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Diamantes artificiales que crecen en Trujillo: su fábrica se expande

  • La planta de Diamond Foundry inicia una ampliación de 1.100 millones para triplicar su producción
  • El diamante sintético apunta a revolucionar microchips y sectores tecnológicos clave
1.100 millones: ampliación de la fábrica de diamantes de Trujillo
RUBÉN CABALLERO - RTVE EXTREMADURA

De nuevo, maquinaria pesada en la fábrica de diamantes artificiales de Trujillo (Cáceres), que ha comenzado a acometer su gran ampliación. La multinacional estadounidense Diamond Foundry invertirá 1.100 millones de euros adicionales en un proyecto que busca triplicar su capacidad para hacer crecer los diamantes sintéticos. Han proyectado un nuevo edificio con una superficie seis veces mayor a la actual. 

La nueva instalación, de 39.000 metros cuadrados, prevé estar operativa a finales de 2027 y aspira a situar a la localidad cacereña en el mapa mundial de este sector de alta tecnología, en el que cuenta con muy pocos rivales.

Su objetivo es responder a la demanda creciente de obleas de diamante, láminas con las propiedades físicas del preciado mineral. 

Logo negro en forma de diamante con parte superior rellena y contorno grueso, sobre pared amarillo-beige rugosa de edificio. Incluye barandilla, foco y cables bajo cielo azul.

Logo de Diamond Foundry en sus instalaciones de Trujillo (Cáceres) Rubén Caballero

De Trujillo al resto del mundo

La compañía, que inició su actividad en el estado de Washington, eligió Trujillo para su salto a Europa. En Extremadura inició las obras en 2023 y ya ha puesto en funcionamiento 252 reactores, donde “crecen” los diamantes a partir de una semilla. En sus hornos se recrean condiciones extremas de presión y temperatura, con gases como el metano, para generar láminas de diamante en apenas un mes.

El proceso que tenemos nosotros tarda 28 o 29 días. En la naturaleza tardaría unos mil años.

Imitar la creación natural de diamantes ha supuesto años de investigación. “El proceso que tenemos nosotros tarda más o menos 28 o 29 días. En la naturaleza tardaría unos mil años”, señala el director de la planta, Eugenio de Arriba. La fábrica es actualmente la única en Europa dedicada a este tipo de producción y aspira a convertirse en la mayor del mundo.

Instalación industrial moderna con tanques azules, edificio beige y blanco, terreno árido con retroexcavadora y valla metálica.

Exteriores de la primera fase de la planta de Diamond Foundry en Trujillo Rubén Caballero

El salto a la alta tecnología

Aunque de momento producen en Extremadura diamantes para joyería, el foco lo tienen puesto en la industria tecnológica. Las obleas de diamante destacan por su capacidad para disipar el calor, una cualidad clave para aumentar el rendimiento de los microchips. “Posee una capacidad de disipación que es 15 veces superior a la del cobre”, explica a TVE el ingeniero de control, Alejandro Montero.

Los microchips de IA van a tener una velocidad más rápida de computación

Según fuentes de Diamond Foundry, grandes multinacionales tecnológicas están verificando con pruebas reales las propiedades del diamante artificial. Si las superan, podrían aplicarse en sectores como el aeroespacial, el sanitario, el vehículo eléctrico o los centros de datos. “Los microchips de IA van a tener una velocidad más rápida de computación porque van a poder disipar más calor, lo que multiplica por tres la velocidad”, añade el Director General de Diamond Foundry Europe, Antonio Córdova.

La planta de Trujillo emplea actualmente a 80 trabajadores. En la compañía recalcan que el empujón que dan al empleo local: nueve de cada diez empleados tiene origen extremeño. Tras la ampliación, la previsión es que Diamond Foundry de Trujillo alcance los 150 empleos.