Empatía, cuidado y buen humor contra los estigmas de la vejez LGTBQ+: "Aquí no tengo que andar escondiéndome"
- A la soledad no deseada o mayores tasas de depresión se suman el miedo a la discriminación o el rechazo social
- Dos fundaciones se dedican en exclusiva a la atención de este sector de la tercera edad
Entre risas, anécdotas y cartones de bingo, Carolina, Luis Fernando, Ángeles y China comparten la tarde junto a otros compañeros en un centro de mayores de Madrid. Un espacio dedicado al cuidado y la diversión con un valor único: asegurar que llegar a la tercera edad siendo gay, lesbiana, bisexual o transexual sea sinónimo de libertad. Sin miedos, estigmas ni armarios.
"Aquí me encuentro más arropado, sin tener que andar escondiéndome después de todo lo que he tenido que pasar para salir del armario", relata a RTVE Noticias Luis Fernando, un casi jubilado de Vitoria pero establecido en Madrid. Transportista durante años, profesión "de hombres" en la que muchos compañeros le dejaron de hablar por su orientación y otros, por suerte, le apoyaron, cuenta que ahora vive en una residencia en la que se ve obligado a ocultar su homosexualidad. "Cuando lo he querido expresar enseguida me han cerrado la boca, con lo que eso puede conllevar de tener que salir de esa residencia y buscarme la vida para no dormir en la calle. Tengo que andar con pies de plomo", lamenta.
Él es uno de los participantes del Bingo LGTBIQ+ "Orgullo y Suerte", una de las tantas actividades que la Fundación 26 de Diciembre acoge a lo largo del año en su sede y centro comunitario de la capital madrileña. Y Carol forma parte del grupo de mujeres que organiza la partida. "La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de la persona que tienes enfrente. En casi ningún centro la encuentras. Aquí la encuentras de sobra. Empatizan contigo de una forma estupenda y genial y te ayudan a crecer y a seguir hacia adelante", señala.
Pasarlo bien y reivindicar
En la mesa de 'control' binguera, junto a Carol está Andrea, trabajadora social de la fundación: "Sean bienvenides al evento más divertido, vibrante y con más pluma de la temporada. Hoy venimos a pasarlo bien, a reírnos, a reivindicar y, ¿por qué no?, a llevarnos algún regalito a casa", explica la joven a un público compuesto por una docena de jugadores, muchos mayores pero también algunos jóvenes que no querían perderse la cita.
"Aquí no hemos venido solo a cantar números", recalca la presentadora. Cada bolita que sale del pequeño bombo corresponde a una pregunta sobre mujeres del colectivo o sobre la diversidad sexual, que se lee en voz alta. Mientras tanto, en los cartones de los participantes, en vez de números, están las respuestas que tienen que acertar y tachar. "Hay algunos nombres que yo desconocía, que he tenido que repasar, y algunas fechas que no sabía, así que hoy vamos a aprender también", cuenta Ángeles, otra de las anfitrionas.
Partida de bingo de mayores LGTBQ+ en el centro comunitario de la Fundación 26 de Diciembre de Madrid RTVE
Porque en esta entidad sin ánimo de lucro, financiada mediante subvenciones públicas y donaciones, además de velar por la atención psicosocial de sus usuarios y gestionar recursos de salud y alojamiento, presta asesoramiento en trámites o inserción sociolaboral y fomenta la visibilidad de la memoria histórica de la comunidad. Cuenta también con un programa de voluntariado intergeneracional que acompaña a personas en situación de vulnerabilidad y soledad. E igual prepara talleres de ópera, que comidas grupales, gimnasia, conferencias, cinefórum o guateques.
Un lugar que a Carol le ha cambiado la vida. "Yo estaba casada. Me divorcié. Tengo una hija preciosa. La quiero con toda mi alma. Pero me ha cambiado todo (...) Esta fundación ayuda a la gente LGTBI que lo necesita y es importante ayudar a las personas. El grupo de mujeres cada vez estamos creciendo más y más", destaca.
Vivir en una residencia donde ser uno mismo
Muchos de los mayores LGTBQ+ han tenido su identidad invisibilizada a lo largo de la vida o han sufrido el escarnio, la violencia y la represión durante la dictadura franquista solo por su orientación sexual. El 26 de diciembre de 1978 -fecha que da nombre a la fundación-, la homosexualidad dejó de ser considerada un delito en España, tras la modificación, en plena transición a la democracia, de la ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social aprobada por Franco en 1970, que sustituía a su vez a la famosa ley de Vagos y Maleantes con la que ya se venía persiguiendo y castigando.
"Yo concretamente tengo problemas de salud mental y rasgos autistas y tengo mucho riesgo de exclusión. Aquí he encontrado una acogida y un arrope muy bueno. No socializaba, no me comunicaba y ahora tengo amigos", remarca China, que se describe como "no binaria queer", con su cartón de bingo en la mano. Y valora la oportunidad de juntarse con gente con las mismas experiencias, ya sea "que ha salido del armario ahora" u otros como ella que vienen aportando sus "fuerzas" a luchar por los derechos del colectivo.
China, a la izquierda, y Luis Fernando, a la derecha, durante una partida de bingo LGTBQ+ organizada en el centro comunitario de la Fundación 26 de Diciembre en Madrid RTVE
A la pregunta de si ella ha podido vivir en libertad, responde: "más o menos sí". "A ver, en el mundo rural es diferente. Tienes que llevar una doble vida o una vida comprometida con lo que piensas de ti mismo. Pero tienes muchas oposiciones. Aunque no te agredan ni te insulten, hay una especie de 'bullying' social, pero Madrid es otra historia, te da mucho calor y cariño".
Y anhela que se haga realidad un proyecto clave dirigido por la Fundación: la apertura en la capital de la Residencia Josete Massa, la primera LGTBIQ+ de España, para la que la Comunidad de Madrid cedió en 2018 los terrenos para su construcción y cuyas obras se espera culminen en los próximos meses tras varios años de demoras.
La visibilización de la película 'Maspalomas'
El informe "Mayores LGTBI: Historia, lucha y memoria", publicado en 2019 por la Federación Estatal LGTBI+, destaca la suma de vulnerabilidades que representa ser mayor y pertenecer al colectivo. Una vejez que se enfrenta a vueltas al armario por miedo al rechazo -una situación que en 2025 ha visibilizado la película 'Maspalomas'- y nuevas violencias y discriminaciones familiares o sociales e institucionales por la falta de políticas públicas que recojan la diversidad como "parte fundamental" en la provisión de recursos.
El estudio apunta a que la soledad y el aislamiento son problemas recurrentes, con un bajo porcentaje de personas que revelan a sus médicos o a los servicios sociales su condición sexual. Los mayores de 65 años son solteros en un porcentaje seis veces superior, casados un 50% menos y separados casi cinco veces más que el total de la población. Y entre quienes mostraron preocupación por envejecer, el 67% se mostró convencido de que hay más dificultades por la orientación sexual. Más de la mitad adujeron falta de adecuación de servicios de atención y un 28 % discriminación por LGTBIfobia del personal sanitario.
Pero, pese a todo, hay luz al final del túnel, reconexión y nuevos proyectos vitales: "porque de pronto tienes con quien compartirlo, de pronto recuperas ilusión, ganas de vivir, cuando reconectas y te vinculas con tu comunidad. Y eso sí es algo que ocurre con muchísima frecuencia en la Fundación", explica Víctor Mora, coordinador del área de Formación e Investigación de la Fundación 26 de Diciembre, entidad que nació en 2010, atiende en torno a 800 personas al año y cuenta también con un centro en A Coruña.
"Me parece que es una lectura muy corta tratar siempre de leer a los mayores desde un prisma de vulnerabilidad y victimismo, que por supuesto están en un momento vulnerable… Pero de lo que se trata es de poner los elementos para que el envejecimiento sea saludable. El envejecimiento saludable no es la ausencia de enfermedad, es tener un proyecto, participar en las propias decisiones", recalca Mora junto a la exposición del Archivo de Memorias Afectivas. Recuerdos, fotografías y testimonios con los que se honra la memoria emocional de los usuarios.
Parte del Archivo de Memoria Afectivas LGTBIQ+, creado por la Fundación 26 de Diciembre para preservar y difundir la memoria histórica y cultural de la comunidad RTVE
El informe ‘Estado Socioeconómico del Colectivo LGTBI+ 2024’ consideró "alarmante" que la tasa de paro entre los mayores de 55 años del colectivo triplicara la registrada en la población general y reveló que el 57,1 % de los que pasaban de los 65 años no habían comunicado a nadie su orientación. El grupo de edad con mayor nivel de ocultación.
"El envejecimiento en este país y en otros está muy vinculado a la familia nuclear tradicional heteronormativa. ¿Qué pasa con la gente que no la tiene? Pues eso es a lo que nos estamos enfrentando ahora y lo que se trata de problematizar aquí. En el imaginario sobre el colectivo faltan los mayores. Es verdad, tenemos que empezar a imaginarlos y a imaginar que no son el pasado, que son el presente también", enfatiza Mora.
El pasado 17 de mayo, por el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, tanto esta fundación, junto a la Plataforma de Mayores y Pensionistas reclamaron, entre otras medidas, que la realidad de las personas mayores de la comunidad forme parte del diseño de las políticas públicas de envejecimiento, para garantizar sus derechos y su protección frente a la discriminación y el maltrato. Y que se establezca formación obligatoria en diversidad para los profesionales de los servicios sociales y sanitarios.
La generación del silencio y la del cambio
En 2008 nació en Barcelona la Fundació Enllaç. Su trabajo se centra principalmente en el área de bienestar social, con servicios de acompañamiento y asesoramiento sobre los recursos públicos y privados de atención, pero también en la puesta en marcha de actividades grupales en su local del centro de la ciudad condal. Gran parte de la labor de esta entidad incluye acudir a residencias y otros centros de la tercera edad para sensibilizar sobre las necesidades de las personas mayores del colectivo. "Una cuestión de responsabilidad pública" que "debería estar garantizada por la Administración", relata a RTVE Noticias el presidente de Enllaç, Josep Maria Mesquida.
"Nosotros no podemos ser proveedores de servicios porque nuestra función es fiscalizar y vigilar lo que hacen los servicios con nosotros. Lo que hacemos es ir donde está Pepito o María para ver si está recibiendo la atención que necesita. Y hacer todo aquello que sea necesario si lo que está pasando con esta persona no se corresponde con sus expectativas. Nosotros creemos que todas las residencias deben ser espacios seguros y por eso hacemos formación y sensibilización en todos estos espacios", agrega.
En 2024, alrededor de 700 personas participaron en las actividades de ocio y socialización de esta organización y una treintena fueron atendidas por el servicio de trabajo social.
Mesquida recuerda que solo en torno a un 4% de la población mayor va a residencias, y, de forma general, señala que se acude a estos lugares cuando hay ya un alto grado de dependencia, por lo que insta a posar la mirada en los problemas económicos, de salud mental o de soledad y la necesidad de encontrar espacios para que se vinculen a otras personas. "El tema es hablar de relaciones, no de residencias", sentencia.
"Lo que estamos viviendo ahora es una situación como de tránsito, porque algunas de las personas, posiblemente las más mayores, forman parte de lo que llamamos la generación del silencio. Que vivieron desde el disimulo, desde la ocultación, la vergüenza. Y en el caso de estas personas, y generalizando mucho, lo que ha habido han sido trayectorias de gran discriminación y mucho dolor", agrega.
Y destaca cómo se está transitando hacia la "generación del cambio", con aquellas personas que han facilitado que se dé una situación de mayor respeto. "La gran dificultad de nuestro trabajo, y del resto de organizaciones que trabajan con personas mayores del colectivo es satisfacer las necesidades de ambos grupos de población", argumenta.