Una exposición rescata vida y obra de las socias del Lyceum Club
- Se cumplen 100 años de la fundación de este centro pionero de actividad intelectual femenina
- La muestra se podrá ver hasta enero de 2027 en la Fundación Ortega-Marañón en Madrid
"El Lyceum es una reunión de talentos, de cabezas, de actitudes... que a mí me parece muy importante recuperar", dice Myriam de Maeztu. Ella está familiarizada con la historia de este primer club de mujeres que se fundó en 1926, porque su tía abuela fue María de Maeztu, fundadora, directora y alma del Lyceum Club Femenino. Myriam de Maeztu recorre con una sonrisa emocionada los espacios de la exposición, descubriendo los paneles, documentos y fotografías que cuentan la historia de estas mujeres pioneras en España. Para ella, como para el resto de familiares de las socias, esta es por fin la oportunidad de que ellas brillen como se merecen.
Espacios para el desarrollo de las mujeres
A través de cinco ámbitos, la muestra recorre la historia del Lyceum Club Femenino y sus socias. Comienza con el caldo de cultivo del que nació: las organizaciones feministas españolas de principios de los años 20 y la Residencia de Señoritas, también dirigida por María de Maeztu. El equivalente de la famosa Residencia de Estudiantes es poco conocido -como tantas cosas en la historia de las mujeres- pero ese lugar también permitió que las mejores cabezas femeninas del país estudiaran y se desarrollaran intelectual y personalmente.
En las fotos de la Residencia se ven caras jóvenes, alegres, en una biblioteca o posando juntas en diferentes momentos. "María de Maeztu fue una mujer absolutamente extraordinaria. Era muy moderna. En la Residencia de Señoritas hacían deporte, iban al campo, bailaban... Cuando me enteré de que hacían bailes y una vez al año hacían un baile con los chicos en la Residencia de Estudiantes... me parece maravilloso", confiesa Myriam de Maeztu.
Ella misma recuerda que los hombres podían reunirse a hablar o debatir en cualquier lugar mientras se esperaba que las mujeres se quedaran en casa cocinando. Por ello, el Lyceum Club supuso una primera oportunidad para las mujeres de encontrarse y desarrollarse intelectualmente. Y fue un centro que las acogió a todas, de ideologías muy diferentes, en una convivencia que, asegura Myriam de Maeztu, conviene recordar.
Myriam de Maeztu (sobrina nieta de María de Maeztu), Miren Pilar Gutiérrez (nieta de Pilar Zubiaurre), Pilar Sanz de Pablo (nieta de Concha Magallanes) y Rocío Elorrieta (nieta de Rosario de Lacy)
Las socias, de la A a la Z
Otra parte de la exposición recorre los nombres de las cerca de 500 socias del Lyceum constatadas en los diez años que estuvo completamente operativo desde su fundación hasta el inicio de la Guerra Civil en 1936. Son mujeres de todo tipo, las primeras abogadas de España: Victoria Kent, Clara Campoamor, Matilde Huici, escritoras como Concha Méndez o María Teresa León, pintoras, artistas, intelectuales como Zenobia Camprubí, periodistas como Isabel de Oyarzábal o Carmen Eva Nelken, científicas... Tania Balló Colell, comisaria de la exposición y del centenario del Lyceum, señala que esta exposición quiere poner el foco en ellas.
Esta muestra es posible gracias a un intenso trabajo documental en el que ha tenido un papel muy importante la catedrática Carmen de la Guardia, asesora científica del centenario del Lyceum Club. Un trabajo que ha permitido que veamos 184 fotografías y documentos que nos hablan de las socias, de sus trabajos, de las actividades, exposiciones y conferencias que organizaban en el Lyceum.
Tania Balló resalta el segundo objetivo de la exposición: "Poner en valor aquella documentación que se ha podido conservar gracias a las familias de las socias y algunas instituciones y gracias a la que podemos hoy contar esta historia. Del Lyceum Club se ha perdido mucha documentación y hay espacios negros de los que no tenemos detalles, pero gracias a la que existía y a la que se ha recuperado en el marco del centenario, podemos recuperar el Lyceum". Efectivamente, fotos y documentos proceden de 37 prestadores, entre familias, archivos e instituciones.
Un compromiso social
Las socias del Lyceum eran mujeres que habían conseguido recibir una educación -algo poco habitual en la época- y tenían poder adquisitivo suficiente como para pagar las cuotas. ¿Un grupo de élite? Efectivamente, pero no por ello un grupo elitista. Muestra del compromiso social de estas mujeres son el Comité del Libro para el Ciego y la organización de una guardería para hijos de obreras, 'La Casa de los Niños', iniciativas que también retrata la exposición.
Una de las impulsoras y de las socias que más trabajó en la Casa de los Niños fue Rosario de Lacy, la primera ginecóloga y cirujana de España. Su nieta, Rocío Elorrieta, nos habla de 'La Casa de los Niños': "Ellas tenían la percepción de que había una diferencia entre ellas mismas, que podían trabajar y mantener a sus hijos y las mujeres que tenían la obligación de trabajar, pero no tenían donde dejarlos o era en sitios en condiciones de insalubridad, inseguridad, etc. Rosario de Lacy recuerda en sus memorias que era muy importante que estas criaturas tuvieran salubridad e higiene". El cuidado, efectivamente, fue completo e incluía juegos, alimentación equilibrada y educación.
Una exposición, en definitiva, que recupera parte de la historia de las mujeres en España, unas mujeres que nos hablan desde el pasado y que fueron mucho más modernas de lo que se suele pensar. Como resalta Tania Balló: "Estamos en un momento donde necesitamos muchos referentes que nos recuerden que la igualdad, la convivencia, el progreso, la cultura... son elementos fundamentales para una sociedad democrática y justa. El Lyceum se suma a esto y además son mujeres, que en lo colectivo hicieron algo extraordinario y en lo individual nos revelan grandes mujeres".