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Un Quijote de cada lugar del mundo: La colección de una pareja que compra la obra de Cervantes como souvenir

  • Llevan 27 años adquiriendo ediciones en los países que visitan
  • Tienen más de 100 ediciones en 43 idiomas distintos
El Quijote en 43 idiomas
El Quijote en 43 idiomas RTVE Castilla-La Mancha
Rubén Omar Mendoza - RTVE Castilla-La Mancha

A todo el mundo le gusta traerse algún recuerdo de sus viajes. Desde el típico imán al clásico plato decorativo o la camiseta de una universidad que nunca se ha pisado. Andrés y Pilar, un matrimonio de Guadalajara, han dado una vuelta al típico souvenir y han optado por algo mucho más original: Una edición de El Quijote en el idioma del país que visitan.

Treinta y ocho son los años que llevan viajando juntos, toda una vida llena de anécdotas por todo el mundo. En sus primeras escapadas, Andrés y Pilar tiraron de los clásicos objetos típicos del país. Pero hace ya 27 años él tuvo una idea. Pensó en algo que podía estar presente en todos los países, algo universal pero que estuviera unido con su tierra. La respuesta la tenía cerca, en su libro favorito. “En un momento dijimos que no cabían más cosas en casa de las chorraditas que traíamos y se me ocurrió, como hay un montón de traducciones, la posibilidad de traer El Quijote en el idioma del país que visitamos" cuenta Andrés.

El Quijote está traducido a más de 140 idiomas. Desde los más comunes, como el inglés, el francés o el portugués, hasta los más insospechados como el quechua o el uzbeko, de manera que se puede encontrar en casi todas las partes del planeta.

43 idiomas de El Quijote, 43 historias que contar

Durante todos estos años la pareja ha conseguido reunir más de 100 ediciones de la novela de Miguel de Cervantes en un total de 43 idiomas. Aunque ahora internet ha permitido conseguir los libros más raros a golpe de clic, lo especial de la colección de Andrés y Pilar es que todas las ediciones han sido conseguidas sobre el terreno. "Hay gente que tiene Quijotes que igual les donan, o lo compran por eBay. He visto gente que tiene 80 o 90 ediciones en distintos idiomas, pero todos comprados a través de procedimientos más cómodos" explica Andrés.

Algunas han sido sencillas de conseguir ya que el Quijote está presente en librerías de muchas de las grandes ciudades. Otras, sin embargo, han costado mucho trabajo. Como la uzbeka, un idioma en el que Andrés pensaba que no había traducción hasta que el guía le explicó que había una edición antigua de la época soviética.

Aunque el matrimonio tiene claro cuál es la edición más especial de la colección, como cuenta Andrés: "Del Quijote en quechua hay pocas unidades y para mí es especial porque yo lo conseguí en contacto con el traductor en Perú. Le mandé un correo electrónico y me contestó que no tenía. Y al cabo de dos o tres meses me volvió a mandar un correo y me dijo que una amiga había comprado dos y que vendía uno".

Una colección que sigue en crecimiento

Este afán de coleccionismo ha acabado por condicionar los viajes de Andrés y Pilar. Repetir un destino ya no es una posibilidad. Es más, ahora los viajes se planifican pensando en la edición del Quijote que se quiere conseguir.

Pilar incluso se queja de que en ocasiones apenas pueden visitar los lugares más importantes de alguna ciudad porque emplean todo su tiempo en encontrar la edición deseada. Otras veces, Pilar se va con amigos a hacer turismo mientras que Andrés emprende en solitario la búsqueda de su anhelado libro.

Y es que al final el objeto en sí es lo de menos. La pareja guarda en cada libro un papel donde está escrita la historia de cómo se consiguió, como explica Andrés: "Tengo en cada Quijote hecho el proceso de cómo lo he pensado antes de ir al país, luego cuando he estado en el país, qué me ha pasado en el país hasta que lo he comprado, fotos del país y últimamente me suelo hacer una foto en la librería en la que adquiero el libro".

La colección sigue en aumento, aunque la edición que Andrés desea con más ganas se está resistiendo. Un conocido le habló muy bien de Irán tras haber estado allí pasando unos días. Desde entonces su objetivo es conseguir la traducción al persa, aunque la situación geopolítica actual lo pone imposible. Eso sí, en cuanto pueda, Andrés y Pilar pondrán rumbo al país asiático: "Iremos a Irán si nos dejan, si esto se calma un poco".