tienen en todo el
sufrimiento
que han causado no solo a las víctimas sino a esta sociedad.
Esa es la asignatura pendiente que tiene la
izquierda Barchale.
Pues aquí lo... Bildu, vamos.
Sí, sí, aquí lo deja bien
expresado Consuelo Ordóñez, presidenta de COVID, y como siempre, muchísimas
gracias.
Y sobre todo en un día
de hoy de poder participar en este programa con nosotros
Muy diferente es la opinión de Maixabel Lasa, la viuda del exgobernador civil de Gipuzkoa Juan María Jáuregui. Ella fue la impulsora de los encuentros restaurativos entre víctimas y presos. Considera que quienes han hecho autocrítica merecen una segunda oportunidad. Porque "aquí más que de criterios políticos estamos hablando de criterios de humanidad".
Desde la Audiencia Nacional se han producido algunas revocaciones del 100.2 que se han otorgado a presos de ETA. Algo que, en opinión de su presidente, "pertenece a la normalidad", ya que la ejecución penitenciaria es una labor mixta, parte corresponde a la administración y otra parte es judicial. "Y esto origina diferentes criterios". En algunas resoluciones del alto tribunal, no obstante, se ha apuntado respecto al 100.2 que quizá debería esperarse a la decisión del juzgado antes de poner a la persona en libertad.
Según el viceconsejero de Justicia del Gobierno Vasco, Alfonso Gómez Fernández, el hecho de que la transferencia de la política penitenciaria esté ahora en manos del Ejecutivo autonómico no supone ningún cambio. Todo el proceso de progresiones de grado y de beneficios penitenciarios los deciden equipos que provienen en su mayoría de antes de la transferencia. Y la legislación, concluye, es la misma. Algo que no se puede olvidar, dice Alfonso Gómez, es que los presos de ETA que se han acogido a beneficios han pasado de negar la legalidad penitenciaria a asumirla. Y que cada decisión se basa en un seguimiento individualizado en el que participan distintos profesionales.
El relato
Dicen los expertos que hay que conocer lo ocurrido para que no vuelva a pasar. Sin embargo, una encuesta realizada por el Museo Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo de Vitoria-Gasteiz revela que el 92 % de los escolares que visitan el memorial manifiestan un gran desconocimiento. Y al mismo tiempo, la mayoría tiene ganas de saber. Por el contrario, un 15 % de quienes visitan el centro justifica la violencia con fines políticos.
Lo cuenta Raúl López Romo, el director del área de Educación del Memorial. En su opinión, la educación es uno de los grandes asuntos pendientes del posterrorismo, es necesario que esté incluido en los planes de estudio. Aunque reconoce la incomodidad que suscita un tema que generó mucho dolor y que está muy cercano en el tiempo. Por eso valora especialmente que en la Prueba de Acceso a la Universidad de este año se incluyera por primera vez una pregunta sobre los Años de plomo de ETA en la asignatura de Historia de España.
Asegura López Romo que el trabajo del Memorial de Víctimas es contar las historias que demuestran hasta dónde puede llegar el drama provocado por el extremismo en su vertiente más brutal. Porque el extremismo, dice, es un fenómeno que se está incrementando en todas partes.
En el plano político, desde muchos sectores se sigue pidiendo a la izquierda abertzale que haga una revisión crítica de su pasado. Que diga que lo que hizo ETA estuvo mal. Pero lo cierto es que su respaldo en las urnas va en aumento. Ello responde, según sociólogos como Imanol Zubero o Izaskun de la Fuente a que ha sabido conectar muy bien con los jóvenes, a la falta de una oferta a la izquierda del socialismo en Euskadi y a que EH Bildu ha rebajado sus reivindicaciones soberanistas en favor de las reivindicaciones más sociales.