Arranca el juicio contra el exmilitar ucraniano acusado de crimen de guerra por atentar contra el gasoducto Nord Stream
- La clave del proceso será determinar si detrás del ataque contra los gasoductos había una orden estatal de Kiev
- La defensa pide que se archive el caso y apunta a intereses políticos
El primer juicio penal por el sabotaje a los gasoductos Nord Stream 1 y 2 en septiembre de 2022 atrae tanta o más atención que aquella imagen que dio la vuelta al mundo cuando se cumplían siete meses de la guerra en Ucrania. Esas gigantes burbujas de metano que emergían desde 80 metros de profundidad a la superficie del mar Báltico a raíz de las explosiones en tres de los cuatro ramales que unían Rusia con Alemania.
Cuatro años más tarde, más de un centenar de medios de comunicación, incluyendo estadounidenses, rusos y ucranianos, siguen con máxima expectación el proceso que ha arrancado este miércoles 14 de octubre en el Tribunal Superior Regional de Hamburgo. En el banquillo, Serhii Kuznetsov, el presunto cabecilla de un grupo de hasta siete personas, aunque solo hay una más detenida. Kuznetsov, exoficial de las fuerzas especiales ucranianas, ha sido acusado por la Fiscalía Federal alemana de crimen de guerra “al atacar, con medios militares, infraestructuras civiles”, ha apuntado el fiscal Stefan Schmidt al leer el escrito de acusación ante el tribunal.
La cuestión clave del juicio —que se prevé que durará meses— es determinar si detrás del sabotaje hay una orden estatal ucraniana y si el presidente del país, Volodímir Zelenski, estaba al tanto de ello. En declaraciones al medio público alemán NDR Info, el experto en geopolítica Joachim Weber, de la Universidad de Bonn, expone sus dudas acerca de que se llegue a conocer toda la verdad: “Porque incluso en este juicio, nadie admitirá haber recibido autorización de la máxima autoridad, por lo tanto, seguirá siendo una incógnita si el presidente Zelenski ordenó este ataque o si al menos tenía conocimiento del mismo. Probablemente seguiremos igual de confundidos después que antes".
En virtud de una orden de arresto europea, Serhii Kuznetsov fue detenido en agosto de 2025 en la costa adriática italiana, donde disfrutaba de unas vacaciones de verano junto a su familia, y fue extraditado a Alemania tres meses después. En un escrito de 136 páginas, la Fiscalía Federal basa su acusación en varias pruebas circunstanciales. Entre ellas, conversaciones telefónicas con su pareja interceptadas mientras se encontraba en prisión preventiva en Italia en las que Kuznetsov se quejaba de sentirse abandonado por Ucrania y su presidente. E insistió en que no había abandonado su unidad "para actuar por su cuenta".
La defensa pide el sobreseimiento del caso
Su equipo de defensa, formado por dos abogados alemanes y uno italiano, ha expuesto cuatro premisas en esta primera sesión del juicio, que ha durado poco más de dos horas. Como punto número uno, ha explicado tras la vista el letrado alemán Lars Broegeler, establecen que no existe evidencia directa que demuestre que su cliente cometió el acto. Como segundo punto: “Los crímenes de guerra han sido —y siguen siendo— cometidos por una sola parte, la rusa”.
fuga de gas en el Nord Stream 2, captada desde un avión interceptor F-16 danés sobre la isla de Bornholm, Dinamarca, el 27 de septiembre de 2022 Ministerio de Defensa de Dinamarca / Getty Images.
Broegeler ha apuntado también a que los gasoductos Nord Stream “constituyen objetivos militares legítimos, ya que no eran instalaciones civiles sino militares”, rebatiendo la acusación de la Fiscalía. Y por último, alude a la condición de exoficial del acusado, por la que no se le ha concedido permiso para testificar. “Consideramos que esto constituye una violación del principio de un juicio justo, lo que justifica la suspensión del proceso”. La próxima vista está programada para el 27 de octubre.
Un asunto complejo y muy sensible para el Gobierno alemán
Días antes de que arrancase el juicio, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, manifestó que esperaban “objetividad y que se anuncie el veredicto". "Y, por supuesto, que se identifique a los autores materiales, así como a quienes ordenaron el crimen; eso sería muy importante. Creo que nadie duda de quién está realmente detrás de esto”.
Que Ucrania esté presuntamente involucrada en uno de los sabotajes más controvertidos de esta guerra, pone a Alemania en una situación delicada; como principal apoyo económico y militar de Kiev en Europa (y en el mundo, tras la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca), la pregunta que se repite es cómo podrá afectar este proceso a las futuras relaciones entre ambos países.
Por el momento, el Gobierno federal se agarra a la prudencia, aludiendo a que aún no hay veredicto y que la investigación sigue en marcha con el fin de llevar ante la justicia a todos los implicados en el sabotaje. Y esto se aplica independientemente de quién sea el responsable, manifestaba hace unas semanas el ministro de Exteriores germano Johann Wadephul, “el poder judicial alemán tiene total libertad de acción en este asunto”.
AfD y BSW piden medidas punitivas contra Kiev
El partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) y la populista Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), ambas formaciones a favor de interrumpir la ayuda a Ucrania y levantar las sanciones a Rusia, demandan indemnizaciones y medidas punitivas contra Kiev por el daño económico causado al dinamitar los gasoductos Nord Stream. El portavoz de política exterior del grupo parlamentario de la AfD, Markus Frohnmaier, hace referencia, a modo de comparativa, a las sanciones que Berlín impuso a Moscú en el caso del atentado fallido con drones en el aeropuerto de Leipzig el pasado mes de agosto, estando la investigación todavía en curso.
El juicio por los ataques a los gasoductos del Báltico se centrará únicamente en la participación de los sospechosos, no en las reclamaciones de indemnización que pedía Moscú. El Tribunal Regional Superior de Hamburgo rechazó esta solicitud al considerar que el atentado no ha causado un "daño existencial", como alegaban Nord Stream AG y Nord Stream 2 AG, las dos empresas operadoras de propiedad mayoritariamente rusa que querían participar como demandantes en el juicio. En el momento de las explosiones ya no circulaba gas por los tubos; como medida de presión, Rusia había cortado previamente el flujo de gas barato que durante años había copado la mayor parte del suministro que llegaba a Alemania.
Nacimiento, vida y ocaso de los gasoductos Nordstream 1 y 2
Nord Stream 1 consta de dos ramales de gasoducto, cada uno de 1.224 kilómetros de longitud, que entraron en funcionamiento en 2011 y 2012, respectivamente. Van desde la ciudad rusa de Vyborg hasta Lubmin, municipio ubicado en el distrito de Pomerania Occidental-Greifswald, en el norte de Alemania. Según datos de Nord Stream AG, podían transportar, de manera conjunta, hasta 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año, una cantidad suficiente para cubrir las necesidades energéticas de más de 26 millones de hogares europeos. El gasoducto era una de las fuentes de ingresos más rentables para la empresa energética Gazprom. Tras el inicio de la guerra contra Ucrania, la parte rusa redujo de forma drástica el flujo de gas a través del Nord Stream 1 en varias ocasiones, hasta que el 1 de septiembre de 2022 lo suspendió por completo. Los dos ramales del Nord Stream 2 terminaron de construirse en septiembre de 2021, un año antes del ataque. Este segundo gasoducto nunca llegó a estar en funcionamiento.