Fiesta caballa de banderas con repique de campanas para recibir a los reyes: "Es una alegría, Ceuta es su casa"
- Miles de ceutíes llenan las calles en una jornada histórica marcada por la emoción, la hospitalidad y el orgullo de ciudad
- Los colegios han dejado salir a los alumnos a las 11:00 y la mayoría de los puestos del Mercado Central han cerrado
El sol del mediodía baña la silueta monumental de Ceuta, el mar resplandece con fuerza y la brisa marina envuelve la Plaza de África en un día de otoño que parece de primavera. Miles de ceutíes aguardan con emoción contenida, orgullo vibrante y una ilusión compartida este día histórico que recogen los diarios locales con ediciones y tiradas especiales.
A las doce y cuarto aterriza el helicóptero que trae a los reyes de España en el puerto ceutí. El cielo retumba con suavidad y los vítores estallan en las calles repletas que siguen la escena a través de sus móviles y de una pantalla gigante colocada en la Plaza de África, en el corazón de este enclave norteafricano envuelto en banderas españolas.
La comitiva avanza entre aplausos efusivos, vítores emocionados y cánticos populares que resuenan en toda la Gran Vía. Combinan el "yo soy español, español, español", con las consigna "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende" animados por los gestos del presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas.
Las campanas del santuario de la Virgen de África tocan a rebato, las banderas ondean con la brisa de levante y el sentimiento patriótico sirve de pegamento para unir a los vecinos del centro con los de las barriadas, a cristianos y musulmanes, a judíos e hindúes. "Un caballa nunca se rinde" grita la multitud entre vítores entusiastas y aplausos atronadores.
Pantalla gigante instalada en la Plaza de África, en Ceuta, para seguir en directo la visita de los reyes. S. RIESCO
La belleza de esta tierra norteafricana resplandece en sus murallas centenarias, sus avenidas engalanadas y las miradas luminosas e ilusionadas de sus gentes. Grandes y pequeños. Ceuta despliega este martes histórico su legendaria hospitalidad, su calidez humana ante la visita de los reyes.
Marea de banderas y comercios cerrados
La marea de banderas inunda cada rincón del entramado urbano gracias al reparto gratuito de miles de enseñas nacionales distribuidas estratégicamente. Tanto en los puestos habilitados en el centro -cortado al tráfico desde bien temprano- como en las casetas instaladas en las barriadas periféricas.
Colas a primera hora de la mañana en uno de los puntos habilitados para el reparto de banderas. S. RIESCO
Durante la tarde del lunes y la mañana de este martes los vecinos hacen cola para conseguir su enseña, su pabellón, su bandera. Las hay grandes y pequeñas, de España y de Ceuta, con palito de plástico blanco o dobladas en una bolsita para desplegar en el balcón.
A esta vorágine festiva se suman casi unánimemente las asociaciones de comerciantes locales que llevan una semana recomendando y animando a sus asociados para que echen el cierre temporal y se sumen a la fiesta caballa para dar la bienvenida a los reyes.
El Mercado Central está abierto pero apenas hay puestos con la persiana levantada. S. RIESCO
El Mercado Central está abierto pero apenas hay puestos con la persiana levantada. La mayoría están vitoreando y aplaudiendo a sus majestades en la calle.
Lucas y Laura, felices sin cole
En el barrio de La Loma del Pez, ha amanecido con un ritmo diferente, festivo y bullicioso para la familia de Daniel y Miriam. Sus dos hijos, Lucas de ocho años, y Laura, de tres, se han vestido igual para lucir los colores de Ceuta.
Daniel y Miriam han venido desde la barriada de Loma del Pez con sus hijos Lucas y Laura. S. RIESCO
La suspensión de las clases escolares a partir de las once de la mañana permite que cientos de niños salgan ilusionados a las calles. Con el permiso de sus padres, los pequeños abandonan las aulas para presenciar, aclamar y celebrar este acontecimiento único. La presencia de tantos niños aporta una frescura, un colorido y una alegría de la que es difícil no contagiarse.
Para Daniel y Miriam, los padres de Lucas y Laura, el entusiasmo de sus hijos convierten este martes en un día imborrable, dichoso y muy especial. Y es que la jornada apenas empieza para ellos porque esta tarde los reyes pasarán de nuevo por las calles de su barriada cuando vayan desde el CEIP Vicente Aleixandre al cementerio musulmán de Sidi Embarek. "Van a pasar por la avenida Lisboa, al ladito de casa", asegura Miriam ilusionada.
Isabel y Rosario, dos nonagenarias "muy alegres"
En la residencia de los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca, donde atienden 42 internos entre mayores y personas con discapacidad intelectual, la emoción es aún más especial. Allí trabajan con devoción, paciencia y cariño un grupo de profesionales junto a una comunidad formada por tres religiosos dedicados enteramente a cuidar y mejorar las vidas de los más vulnerables.
Entre los residentes destaca Isabel, una anciana de 91 años nacida en el emblemático barrio del Príncipe que tira de memoria y recuerda que estuvo presente en la última visita real del año 2007. "Estoy muy contenta", dice cogiendo de la mano al periodista.
Junto a ella se encuentra su amiga Rosario, otra entrañable mujer de 94 años que comparte la misma ilusión renovada, profunda y sincera. Con ellas está Aurora, auxiliar de enfermería que lleva 23 años colaborando con los franciscanos en Ceuta. "La visita es muy especial para nosotros porque esto es España", dice con serenidad para explicar sus sensaciones.
De izquierda a derecha, Isabel y Rosario (sentadas), Mikel, Aurora y Giovanni. S. RIESCO
El hermano Giovanni es venezolano y lleva un año en la ciudad. Contempla el festejo con admiración, gratitud y una emoción sincera que trata de explicar. "Es que España es nuestra madre patria", reflexiona con auténtico afecto.
Por su parte, fray Mikel, franciscano vasco de Arrigorriaga con muchos años de servicio en Marruecos, celebra salir a la calle con algunos de los residentes con los que conviven porque "es un momento histórico y festivo". Para él, "acompañar a los mayores a vivir este día supone una alegría comunitaria".
El compromiso de Protección Civil
La seguridad y la logística del recorrido recaen en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado coordinados por Casa Real y la participación de Policía, Guardia Civil y el Ejército. Pero también con la ayuda siempre abnegada, constante y rigurosa de los voluntarios de Protección Civil en Ceuta. En total son 25 los que forman la asociación local y 12 de ellos están operativos en distintos puntos estratégicos para cuidar a la multitud.
Juan Moreno es el presidente de la asociación. Lleva más de cuarenta y nueve años como voluntario. Es el decano. "Le quitas tiempo a tu familia. Pero alguien tiene que hacerlo, y lo hago con gusto", reconoce con humildad, consciente del sacrificio silencioso que exige velar por la ciudadanía.
Juan Moreno y José María Vergara, voluntarios de Protección Civil en Ceuta. S. RIESCO
Junto a él trabaja José María Vergara, voluntario desde hace año y medio que ejerce como mediador social en un colegio de Benzú. En dicho centro del confín ceutí, el 95% del alumnado es musulmán. Su tarea es fomentar la convivencia, el respeto y la integración.
En el caso de José María la jornada tiene una doble emoción debido a que combina su labor de asistencia en las calles con la presidencia de la asociación de vecinos de Benítez, la primera playa a la que llegaron los migrantes en la crisis del 30 y 31 de julio. Su labor refleja la solidaridad cotidiana, la cohesión social y el espíritu de servicio que caracteriza a Ceuta. Esta tarde será uno de los representantes de la sociedad civil en el encuentro con los reyes que tendrá lugar en el Parador a las 19:00 horas.
La pausa de Nico y Luna
Entre la densa masa humana que abarrota el centro urbano se encuentran Nico y su perra Luna. Llevan más de dos horas esperando al pie del recorrido, envueltos en un mar de banderas, aplausos y vítores continuos.
Nico y Luna subidos a un banco de piedra en el centro de la Plaza de África durante la visita real. S. RIESCO
El estruendo de los helicópteros, el repique de campanas y los gritos de miles de personas abruman a la perra. Luna comienza a inquietarse ante el bullicio y Nico decide retirarse prudentemente con ella. Para este caballa la visita real supone una alegría para todos pero, también, una reivindicación: "Todos estamos muy contentos pero así también saben lo que son 80.000 personas juntas", aseguraba con su Luna envuelta en la enseña nacional.
La mañana culmina tras la entrega de la llave de oro y las reuniones institucionales en el histórico Ayuntamiento de la ciudad con una visita inesperada y fuera del programa al santuario de la Virgen de África. Los reyes cruzan sus puertas para adentrarse en el silencio y el recogimiento tras la algarabía de los vivas y los aplausos de los miles de ceutíes congregados en la Plaza de África. Es un gesto lleno de devoción hacia la patrona de la ciudad que sella la alegría de una jornada histórica vivida como una auténtica fiesta. Una fiesta caballa.
La multitud empieza a dispersarse paulatinamente por las avenidas, comentando las anécdotas, las miradas y los gestos de afecto por parte del rey Felipe VI y de la reina Letizia. "Es guapa a rabiar", le dice una madre a su hija mientras enfilan la paralela a Gran Vía cuando se acerca la hora de la comida.
Un colegio desconocido para los ceutíes
La comitiva real se traslada por la tarde al Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Vicente Aleixandre, ubicado en el barrio de La Manzanera. Es un colegio tan pequeño, y está tan recoletamente ubicado, que muchos ceutíes no sabían de su existencia. De hecho, solo se puede acceder a través de una calle peatonal.
Vecinos del barrio de Manzanera y padres de alumnos esperan a que los reyes salgan del colegio. S. RIESCO
Entre vítores y muestras de afecto, los monarcas recorren las aulas de Educación Infantil y Primaria de un centro considerado un ejemplo vivo de convivencia, donde el 70% del alumnado es musulmán y el 27% católico. Felipe y Letizia conversan con docentes y familias para conocer de cerca el día a día de esta comunidad escolar tras un inicio de curso marcado por las dificultades de la crisis migratoria.
Los vecinos de la barriada Manzanera han engalanado sus edificios con banderas ante la visita real. S. RIESCO
Las calles que conducen hacia las barriadas se llenan de la calidez de familias completas que no quieren perderse el paso de los reyes. Los bloques de pisos lucen banderas de España y de Ceuta en todos sus tamaños, formatos y ubicaciones posibles.
Oración en el cementerio de Sidi Embarek
Pequeños y mayores agitan sus banderas a lo largo del trayecto que va desde el pequeño centro educativo hasta el barrio musulmán de Sidi Embarek. La presencia policial es llamativa. Cada 25 metros hay un agente armado vigilando la ruta que recorren los reyes en una comitiva de sirenas y coches blindados donde también va un buen grupo de reporteros en autobús.
La tarde va cayendo sobre la mezquita de Sidi Embarek, junto al cementerio donde Felipe VI y Letizia rinden homenaje a los migrantes ahogados tras la entrada masiva del 30 y 31 de julio. S. RIESCO
Al llegar al cementerio musulmán de Sidi Embarek, situado en la parte alta de la ciudad, el sol se está poniendo sobre el horizonte. Su luz dorada se suma al recogimiento de la oración por los cerca de 140 migrantes fallecidos en la entrada masiva del pasado verano, de los cuales alrededor de 90 descansan en este lugar. El entorno se envuelve en una atmósfera de hondo respeto humano hacia quienes perdieron la vida intentando alcanzar la costa.
Frente a las tumbas de Sidi Embarek, en su mayoría sin nombre debido a que solo nueve personas pudieron ser identificadas, se celebra un emotivo homenaje ecuménico. Los reyes se reúnen con los representantes de las cuatro confesiones que conviven en Ceuta —cristianismo, islam, judaísmo e hinduismo— para guardar un minuto de silencio ante la placa que recuerda a las víctimas. Es un acto de empatía y humanidad que honra la memoria de los fallecidos con afecto y cercanía.
A las 19:00, en el Parador de Ceuta concluirán los actos oficiales con el encuentro de los reyes al que acudirán Juan Moreno, voluntario septuagenario de Protección Civil y fray Mikel, superior en Ceuta de los Franciscanos de la Cruz Blanca.
Ceuta reescribe hoy su historia con una lección inolvidable de dignidad, unidad y orgullo. Mañana, cuando el silencio vuelva a sus murallas, la huella de este afecto permanecerá imborrable. "Se estudiará en los libros de historia", sentencia una ceutí consciente del momento vivido. Y sentido.